Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Denuncia

El restaurante del Museo Vostell de Malpartida de Cáceres denuncia el abandono del camino de acceso: "Los clientes no pueden pasar"

El camino de tierra que da acceso al restaurante del Museo Vostell se convierte en barro con las lluvias, impidiendo el paso a los clientes y generando pérdidas económicas

Estado del camino de entrada al restaurante Museo Vostell.

Estado del camino de entrada al restaurante Museo Vostell. / Restaurante Museo Vostell

Cáceres

Abandono. Eso es lo que denuncia el restaurante del Museo Vostell en Malpartida de Cáceres, una de las principales atracciones de su Monumento Natural: Los Barruecos. Quien acuda a este paraje tiene que pasar, de forma obligatoria, por el Museo Vostell. Y, si se hace con hambre, se puede comer en su restaurante.

Pero para ello, hay que pasar por un camino que se encuentra en mal estado. Un abandono que denuncia públicamente Juan Francisco Álvarez, regente del local desde hace 15 años. «Esto lleva así desde siempre, pero se agrava en la época de lluvias», cuenta. El camino es de tierra, pero cuando llueve se convierte en un barro que hace que, prácticamente, «los clientes no puedan pasar». «Están cada vez más retraídos a venir».

«Durante todo este tiempo hemos solicitado en numerosas ocasiones la reparación, mantenimiento y adecuación de dicho camino, sin que ninguna institución haya asumido la responsabilidad de intervenir», añade su denuncia pública en Facebook. Cierto es que, cuando habla con este diario, matiza y exculpa al Ayuntamiento de Malpartida de Cáceres. «Alguna vez se ha puesto un parche, pero nada».

«Este abandono no solo perjudica a quienes trabajamos diariamente en este enclave cultural y gastronómico, sino que ha provocado una reducción notable de clientes, que encuentran dificultades para acceder al restaurante y expresan su sorpresa ante el estado del camino que conduce a un espacio de referencia internacional como es el Museo Vostell Malpartida», señala.

Además, cuenta que lleva 15 años intentando que se haga algo. «Hasta el propio museo está venga a llamar porque es insostenible». Un estado de «ruina y deterioro» que ha acabado con su paciencia.

Ciudad Gastronómica

El vaso colmó, y el hostelero ha decidido no participar en los actos gastronómicos oficiales vinculados al título de Ciudad Gastronómica que recibe este año la localidad. «Consideramos incoherente celebrar la excelencia culinaria mientras se ignora una problemática que afecta directamente al desarrollo y la proyección de la actividad hostelera en nuestro municipio», afirma.

Explica que se trata de «una renuncia por cabreo», buscando ese cambio desesperado que tanto lleva reclamando. «El título de Ciudad Gastronómica es un reconocimiento que debería ir acompañado de un compromiso real con la calidad, la acogida y la infraestructura básica que permita a vecinos y visitantes disfrutar de la oferta gastronómica local», apunta.

Unas quejas que espera que sean escuchadas algún día para que los turistas no se queden sin degustar los platos del restaurante de uno de los museos más importantes de la región.

Tracking Pixel Contents