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Tradiciones

El único día del año en que San Sebastián y San Fabián entran en las casas de los vecinos de Portezuelo

Durante la festividad, los quintos del pueblo cargan a los santos por las casas de Portezuelo, donde los familiares los introducen y se celebra un convite con dulces y vino

Video | San Fabián y San Sebastián procesionan en Portezuelo

Carlos Gil

Portezuelo

Aunque las miradas siempre suelen estar puestas el día de San Sebastián en Acehúche y sus Carantoñas, Fiesta de Interés Turístico Nacional, lo cierto es que no muy lejos también hay un pueblo que no solo está de fiesta, sino que sus tradiciones son, cuanto menos, curiosas y emocionantes. A poco más de 14 kilómetros, y bajo la sombra de su famoso castillo, este martes ha llovido pólvora en Portezuelo.

Pequeña localidad de solo 196 habitantes, Portezuelo celebra este 20 de enero la festividad de San Sebastián y San Fabián. A los dos santos les espera el pueblo en la plaza frente a la iglesia de Santa Marina, lanzando disparos al cielo con escopetas y cohetes. No crean que es tarea solo de los mayores, los más pequeños también portaban armas de juguete, aunque algún joven se atrevió a disparar con uno de verdad.

Un estruendo que no resulta molesto para quienes están más que acostumbrados a jugar con pólvora, aunque quien no lo esté no para de llevarse sustos por el repentino golpe que supone, no uno o dos disparos, sino varios consecutivos. Así, este sonido acabó espantando hasta los buitres que se dejaban ver en el cielo de Portezuelo.

Contexto

La festividad en este pueblo tiene una característica bastante curiosa: los santos entran en todas las casas del pueblo. Pero antes hay que remontarse a los orígenes de la tradición, que cuenta Pilar, trabajadora en el bar La Casina de la plaza Mayor.

«Hace siglos sacaron a los santos por el tema de la peste y metieron a los santos en todas las casas. Entonces desapareció. Desde aquella fecha, en honor a San Sebastián y San Fabián, siguen metiendo a los santos todos los 20 de enero para proteger las casas y las familias de este pueblo», relata. Anteriormente, en la noche del 19, tiene lugar La Velá, en donde los vecinos se juntan alrededor de San Sebastián y cantan canciones tradicionales. En este momento, además, en la entrada a la iglesia se monta una gran hoguera.

Ya el 20, los portezueleños se levantan de madrugada al son de la Alborá, con gaita y tamboril incluidos. Así, los vecinos se ponen el remú, la ropa vistosa de este tipo de festividades, y antes de la misa, dos hombres acompañan al tamborilero y van realizando la cuestación, donde piden «Iimohna pa loh sántuh bendítuh».

Procesión

Tras la misa, da comienzo la procesión. A los dos santos los cargan los quintos, y dependiendo del número que haya, pueden completar la carga aquellos que, por promesa, se hayan apuntado para llevarlos. Así hasta la puerta de todas y cada una de las casas del pueblo, donde son los propios familiares quienes introducen a las imágenes en sus hogares. Si no hay nadie que pueda meterlos, son los quintos quienes les ayudan.

Además, en cada casa un rico convite que «se combina con un dulce, con algo salado, con un vino, un refresco, un vino, lo que sea», da la bienvenida a todos los que visiten los hogares.

Cada vez que un santo entra en una casa, tiros al aire. Cada vez que sale, tiros al aire. Y así con los dos. «Cuando entran en la casa, le ponen unas cintas que luego cada persona se lo queda como símbolo de protección durante todo el año», cuenta Pilar. «San Sebastián lleva una corona de laurel, igual que el laurel que se hace al arco de la iglesia, que lo bendice el cura. Hoy, en la misa que se ha hecho, bendice ese laurel. Entonces, mañana, cuando le quitan todas las cintas de las muñecas a los santos, las colocan en los bancos. Cada uno va a recoger su cinta y se lleva dos o tres hojitas de laurel y se guarda en casa como protección».

Promesas

La comitiva va pasando por toda la localidad, pasando tres veces por la plaza Mayor. En la segunda se lee la loa, que es un discurso que realiza el Mayordomo de agradecimiento a los santos, y en la tercera, justo antes de enfilar hacia la iglesia, se hace una subasta de las piernas de los santos.

Fotogalería | San Fabián y San Sebastián, en procesión en Portezuelo

Castillo de Portezuelo / Carlos Gil

«Cada uno tiene una promesa, se va dando un pasito, y se va haciendo la subasta. El que se queda con las piernas es el que los mete en la iglesia», relata. «Además, el Mayordomo de este año hace entrega del bastón al Mayordomo que entra para el año que viene, y tiene un año para elaborar la fiesta».

Este año, el Mayordomo ha sido Pedro, dueño del bar La Casina. En su ausencia, Pilar comenta, de forma breve, que «se nota bastante la fiesta en cuanto a hostelería. Hay bastante más gente».

Portezuelo y Acehúche, dos pueblos cercanos, cada uno con sus tradiciones, que este 20 de enero no solo salen a las calles, sino que lo hacen por el mismo protagonista: San Sebastián. Bueno, y San Fabián.

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