Gastronomía
La cocina de la Tapita Portuguesa en Malpartida de Cáceres ofrece "un viaje sensorial sin necesidad de pasaporte"
El bar Tapita Portuguesa abrió sus puertas en la localidad cacereña, ofreciendo platos tradicionales lusos y una selección de vinos para llevar un pedacito de Portugal a España

Alfredo Aguilera, alcalde de Malpartida de Cáceres, en la apertura de Tapita Portuguesa. / Cedida a El Periódico

El bar Tapita portuguesa iniciaba su andadura en el municipio cacereño de Malpartida de Cáceres el pasado viernes. Situado en la Plaza Mayor del municipio, ofrecen una amplia variedad de platos de la gastronomía tradicional portuguesa. La idea nace del deseo de sus dueños de poner en valor sus raíces y "traer un pedacito de Portugal a España". En su opinión, aunque ambos están muy cerca geográficamente, "se echa en falta la cocina casera".
"No buscamos reinventar la rueda, sino hacerla rodar muy bien", declara João, gerente del local. Con ello se refiere a que ofrecen la cocina "de toda la vida", pero de una manera única. Su carta la componen clásicos platos contundentes de cuchara, carnes a la brasa y el bacalao, su especialidad. Acompañan los platos con una selección de vinos lusos que "sorprenden por su relación calidad-precio", según indica.

Bacalhau com Natas. / Cedida a El Periódico
El plato estrella de su cocina es el bacalao en sus distintas versiones, destacando el Bacalhau à Brás, "con un equilibrio perfecto entre huevo, patata paja y bacalao" y el Bacalhau com Natas, "para quienes buscan algo cremoso y reconfortante". Además, destaca sus postres y el arroz de pulpo, un clásico del local que "vuela en cuanto sale de la cocina".
Decidieron ubicarse en la localidad de Malpartida de Cáceres porque es un pueblo con mucha vida que desprende "una energía especial". La cercanía con enclaves tan relevantes como el Monumento Natural de Los Barruecos y unos vecinos que "saben apreciar el buen comer", fueron las razones que les convencieron definitivamente para quedarse.

Arroz de pulpo. / Cedida a El Periódico
Buscaban una ubicación en la que no fuesen un restaurante más, sino "un punto de encuentro para los vecinos y una parada obligatoria para los visitantes". Y sin duda alguna su apertura augura un futuro brillante para el local. Cuentan que desde el primer momento han sentido el cariño de los vecinos, gente muy acogedora que no solo prueban una vez, sino que repiten junto a sus familiares. "Los fines de semana el ambiente es vibrante y ver el local lleno de risas es la mejor recompensa al trabajo duro", explica João.
Anima a todos los amantes de la cocina portuguesa a visitar el local que presenta como "un viaje sensorial sin necesidad de pasaporte". Se trata de un bar donde más allá de comer podrás disfrutar de la hospitalidad portuguesa. Su producto fresco, presentado en raciones generosas, "te transporta a una mesa en Lisboa o en el Alentejo".