Misterio
Luces misteriosas y platillos volantes: los enigmáticos sucesos que se repiten en Ceclavín
Aunque la ciencia busca explicaciones para las luminarias, los testigos aseguran haber presenciado fenómenos reales, con historias que involucran luces y objetos que desafían la explicación convencional. Alguno llega a mencionar platillos volantes dignos del mundo de Steven Spielberg

El Periódico
Fue a Cuarto Milenio a hablar de luminarias en Ceclavín, pero se dejaron muchas historias en el tintero. Relatos de vecinos de la zona que cree que merecen la pena ser contados. Puedes ser creyente de lo paranormal o de la vida extraterrestre, de ambas o de ninguna, pero Francisco Vázquez, investigador local de estos fénomenos, asegura que los testimonios que ha recibido son reales.
Aunque es auxiliar de laboratorio, es un gran aficionado a la historia y a las leyendas. «Me gusta investigar sobre mi pueblo, y a raíz de ahí, surgió lo de Cuarto Milenio», explica. Después de aquello, recibió una propuesta de Radio Interior para contar en antena, todos los domingos, una historia de este tipo.
Son muchos los relatos que conoce, de los cuales tiene una opinión bastante clara: «te lo tienes que creer porque no son gente que digas que pueda estar buscando su minuto de fama. Hablamos de personas mayores, y en los años ochenta y setenta que, además, cuando les preguntas no quieren saber nada de aquello».

Francisco Vázquez. / Pablo Parra
Luminarias
La mayoría de los testimonios no hablan exactamente de un ‘platillo volante’, sino simplemente de unas extrañas luces que siguen un recorrido desigual. Y no es algo solo de Ceclavín, pues en Sierra de Gata o en Las Hurdes también existen testimonios de este tipo. Por ejemplo, cuenta un vecino que vio una extraña luz salir del río cuando pescaba.
«Este hombre me contó que siendo chaval, serían los años 70 y tantos, fue a pescar con su padre al río Tajo. Allí pescando, el agua estaba calmada, hasta que empezó a moverse el agua, y de repente salió una luz, que no era una nave, y se dirigió hacia la presa de Alcántara y ya desapareció», relata. Pero no acaba ahí la historia, pues el padre, aunque sorprendido, le dijo «mira, eso tiene que ser lo que veía tu abuelo cuando venía a pescar y que me contaba que le daba miedo y se tapaba con una manta». Hay que hacerse una idea del tiempo que llevan viéndose estas apariciones.
De hace 400 años es el de la leyenda del ‘olivo de las ánimas’, que cuenta la historia de un hombre que iba a caballo y vio tres luminarias sobre un olivo. En ese momento, como es de entender, no se pensaba en la vida extraterrestre, sino más bien en fantasmas, y de ahí el nombre que adoptó el árbol que, por cierto, ha perdido una rama con el reciente temporal de viento.
Las apariciones tienen tres detalles comunes: uno es geográfico, y es que algunos se producen cerca del río y del embalse de Alcántara, y otros, los que ocurren en Valencia de Alcántara o zonas cercanas, se dirigen hacia los dólmenes. Además, muchas tienen relación con vehículos. «No sé qué relación tendrá, quizás son elucubraciones, pero llama la atención».
Por ejemplo, la historia de un matrimonio que iba en su coche, con otras tres personas detrás, que iban a echar la tarde al resturante La Cabaña de Ceclavín. «Al volver de allí, hacia Ceclavín, vieron una luz encima de lo que se conoce como 'la roca de la rana', y pararon el coche y todo para ver mejor esa sorprendente luz», cuenta. «Cuando apagaron el coche, la luz se fue, pero cuando volvieron a arrancarlo, volvió. Así varias veces», señala.

El río Tajo y la roca de la rana, punto en el que se vio la luz. / Cedida
Finalmente, decidieron volver al restaurante, y cuando iban por el cruce con Zarza la Mayor, «la luz, de golpe, cogió una velocidad vertiginosa y desapareció en dirección Portugal». También aparece un coche en la historia de otro chico que iba hacia Cáceres con su tía, pero al pasar por la carretera de Acehúche, vio una luz.
«Pensaba que era un camión y no le dio importancia, pero al llegar, la luz se puso encima de ellos y les fue siguiendo», cuenta. Además, señala que se pusieron bastante nerviosos, ya que «cuando frenaban, la luz frenaba; si aceleraban, la luz aceleraba». Una situación extraña que duró un rato, hasta llegar justo antes de Portezuelo, donde esa extraña cosa «de nuevo, cogió una velocidad vertiginosa y se fue».
El chico, que es amigo del primo de Vázquez, cuando llegó a casa le llamó y se encontraba «muy asustado». ¿Por qué se va a inventar algo así? Son tantas historias que daría para un libro perfectamente.
Platillos volantes
No obstante, pese a que muchos relatos hablan de luminarias, lo cierto es que también hay quienes hablan de naves. Antes de contar las historias, el investigador habla de una ‘teoría’ suya que no se aleja mucho de la relación con la prehistoria.
Se trata de una pintura rupestre que se encuentra en una cueva de la zona. La pintura rojiza presenta una forma alargada, con ‘huecos’ en el interior de lo que quiera que sea aquello. Quizás no es un OVNI, podría ser un barco (¿un barco en la Edad de Bronce en el río Tajo?). También podría verse un submarino (menos sentido todavía). Es una imagen que da para muchas interpretaciones.

Imagen de la pintura rupestre. / Cedida
Sin embargo, sorprende que esa misma descripción es la que da un testigo de otra historia, precisamente el tío de Francisco. «Mi tío tenía una ambulancia y una vez llevaba detrás un enfermo con su mujer. Llegando a Ceclavín, dice que vio una especie de autobús en el cielo, como una nave con forma de elipse, con sus ventanillas y todo. Asombrado, le preguntó a los de atrás que si habían visto eso, pero la mujer se pensaba que se refería al hombre y dijo que todo iba bien».
Otra persona llegó al pueblo «asustado», en la década de los ochenta, porque aseguraba haber visto una nave dorada que se posó sobre una roca. El hombre, que aunque era churrero tenía unas tierras con ganado, y quedó hasta traumatizado, pues ya ni se atrevía a ir por allí de noche. «¿Tú te crees que va a mentir y lo va a contar en el pueblo? Lo que vio lo ha visto de verdad. Yo no sé qué sería aquello, pero lo ha visto de verdad». Lo curioso es que esa roca en la que supuestamente se posó la nave cuenta con unas marcas, probablemente prehistóricas.
El testimonio más impresionante, pero quizás también más fantasioso, lo aporta un hombre llamado Eusebio. «Este hombre vivía en Barcelona, pero se mudó a un campo en Ceclavín. Dice que una noche escuchó unas voces fuera, y pensó que serían sus amigos que fueron a gastarle una broma. Cuando salió, no había nadie, pero le llamó la atención una fuerte luz cercana a una torre de alta tensión. Al acercarse, se encontró con una nave, como las de las películas, el típico platillo volante, boca abajo, y como cogiendo energía del poste. Salían chispas y todo, y dentro de la nave se veían sombras». Esa ‘cosa’ se fue, y con él Eusebio, que aseguraba que no fue la única vez que ocurrió y, por ello, decidió regresar a Barcelona y no volver jamás.

Dibujo del sobrino de Francisco sobre el relato de Eusebio. / Cedida
Este mismo hombre, asegura Francisco, afirmaba haber visto en varias ocasiones esas luces de las historias que se cuentan por allí y, de hecho, dice que llegó a grabar unas, con la mala fortuna de que cuando se visualizó en el ordenador, las luces no se veían. ¿De verdad vio aquel hombre un platillo volante? No se sabe, pero hay que destacar que, como curiosidad, las voces hablaban en español.
¿Qué dice la ciencia?
Dejando de lado las naves, y volviendo a las luminarias, uno intenta buscar una explicación científica. El embalse, los coches... es posible que haya una explicación. «Hay quien dice que podría tratarse de energía estática», relacionada con el recién construido embalse de Alcántara, en aquella época, productora de energía.
Sin embargo, la teoría se desmonta rápido. «Una explicación científica tampoco le podemos dar, porque es que las luminarias esas van acompañando a los coches, o se quedan en un sitio quietos, pero es que luego desaparecen a tal velocidad que es imposible, que no es un cometa, ni es tampoco un satélite, no es nada de eso». «Es raro, porque va cambiando de dirección, no es un comportamiento normal»
Lo que tiene claro es que esas historias «son ciertas». «Ellos tampoco hablan de OVNIs ni de extraterrestres, ellos hablan de las luces que se ven. Puede que sean hechos naturales, pero lo que es cierto es que son reales».
¿Y si existe la vida extraterrestre? Es la típica pregunta que puede salir en una noche bajo las estrellas, pero más allá de las teorías no existe una respuesta. «Yo creo que no, no lo sé», responde. «Como se dice que para que lleguen tendrían que pasar miles y miles de años, es imposible que hayan venido. Aunque también hay teorías de que cruzan agujeros negros».
En cualquier caso, son muchos los extraños sucesos que se han registrado en Extremadura. «En Miajadas un hombre se encontró una vez a una criatura que caminaba como un pingüino, con los brazos pegados al cuerpo», o la historia del cuartel de Talavera la Real, donde dos soldados llegaron a ver a una criatura gigantesca verdosa. Esta última historia, que data del año 1976, es uno de los fenómenos OVNI más extraños de la historia de España.
En Cáceres ciudad también se recuerdan avistamientos. De hecho, se realizaban quedadas en el recinto ferial para verlos. Y algunos de ellos son incluso del siglo XXI.
¿Existe vida más allá de nuestro planeta? ¿Qué son esas luminarias? ¿Qué explicación tienen? ¿De verdad se han visto platillos volantes en Cáceres, a unos 8.900 kilómetros del Área 51? Son muchas preguntas que mucha gente cree saber responder pero la respuesta, quizás, nunca la conozcamos.
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