Memoria histórica
Vicente Ramiro Martín, el obrero que perdió la vida restaurando el Monasterio de Guadalupe en Cáceres
Su construcción y posteriores restauraciones han sido una parte clave en la historia del pueblo, pero la figura de los trabajadores de la obra ha quedado en el olvido

L. P. R.

El Real Monasterio de la Virgen de Guadalupe se ha convertido en uno de los monumentos más prestigiosos de la provincia de Cáceres. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1993, supone uno de los principales atractivos turísticos del pueblo.

Antonio Sánchez
Su grandeza y la belleza de su arquitectura han sido el centro de los relatos contados a los turistas que visitan el pueblo para conocerlo. Pero, ¿cuál es la historia de quienes ayudaron en la construcción y restauración del monumento?
La construcción del monasterio
El santuario inició su andadura como una pequeña ermita a finales del siglo XIII, custodiada en sus primeros años por el sacerdote Pedro García.
En el año 1335 fue conocida por Alfonso XI, quien acostumbraba a caza por esas sierras. Ante la desoladora imagen que ofrecía la iglesia, el rey decretó su restauración. Pasando ahora a manos del cardenal Pedro Gómez Barroso las obras continuaron hasta 1340, cuando, también por orden de Alfonso XI, se comenzó a construir el monasterio.
Una parte esencial de la historia
A lo largo de la década de 1960 el Monasterio fue objeto de diversas restauraciones con la finalidad de rehabilitar la estructura de sus cubiertas y la conservación del patrimonio tras años de deterioro.
El camarín de la Virgen y la capilla mayor, fueron algunos de los focos principales de la obra, debido a infiltraciones de agua. Además, también se llevó a cabo la restauración de la nave Principal y las naves laterales, además del claustro mudéjar.
Vicente Ramiro Martín fue uno de los obreros que participaron en esta restauración, pero tristemente perdió la vida mientras trabajaba en la obra. Ocurrió junto al famoso templete, ubicado en el centro del patio mudéjar, tras caer desde una altura de cinco metros.

La historia de Vicente Ramiro, el obrero que perdió la vida restaurando el monasterio de Guadalupe / Cedida a El Periódico Extremadura
"Los cimientos de Guadalupe los levantaron personas del pueblo, y esa parte de la historia pocas veces se recuerda", declara María Guadalupe Ramiro, hija del obrero Vicente. Ella tan solo tenía cuatro meses cuando ocurrió la tragedia. Vicente perdió la vida a la edad de 36 años, dejando atrás a su mujer Eusebia y a sus dos hijos, Guadalupe y Jose, de 4 meses y 6 años respectivamente.
Hoy Guadalupe conoce su historia gracias a que su madre se la contó, logrando de esta manera que lo ocurrido no quedara relegado al olvido. Además, sus compañeros, en memoria de Vicente, decidieron instaurar una cruz en su honor en el lugar desde el que cayó.

El monasterio de Guadalupe / Cedidas a El Periódico
Este hecho ha sido transmitido entre las diferentes generaciones de su familia, pero tristemente prácticamente son los únicos que lo recuerdan. Fuera del pueblo, e incluso dentro del mismo, son muy pocos quienes aún se acuerdan de lo sucedido. "Estas son las historias que se deberían recordar hoy en día", concluye Guadalupe.
Vicente fue una parte esencial en la historia de uno de los monumentos más conocidos en la provincia de Cáceres, pero tristemente su figura no es recordada como tal. Muchos recorren diariamente las estancias del monumento y conocen detalles como su levantamiento o sus leyendas. Pero estos recorridos turísticos dejan atrás la parte más importante de su historia: quiénes fueron los que hicieron posible que el monumento siga en pie en la actualidad.
Su recuerdo siempre seguirá vivo en la memoria de sus familiares, y tal vez ahora, con la historia de Vicente como ejemplo, tal vez también esté presente en la de todos aquellos que visiten el emblemático monasterio de Guadalupe.
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