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Gastronomía

Aceite Extraperlu: una historia de supervivencia en la provincia de Cáceres a través de los años

Bautizado como el aceite de los bandoleros, Extraperlu se elabora con aceitunas cornicabra y se vende en varios municipios de la provincia de Cáceres y fuera de ella

Luis Miguel Bayán, dueño de la marca Extraperlu.

Luis Miguel Bayán, dueño de la marca Extraperlu. / Cedida a El Periódico

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Sofía Pérez Ramiro

Sofía Pérez Ramiro

Castañar de Ibor

El aceite Extraperlu más allá de su cualidad gastronómica, cuenta una historia de trabajo y esfuerzo que comienza muchos años atrás. La palabra 'estraperlo' proviene del nombre de dos socios holandeses Strauss y Perlowitz. Ellos trajeron a España una ruleta eléctrica trucada durante la Segunda República.

Las autoridades, al descubrir el engaño, la prohibieron. Sin embargo, esta restricción llego demasiado tarde, y la palabra pasó a la historia. Ahora forma parte del Diccionario de la Lengua con el significado de comercio ilegal de artículos intervenidos por el Estado y sujetos a tasas.

Durante la posguerra, el término comenzó a emplearse para designar el comercio clandestino de alimentos. En este sentido, en Extremadura se practicó este tipo de comercio en relación al aceite de oliva. La finalidad de quienes formaban parte de él era minimizar la pobreza de aquellos años.

Así surgió la marca

Una historia de supervivencia que el actual dueño de la marca ha querido visibilizar. Luis Miguel Bayán, natural de Castañar de Ibor, ha trabajado toda su vida en los olivos de su familia hasta que hace unos años la idea se le presentó como una broma entre amigos. Crear su propia marca de aceite, una locura formulada entre risas de una noche de fiesta que término convirtiéndose en un proyecto mucho más profundo de lo que parece.

Inicialmente, recogió la firma como herencia de uno de sus amigos, y fue entonces cuando el proyecto empezó a tomar forma. Primero vino el nombre, Extraperlu, procedente de aquella antigua palabra tan relacionada con el comercio ilegal de aceite de oliva. Esta denominación además también hace referencia a su origen en Extremadura con su inicio. Además, la terminación en u es característica del extremeño.

Mucho más que una imagen corporativa

Ahora Extraperlu se presenta como "el aceite de los bandoleros" y en honor a ello, su imagen corporativa está formada por dos antiguos comerciantes que practicaron el extraperlo.

El tío Joaquín, como lo presenta Bayán, fue uno de los grandes trabajadores de la época. Tras quedarse viudo a los 45 años, se vio obligado a formar parte de este negocio. Su único objetivo era sacar adelante a sus cinco hijos.

Por otra parte, la de Luisa también es una historia de supervivencia. Ella trabajó desde muy pequeña en la fábrica del pimentón, en la de caramelos, sirviendo café en la estación de autobuses e incluso de limpiadora en una oficina. Fue la segunda de once hermanos, de los que vivieron nueve. Luchar por la vida de quienes continuaron junto a ella, fue la razón de que entrara en el negocio del extraperlo.

Imágenes de Joaquín y Luisa.

Imágenes de Joaquín y Luisa. / Cedida a El Periódico

Son muchas las familias de la provincia de Cáceres que guardan una historia similar, lo que hace que se sientan identificados con el lema de la marca. Pero su aspecto emotivo no es lo único que vende su maravilloso aceite. El sabor que caracteriza al producto también es uno de sus principales atractivos.

Unas propiedades únicas

Se trata de un aceite propio de la variedad cornicabra, característico por su cualidad aromática. Su sabor es fresco y afrutado, pero si es de recolección temprana también incluye un toque más intenso y picante.

Además, su tratamiento es completamente ecológico. Sin usos de herbicidas ni maquinaria, Bayán trata la tierra elaborando sus propios abonos a partir de microorganismos. Esto se traduce en “una tierra más viva”, según explica, lo que garantiza la calidad de su producto.

Y es que Bayán participa en el proceso "desde la tierra hasta la botella". Él prepara la tierra y cuida los olivos cuando nacen. Tras recoger las aceitunas, participa en la elaboración del aceite y posteriormente en su venta. A su vez, se encarga de la promoción a través de redes sociales.

Puntos de venta y degustación

Extraperlu se vende en formato de 500 ml y lata de 250 ml. Actualmente, se puede encontrar en distintos puntos de venta a lo largo de la provincia.

Cáceres, Guadalupe, Castañar de Ibor, Deleitosa, Navalmoral de la Mata, Piornal, Plasencia, Trujillo y Mérida son los municipios que cuentan con tiendas en las que se ofrece esta marca. Además, también cuenta con locales comerciales fuera de la comunidad extremeña, como es el caso de Gijón.

Botella y lata de aceite Extraperlu.

Botella y lata de aceite Extraperlu. / Cedida a El Periódico

A su vez, el aceite se incorpora a la carta y las cocinas de establecimientos como el Parador de Cáceres, el Parador de Plasencia, el Parador Nacional de Gredos o el restaurante Nardi, en Hervás. En este último, más allá de su uso habitual, se ofrece a los clientes como vino.

Muchos de los que lo prueban allí acuden posteriormente a Bayán para conseguir su propia botella de Extraperlu.

Pero su labor no termina con el aceite, y es que también es embajador de un proyecto en España. Se trata de Chaar Appaloosa Horse Association, un programa que busca convertir a los caballos Appaloosa en una raza protegida. Él busca darle visibilidad con una etiqueta en el cuello de sus botellas de aceite.

Ejemplares de caballo Appaloosa.

Ejemplares de caballo Appaloosa. / Cedida a El Periódico

Con esta extensa historia, queda claro que Luis Miguel Bayán era el candidato idóneo para continuar la memoria de supervivencia del extraperlo. Un dueño con una vida de incansable trabajo que casa perfectamente con el lema del producto que vende.

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