Historia rural
Las tradiciones de la provincia de Cáceres que no sobrevivieron al paso de los años
Las rondas nocturnas, la 'Arada de novios' y la lucha hurdana son ejemplos de tradiciones cacereñas que, aunque significativas, han desaparecido o se han transformado con el paso de los años

Celebración de Las Luminarias. / Cedida a El Periódico

La provincia de Cáceres es una zona de tradiciones centenarias. Celebraciones que han sobrevivido al paso de los años como un legado entre diferentes generaciones de una misma familia.
Los pueblos son los grandes guardianes de las tradiciones. Sus habitantes, quienes han crecido rodeados de antiguas costumbres y festividades, suelen ser fieles a ellas. Incluso quienes no han tenido la suerte de poder vivir en su localidad natal, vuelve cada año para mantener viva esa parte de su historia.
Es habitual que en las grandes ciudades sean pocas las fiestas regionales que se conservan y que aquellas que aún se celebran hayan sufrido modificaciones con el paso del tiempo. En los municipios más pequeños de la provincia, aunque este hecho se considera algo puntual, ha ocurrido con más frecuencia de la que podría pensarse.
Tradiciones prohibidas y celebraciones abandonadas
En algunos pueblos del norte de Cáceres, situados en su mayoría en el Valle del Jerte y la zona de La Vera, eran habituales las corridas de gansos. Esta festividad tenía un marcado carácter macabro, y es que consistía principalmente en que los jóvenes del pueblo intentasen arrancar la cabeza a estos animales.
La práctica consistía en hacerlo montando a caballo mientras se mantenía a los gansos colgados de una cuerda. A lo largo del siglo XX esta celebración más que desaparecer fue prohibida por motivos de protección animal.
Las cencerradas fueron otra práctica habitual en las zonas rurales de la región. Esta se llevaba a cabo cuando un viudo o viuda volvía a casarse. La actividad consistía en hacer ruido con cencerros y utensilios para burlarse del nuevo matrimonio. A partir de la segunda mitad del siglo XX este hábito comenzó a abandonarse por considerarse ofensivo.
Entre las tradiciones más emotivas se encuentran las rondas nocturnas que realizaban los jóvenes. En estas, los mozos del pueblo cortejaban a las muchachas cantando coplas bajo sus ventanas. Esta práctica, habitual en Sierra de Gata, Las Hurdes y Las Villuercas desapareció entre las décadas de los años 60 y 80. Sin embargo, se incluye como actividad cultural en algunas celebraciones de los municipios cacereños.
En la misma línea se encuentra la 'Arada de novios', un rito tradicional que realizaban los recién casados. Este consistía en tirar juntos de un arado de asno, entendiendo que cada surco simbolizaba la concesión de dinero o buena fortuna para su vida en pareja. La actividad, típica en la localidad de Huetre, en Las Hurdes, comenzó a desaparecer hacia mediados del siglo XX.
También originaria de este municipio es la lucha hurdana. Los vecinos del pueblo acostumbraban a realizar este tipo de enfrentamientos populares en el que los ganadores eran reconocidos por su destreza y valentía. Dejó de celebrarse con regularidad durante el primer tercio del siglo XX y actualmente se conserva como referencia histórica.
Prácticas que permanecen y se reinventan
La agricultura también ha sido uno de los sectores en torno al que se han establecido multitud de tradiciones. Las Luminarias fue una de ellas. Este ritual consistía en encender hogueras vinculadas a ciclos agrícolas o protección del ganado. Aunque fueron desapareciendo principalmente a causa de la falta de relevo generacional, aún persisten en algunas zonas como Madrigal de la Vera, Cañamero o Villar del Rey.
Además, en la región existen celebraciones que no han desaparecido. En este caso se ha cambiado el carácter de la festividad. Una de las más conocidas es la Fiesta de los Quintos. Originalmente, estas estaban vinculadas a los jóvenes que iniciaban el servicio militar, quienes acostumbraban a pedir por las casas. Hoy en día se mantiene principalmente como fiesta juvenil y ha evolucionado en nuevas celebraciones como la Pedida de la Patatera.

Carlos Gil
Algunas festividades antiguas estaban condenadas a desaparecer en algún momento. Con el cambio progresivo en la mentalidad de cada uno de los municipios en algún momento estas prácticas dejarían de ser éticas ante los ojos de la sociedad.
Si embargo, hay otra larga lista de festividades que representaban una parte importante de la tradición cacereña. Todos estos ejemplos se unen para demostrar una única cosa. Si los habitantes de cada uno de los municipios no hacen por mantener sus tradiciones nadie lo hará. Y lo que un día expresa la identidad de cada pueblo, se convertirá en algo que pocos recuerden en él.
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