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Pueblos cacereños

De la Sierra de Gata al Valle del Ambroz: un recorrido por los pueblos más bonitos de Cáceres

Robledillo de Gata, San Martín de Trevejo, Valverde de la Vera y Hervás son destinos cuya belleza les otorga el reconocimiento popular de ser los pueblos más bonitos de la provincia de Cáceres o, incluso, de España

Robledillo de Gata y Hervás.

Robledillo de Gata y Hervás. / E.P

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Cáceres

No es ningún secreto que Cáceres es un lugar encantador, ya que es algo en lo que coinciden prácticamente todos los visitantes que lo visitan. Es una ciudad cada vez más turística y, en parte, infravalorada por la población española que, al final, siempre se sorprende. Una vez acaban su paseo por las calles empedradas del casco antiguo, se quedan con ganas de más. Sin embargo, no son del todo conscientes de las maravillas que alberga el norte de la provincia.

De oeste a este, los pueblos cacereños son un rico tesoro de la cultura extremeña, algo latente en todas y cada una de las comarcas. En ellas hay muchos lugares cuya visita es más que recomendable.

Calles con flores en San Martín de Trevejo.

Calles con flores en San Martín de Trevejo. / E.P.

San Martín de Trevejo

Es, con total probabilidad, uno de los pueblos más bonitos de toda Extremadura, y podría entrar en el debate a nivel nacional. A su favor no solo juega la belleza y peculiaridad de sus calles, sino la cultura que alberga, ya que en este municipio de la Sierra de Gata se habla un idioma único: el A Fala.

Su casco antiguo está declarado Bien de Interés Cultural gracias a su arquitectura única y la estampa que ofrecen sus calles. La parte central de sus calles más empinadas están empedradas de tal manera que permitan el trascurso de pequeños riachuelos por el interior del pueblo. Una imagen única que sorprende a cualquiera que pasee por allí.

Con aproximadamente 700 habitantes, destacan la iglesia de San Martín de Tours y su plaza Mayor coronada por la torre del Campanario y uno de los puntos más importantes del pueblo. Un lugar de encuentro por el que también pasan aquellos senderistas que lleguen para hacer rutas, como el del puerto de Santa Clara que recorre un castañar con ejemplares milenarios.

Imagen de Robledillo de Gata.

Imagen de Robledillo de Gata. / EL PERIÓDICO

Robledillo de Gata

De la comarca de la Sierra de Gata se puede mencionar un segundo pueblo cuya belleza impresiona siempre a locales o visitantes. Es Robledillo de Gata, la definición perfecta de pueblo rural bonito. Sus estrechas callejuelas transcurren entre cuestas y pasadizos junto al río o sus cascadas, y la arquitectura típica de la zona, con lajas de pizarra o adobe y madera, hacen totalmente merecida la distinción como uno de los pueblos más bonitos de España.

Los balcones de madera presentan un aspecto completamente rural entre los que se cuela la naturaleza o detalles en forma de dinteles. Robledillo tiene solo 94 habitantes, y se encuentra al fondo del valle del Árrago. Sin embargo, su visita es totalmente recomendable. Además, cuenta con lugares muy ‘instagrameables’, como su cascada a la altura de la calle Rúa, o el arroyo que forma el salto de Regato Manadero, donde el agua corre cuesta abajo bañando las rocas.

Su casco antiguo también es Bien de Interés Cultural, y destaca la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, edificio del siglo XVI junto a la que se impone la plaza de Francisco Pizarro, que hace de Plaza Mayor.

Y no se puede cerrar la Sierra de Gata sin realizar la mención especial a otro pueblo con encanto: Trevejo. Una muy pequeña pedanía de Villamiel cuya principal atracción es su impresionante castillo que, aunque se encuentra en ruinas, tiene conquistados los corazones de los habitantes de la zona.

Hervás.

Hervás. / Revista Viajar

Hervás

Por su parte, en el Valle del Ambroz, si hay un lugar donde la belleza reina, ese es Hervás. Su principal atractivo es su barrio judío. Atractivo y pintoresco, conserva intacto su antiguo trazado medieval plagado de pequeñas plazuelas y callejas angostas, aunque poco queda del rastro judío.

No obstante, Hervás es una de las 21 localidades españolas pertenecientes a la Red de Juderías, una asociación que está realizando en los últimos años un gran esfuerzo por el legado sefardí.

Sea desde lejos o desde cerca, la iglesia-castillo de Santa María de Aguas Vivas se impone en lo alto de Hervás como un símbolo de poder, donde el escudo de los Zúñiga y el obispo de Plasencia son visibles. Se dice que está construida sobre una antigua fortaleza templaria, de ahí el sobrenombre, cuya muralla aún se puede disfrutar.

Valverde de la Vera.

Valverde de la Vera. / Wikimedia

Valverde de la Vera

Continuando hacia el este, en la comarca de La Vera, cuna del pimentón y lugar de descanso imperial, yace Valverde de la Vera, uno de los lugares más bellos de la zona. Como ha ocurrido en otros casos, su arquitectura tradicional impresiona, dando forma a un Conjunto Histórico Artístico único por sus calles empedradas, sus balcones, y sus pequeñas canalizaciones para que el agua de la lluvia fluya.

Su visita es recomendable especialmente en Semana Santa, pues cuenta con uno de celebraciones más multitudinarias de la comunidad: los Empalaos, una procesión sobrecogedora que sale cada Jueves Santo. Una de sus construcciones más importantes es su peculiar castillo, construido sobre una antigua edificación árabe de la que solo queda la Torre del Homenaje.

Pasear por las calles de Valverde de la Vera, viendo La Picota, símbolo de su villazgo, y degustando los ricos platos típicos de la región, donde el Pimentón no puede faltar, es una actividad que todo turista debería realizar en su visita a Cáceres.

La provincia de Cáceres es mucho más que su capital, que de por sí ya es bastante. Y estos pueblos, a los que se podría sumar la mención de muchos más, lo demuestran con creces. Tradición, arquitectura, historia, gastronomía y naturaleza se dan la mano a lo largo y ancho del norte cacereño.

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