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Tradición y economía

La Pedida de la Patatera dispara la hostelería y refuerza el orgullo vecinal en Malpartida de Cáceres

La tradición de la Pedida de la Patatera ha mantenido su esencia, con el pregón, el pasacalle y la degustación de patatera, mientras que la fiesta impulsó la economía con gran afluencia en bares y comercios

Vídeo | La Pedida de la Patatera llena las calles de Malpartida de alegría, color y patatera

Carlos Gil

Sofía Pérez Ramiro

Sofía Pérez Ramiro

Malpartida de Cáceres

Malpartida de Cáceres ha vuelto a convertir la Pedida de la Patatera en el eje de su calendario festivo, una celebración declarada Fiesta de Interés Turístico Regional que no solo ha reunido a unas 10.000 personas, sino que ha evidenciado el peso de la tradición y la implicación vecinal en su desarrollo.

Lejos de ser una cita improvisada, la jornada ha estado marcada por costumbres y rituales que los asistentes han seguido con fidelidad, así como por una organización colectiva en la que el ayuntamiento, asociaciones, peñas y vecinos han desempeñado un papel fundamental.

Tradiciones que marcan la jornada

La Pedida de la Patatera mantiene una liturgia propia que los malpartideños han respetado generación tras generación. La indumentaria tradicional ha sido uno de los elementos más visibles: las mujeres han lucido el traje de percal, evocando a la antigua mujer de campo, mientras que otras han optado por vestimentas agitanadas con pañuelos de colores. Los hombres han vestido pantalón oscuro, camisa blanca, chaleco y pañuelo de labrador, recuperando la estética campesina vinculada al origen de la fiesta.

El pregón desde el balcón del ayuntamiento ha vuelto a marcar el inicio oficial del festejo. El alcalde daba el pistoletazo de salida recordando el carácter integrador de la jornada y repitiendo el lema que ya se ha convertido en seña de identidad: "¡La vida son cuatro días y uno de ellos la Patatera!".

El pasacalle popular, acompañado por charangas, ha recorrido las calles con tres paradas clave, culminando en la degustación de patatera en los arcos de Santa Ana. Allí se han repartido alrededor de 2.500 raciones con pan, a las que se han sumado las aportaciones de vecinos. Este gesto colectivo mantiene viva la esencia original de la celebración, vinculada a la antigua costumbre de los quintos de pedir alimentos por las calles del municipio.

Implicación vecinal en cada detalle

La organización de la fiesta ha contado con una amplia participación de la comunidad local. El ayuntamiento ha coordinado el dispositivo general y ha aportado 1.500 kilos de patatera para la degustación final. Además, ha establecido un operativo de seguridad con 115 efectivos entre Guardia Civil, Policía Local, seguridad privada y dispositivos sanitarios.

Junto a la institución municipal, los vecinos han contribuido activamente tanto en la preparación como en el desarrollo de la jornada. Han aportado patatera para la degustación, han mantenido viva la tradición del traje regional y han participado en el pasacalle y en las actividades posteriores, como el baile popular en la Plaza Mayor.

La fiesta también ha servido para reconocer a figuras destacadas de la localidad, como el chef malpartideño Víctor Corchado, distinguido con la Patatera de Honor, y para rendir homenaje a vecinos con especial vinculación a la tradición, reforzando así el sentimiento de pertenencia.

Un motor económico para el municipio

La llegada de unas 10.000 personas ha tenido un impacto directo en la economía local. Bares, restaurantes y comercios han registrado una elevada afluencia desde primeras horas de la mañana, impulsados por visitantes procedentes de distintos puntos de la región.

El carácter multitudinario de la jornada ha favorecido el consumo en hostelería y ocio, especialmente en torno a la Plaza Mayor y en la zona donde se ha celebrado la disco móvil posterior al pasacalle. Asimismo, la proyección como Fiesta de Interés Turístico Regional ha reforzado la imagen de Malpartida de Cáceres como destino festivo, con potencial para atraer visitantes más allá de la propia jornada.

De este modo, la Pedida de la Patatera no solo ha reafirmado su valor simbólico y cultural, sino que ha vuelto a demostrar su capacidad para cohesionar a la comunidad y dinamizar la actividad económica del municipio en su día grande.

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