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Patrimonio histórico

El viaducto de Guadalupe: una obra de ferrocarril inacabada en la provincia de Cáceres

De haberse construido, el ferrocarril habría conectado 19 municipios, pero el complicado terreno y los problemas económicos truncaron el sueño de unir Talavera de la Reina con Villanueva de la Serena

Viaducto en la puebla de Guadalupe.

Viaducto en la puebla de Guadalupe. / Cedida a El Periódico

Sofía Pérez Ramiro

Sofía Pérez Ramiro

Guadalupe

El municipio de Guadalupe recoge multitud de tesoros históricos, entre ellos su emblemático monasterio. Pero entre sus muchas riquezas, guarda una con una historia muy curiosa, un proyecto que nunca llegó a su fin. El enorme viaducto que se encuentra a las puertas de municipio nació como un trazado ferroviario que uniría Madrid con Huelva.  El que pasa por la zona de Guadalupe tendría la función de unir Talavera de la Reina con Villanueva de la Serena.

Desde el comienzo se establecieron tres tramos, desde Calera y Chozas a Puerto de San Vicente, entre Puerto de San Vicente hasta Logrosán y desde Logrosán hasta Villanueva de la Serena.

En su inicio la construcción de la vía comenzó a buen ritmo, pero sufrió diversos estancamientos a lo largo de su desarrollo. Se paralizó en un primer momento con la llegada de la guerra civil, pero las obras se reanudaron rápidamente con el final de conflicto. Más adelante, se anularon los contratos de las constructoras implicadas, debido a la situación de crisis que atravesaba el país. Y, aunque se retomaron en los años 50, la multitud de impedimentos que afectaron a la misma terminó sentenciando el proyecto a su revocación.

Un proyecto lleno de obstáculos

Las obras se iniciaron en torno a 1930, con multitud de dificultades. El complicado relieve de la zona, unido a la dureza de las rocas de las sierras de las Villuercas, ralentizó la labor de los trabajadores. Sorprendentemente, el único tramo de la obra que llegó a completarse fue el tercero, donde la geografía era más favorable. El intervalo entre el puerto de San Vicente y puerto Llano en  Cañamero fue el que llevó a la decisión definitiva de abandonar las obras. El detonante fue el túnel de Puerto Llano, cuyos continuos derrumbamientos complicaron infinitamente la labor de los obreros.

Hoy el sueño de acortar los viajes entre la ciudad andaluza y la capital atravesando la comarca de las Villuercas quedó reducido a una ilusión. Pero como resultado de tan increíble proyecto queda como recuerdo en la provincia de Cáceres este impresionante viaducto. Además, aún se conservan otros elementos clave de la obra sin acabar, como es el caso de la estación de tren de Logrosán.

Estación de tren en Logrosán.

Estación de tren en Logrosán. / Cedida a El Periódico

De haberse construido, este ferrocarril se habría extendido a lo largo de 168 kilómetros, con paradas en 19 municipios de la provincia de Cáceres (Calera y Chozas, Silos, Aldeanueva de Barbarroya, Pilas, Nava-Fuentes, Campillo-Sevilleja, La Cervilla, Santa Quiteria, Guadarranque, Alía, Guadalupe, Berzocana, Cañamero, Logrosán, Zorita, Madrigalejo, Campo Lugar, Rena y Villanueva de la Serena).

Además, el monumento guarda una increíble sorpresa artística Un mural cerámico adosado en uno de sus pilares en honor al Real Monasterio de la Virgen de Guadalupe.

Mural de cerámica en el viaducto de Guadalupe.

Mural de cerámica en el viaducto de Guadalupe. / Cedida a El Periódico

El viaducto guadalupense, con una altura de 58 metros y una longitud de 274 metros, fue uno de los mayores puentes de la España de su época. Hoy en día es solo la evocación de lo que nunca llegó a ser, pero también se ha convertido en todo un símbolo de la historia de la comarca.

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