Historia
Los dueños de los cielos de Cáceres: estas son algunas de las fortalezas de la provincia
La provincia de Cáceres ha sido históricamente un lugar de muchos conflictos que requirieron el levantamiento de fortalezas que vigilaran puntos estratégicos y sirvieran de edificio defensivo. Especialmente influyentes fueron los árabes, quienes levantaron numerosas edificaciones que, posteriormente, acabarían conquistando los cristianos

Castillo de Trevejo, al atardecer. / Pablo Parra
Recorrer la provincia de Cáceres es todo un ejercicio de ver y contemplar magníficos castillos medievales. Fortalezas que te transportan a un mundo que bien podría estar inspirado en Juego de Tronos, ya que alguno ha llegado a ser escenario de la serie norteamericana.
Esta concentración no es casual: responde a siglos en los que el territorio fue una frontera estratégica clave. Durante la Reconquista, entre los siglos XI y XIII, Cáceres se situó en la línea de separación entre reinos cristianos y Al-Ándalus. Era una zona inestable que exigía vigilancia constante. Por ello se levantó una red de fortalezas destinada a controlar caminos, ríos y pasos naturales, muchas de ellas construidas primero por los musulmanes y luego reutilizadas por los cristianos.
La geografía favoreció este fenómeno. Las elevaciones naturales ofrecían puntos ideales para fortificar, facilitando la defensa y el dominio visual del territorio. Más tarde, los conflictos entre linajes nobiliarios mantuvieron la utilidad de estas construcciones.
Hoy, estos castillos son un legado visible de siglos de frontera, poder y estrategia, que convierten a Cáceres en uno de los paisajes medievales más ricos de España.

Castillo de Trujillo. / Disfrutando Trujillo
Trujillo
El castillo más emblemático de la provincia de Cáceres es, sin duda, el de Trujilllo. Construido por los árabes en la segunda mitad del siglo IX, se encuentra en lo alto del cerro 'Cabezo de Zorro', desde donde se domina toda la llanura de la tierra trujillana. Es un recinto hermético, rodeado por la cerca de murallas en un perímetro de 900 metros y el hecho de estar situado en lo más elevado de un terreno escarpado, lo hace inaccesible al ataque. Es un castillo hermético sin ventanas y con escasas saeteras.
Su estructura se divide en dos partes: el Patio de Armas y la Albacara. Además, bajo él se encuentran los vestigios más antiguos del castillo, los aljibes. Entre dos de sus torres se encuentra una bóveda para colocar una imagen de granito que representara la Virgen de la Victoria. Dentro también hay una pequeña ermita del siglo XVI dedicada a San Pablo, levantada para conmemorar el día que se reconquistó Trujillo, el 25 de enero de 1232.
El castillo está tan bien conservado y es tan fascinante que llamó la atención de HBO para que fuera parte del escenario de su aclamada serie Juego de Tronos. Cuando vas de Madrid hacia Cáceres, a su paso por la localidad, el castillo de Trujillo te vigila como hizo en su día con tantos ejércitos.

Castillo de Monfragüe. / Reserva Extremadura
Monfragüe
No tan grande pero igual de importante es el castillo de Monfragüe. En pleno Parque Natural, en el término municipal de Torrejón El Rubio, el castillo de Monfragüe, pese a estar en ruinas, goza de unas vistas impresionantes de la naturaleza cacereña.
En el castillo se conservan restos de la muralla y una barbacana, un aljibe árabe y dos torres de la etapa cristiana. La torre mejor conservada (reconstruida y accesible) tiene forma pentagonal y se erigió en el siglo XV. La otra torre, muy deteriorada, es de forma cilíndrica.
Casi adosada a una de las torres del castillo se encuentra una ermita, de construcción más moderna, que cobija a la Virgen de Monfragüe, talla bizantina traída en el siglo XII desde las puertas de Jerusalén por los caballeros cruzados de la Orden de Monte Gaudio, fundadores de la Orden de Monsfrag.
Los árabes conquistaron aquellas tierras en el año 713, y las llamaron Al-Mofrag que significa 'el abismo'. Fueron estos los que construyeron aquí la fortaleza en el año 811 sobre los restos de una antigua fortificación primariamente empleada por los celtas para defenderse de los romanos y más tarde utilizada por los mismos romanos como punto estratégico de vigía.
Posteriormente, entre los años 1169 y 1180 se produce la reconquista cristiana del castillo por el portugués Geraldo Sempavor, y la reconquista definitiva por Alfonso VIII.

El castillo de Trevejo, en la Sierra de Gata, forma parte de la Lista Roja desde junio de 2009. / CEDIDA
Trevejo
Hay un lugar en la Sierra de Gata que en su día fue una gran fortaleza pero que hoy, en 2026, no son más que unas piedras esperando a caer. El castillo de Trevejo es uno de esos sitios de la provincia que están desaprovechados. Forma parte de la Lista Roja de Hispania Nostra desde hace casi 17 años por su estado.
El castillo de Trevejo tiene su origen en una fortaleza musulmana del siglo XII que sirvió de base para la construcción de la plaza cristiana. Posteriormente, pasaría de orden en orden como si de un cromo se tratase. Fue conquistada en una razzia por el rey Alfonso VII de León, que la cedió a la Orden del Temple. En 1184, Fernando II de León la volvió a donar a la Orden de San Juan de Jerusalén y dos años más tarde, el mismo monarca la cedería a la Orden de Santiago. Finalmente, pasará a formar parte de las posesiones de la Orden de Alcántara.
Su estado ruinoso no se debe únicamente al paso del tiempo. Las tropas de Napoleón decidieron destruirlo para evitar que la fortaleza se convirtiera en cobijo de guerrilleros.
El pueblo de Trevejo, de apenas 13 habitantes y pedanía de Villamiel, ha visto cómo, desde entonces, la fortaleza se ha ido cayendo poco a poco. Quedan la Torre del homenaje y un largo recinto irregular con dos líneas exteriores. Se conservan parte de los muros de mampostería, que actuaban al mismo tiempo como murallas y como muros de contención, adaptándose a la topografía del terreno.
Además, la iglesia, las tumbas antropomorfas y la pequeña aldea de casas de granito y teja árabe, conjunto urbano originario del siglo XII, han hecho que sea declarado monumento de interés turístico.
Sus vistas desde el pueblo son maravillosas, así como ver el atardecer junto a él, pero el castillo de Trevejo impresiona en grandeza cuando se ve desde la carretera en lo alto del cerro.

Castillo de Montánchez. / Reserva Extremadura
Montánchez
Montánchez no solo es famoso por su jamón, sino que también por su increíble fortaleza. Aunque su origen es preromano, lo que vemos hoy en día es fruto de la época de la Reconquista. El castillo es un fiel exponente de lo que fueron las fortalezas medievales. Por la conformación del conjunto de construcciones parece ser que se trataba de una alcazaba, desde la que salían los muros que envolvían la Villa Vieja. Hoy día, se caracteriza por su emplazamiento dominante, lo irregular de su trazado y la superposición de volúmenes y cortinas.
Una vez que la zona pasó a manos cristianas, sobre todo cuando estuvo administrado por la Orden de Santiago, se adicionaron gran cantidad de elementos sobre todo en forma de distintas murallas rodeando el recinto.
El cuerpo principal del castillo se encuentra en la más elevada cota del terreno. La torre del homenaje cuenta en su interior con varias dependencias, tales como una cámara, la sala de armas, una sala noble, y en la planta inferior un granero.

Imagen del Castillo de Marmionda. / Junta de Extremadura
Portezuelo
En Portezuelo se encuentra el conocido como castillo de Marmionda, que se remonta al siglo XII, al poco de comenzada la invasión de al-Ándalus por los almohades. En 1167 es conquistado por el rey cristiano de León, Fernando II, que lo cede a la Orden del Temple. Casi treinta años después, en 1196, es recuperado por los almohades, y en 1213 fue definitivamente reconquistado por Alfonso IX de León, quien lo cedió a la Orden de Alcántara.
Entre las dos órdenes hubo una continua disputa hasta la desaparición del primero en el año 1310. A medida que los musulmanes iban alejándose, el castillo de Marmionda continuó con una función defensiva, pero no por estos, sino por los portugueses. Fueron varios los asaltos y asedios que sufrió este castillo, y por tales motivos la Orden de Alcántara comenzó su reconstrucción a partir del siglo XIV.
Su posición estratégica era de las mejores en la Edad Media, sobre todo en el Valle del Alagón, al estar al sur de Coria y en el trayecto a Cáceres, previo paso por el río Tajo. Llegó a rozar el estado de ruina en 1548, pero fue remodelado por Pedro de Ybarra y Alonso Hidalgo. No sería la primera vez que se vería en esta situación. Entró en la Lista Roja de Hispania Nostra en 2019, siendo Bien de Interés Cultural, y recientemente ha vivido una nueva reforma realizada por la Junta de Extremadura.
La fortaleza se compone en la actualidad de tres recintos que en 1544 ya se citan como barrera, adarve y alcázar. De la primera barrera los restos son casi imperceptibles y se cree que nunca estuvo acabada. En cuanto al adarve o segundo recinto, la parte mejor conservada es la que mira al este, donde todavía se pueden apreciar el andén y los pretiles, realizado todo en mampostería.

Imagen del Castillo de Cabañas. / Guía Repsol
Cabañas del Castillo
El castillo de Cabañas se encuentra en lo alto de la Sierra de las Villuercas. Construido en el siglo XII, el historiador, escritor y etnógrafo Publio Hurtado señala su origen durante la ocupación musulmana, construyéndose sobre otra edificación anterior. Posteriormente, fue reformado en el siglo XIV. Al pasar a depender de Trujillo después de la Reconquista, fue entregada a García Álvarez de Toledo, por lo que se adhirió al Señorío de Oropesa y al de Marquesado de Jarandilla.
Existe una leyenda sobre el origen de su construcción que tiene que ver con un lagarto gigante y un ladrón que lo derrotó, siendo considerado un héroe en el pueblo y siéndole otorgada la potestad de levantar una fortaleza. Esta misma se encuentra muy arraigada a la historia de la localidad, Cabañas del Castillo.
La fortaleza está construida con elementos típicos de la zona, como cuarcitas y argamasa. Tiene un estilo bastante sobrio, con apenas ventanas, se conserva especialmente su torre del homenaje, y se encuentra en un estado parcial de ruina. Sufrió una remodelación en 2019, que mejoró su acceso y entorno, creando además un nuevo mirador que aporta unas maravillosas vistas de la zona.
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