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Tradición ancestral

La tradición de las Purificás en Monroy: un valor cultural que une pasado, presente y futuro del municipio

La ceremonia ha unido historia religiosa, ritual femenino y cohesión social en uno de los actos más singulares del calendario festivo cacereño

Sofía Pérez Ramiro

Sofía Pérez Ramiro

Monroy

La celebración de las Purificás en Monroy ha sido, durante siglos, uno de los pilares culturales y religiosos del municipio. Más allá de la procesión y los cantos, la festividad ha conservado un profundo simbolismo que ha marcado a generaciones de vecinas y ha reforzado el sentimiento de pertenencia al pueblo.

Un origen ligado a la tradición religiosa

El origen histórico de las Purificás se ha vinculado a la festividad de la Candelaria, celebrada el 2 de febrero, que conmemora la purificación de la Virgen María tras el nacimiento de Jesús. En Monroy, esta tradición ha adquirido una forma propia, en la que jóvenes del municipio han asumido un papel protagonista dentro de la liturgia, manteniendo un rito singular que se ha transmitido oralmente de madres a hijas.

A lo largo del tiempo, la ceremonia ha conservado su estructura esencial, adaptándose a los cambios sociales sin perder su carácter religioso ni su fuerte arraigo popular.

El significado de las roscas de piñonate

Uno de los elementos más simbólicos de la celebración han sido las roscas de piñonate que portan las Purificás durante la procesión. Este dulce tradicional ha representado una ofrenda a la Virgen del Rosario y un gesto de gratitud y devoción.

El piñonate, elaborado de manera artesanal, ha sido también un símbolo de comunidad, ya que su preparación ha implicado a familias y vecinas del municipio. Posteriormente, las roscas han sido sorteadas, prolongando la celebración más allá del acto religioso y reforzando el carácter colectivo de la fiesta.

Preparación y requisitos para ser Purificá

Las jóvenes que han participado como Purificás se han preparado durante meses para el día de la ceremonia. La preparación ha incluido ensayos de las coplas que se cantan durante la procesión, así como el aprendizaje de los gestos y tiempos del ritual, guiadas por la mayordoma y por antiguas Purificás.

Video | Así han vivido en Monroy 'Las Purificás'

Carlos Gil

Tradicionalmente, las participantes han sido jóvenes del municipio que han manifestado su deseo de formar parte de la celebración y que han contado con el respaldo de sus familias. Más allá de los requisitos formales, el compromiso, el respeto por la tradición y la implicación personal han sido los elementos fundamentales para asumir este papel.

Un valor cultural y social para el municipio

Las Purificás han tenido una importancia que ha ido más allá del ámbito religioso. Para los habitantes de Monroy, la ceremonia ha sido un punto de encuentro intergeneracional y un símbolo de continuidad cultural. La participación activa de las jóvenes ha reforzado la transmisión de valores, tradiciones y memoria colectiva.

Vecinos y vecinas han coincidido en señalar que la fiesta ha contribuido a fortalecer los lazos comunitarios y a mantener viva una seña de identidad propia. En un contexto de despoblación rural, las Purificás han seguido siendo una referencia emocional y cultural que ha unido pasado, presente y futuro del municipio.

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