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Infraestructuras

Así se construyó el viaducto del Almonte: técnicas innovadoras para un puente de alta velocidad

El viaducto del Almonte, que se inscribe en la tradición de puentes cacereños, destaca por su escala dentro del ámbito ferroviario de alta velocidad y por la magnitud de su arco de hormigón

Construcción del viaducto del Almonte.

Construcción del viaducto del Almonte. / Cedida a El Periódico

Sofía Pérez Ramiro

Sofía Pérez Ramiro

Provincia de Cáceres

La construcción del viaducto del Almonte incorporó sistemas avanzados de ingeniería estructural para levantar uno de los puentes ferroviarios más singulares de la alta velocidad española.

El diseño del arco central, las técnicas de construcción empleadas y las medidas ambientales adoptadas sitúan esta infraestructura dentro de una tradición de puentes relevantes en la provincia de Cáceres, donde conviven ejemplos de ingeniería desde la época romana hasta la actualidad.

Tecnologías utilizadas en la construcción

El viaducto del Almonte tiene una longitud total de 996 metros. Su diseño se basa en un tablero superior de hormigón apoyado sobre un gran arco central de 384 metros de luz. Esta cifra lo convirtió, en el momento de su construcción, en el puente arco ferroviario de alta velocidad con mayor vano del mundo.

La construcción de la infraestructura requirió el uso de varias técnicas propias de las grandes obras ferroviarias. Una de ellas fue el avance en voladizo con carros de encofrado. Este sistema permitió levantar el arco desde ambos lados sin necesidad de apoyos en el río.

Vídeo | El viaducto del Almonte, entre Alcántara y Garrovillas, une pasado y presente de la ingeniería civil española

El Periódico Extremadura

Durante las obras también se utilizaron atirantamientos provisionales con torres y cables. Estos elementos ayudaron a estabilizar la estructura mientras se completaba el cierre del arco.

El tablero del puente cuenta con una sección cajón de hormigón de 14 metros de ancho. Está diseñado para soportar el paso de trenes de alta velocidad.

Además, se instalaron sistemas de control estructural. Estos dispositivos midieron factores como la temperatura o la radiación solar antes del cierre definitivo del arco. Gracias a este seguimiento fue posible asegurar la precisión de la estructura y evitar sobrecargas durante la fase final de construcción.

Comparación con otras infraestructuras de la provincia

El viaducto del Almonte se inscribe en una larga tradición de puentes destacados en la provincia de Cáceres.

Uno de los precedentes más antiguos es el puente romano de Alconétar, situado en el municipio de Garrovillas de Alconétar. Construido probablemente en época de Trajano o Adriano, este puente ya utilizaba arcos segmentales de piedra, una tipología avanzada para la ingeniería romana.

En la misma línea ferroviaria de alta velocidad se encuentra también el viaducto del embalse de Alcántara, otro gran puente en arco de hormigón que cruza el Tajo y que se convirtió durante años en el mayor arco de este tipo en España.

Frente a estos ejemplos, el viaducto del Almonte destaca por su escala dentro del ámbito ferroviario de alta velocidad y por la magnitud de su arco central, muy superior al de la mayoría de puentes históricos o contemporáneos de la provincia.

La historia del diseño del arco central

El arco central fue el elemento más complejo del proyecto. Su diseño condicionó gran parte de la estructura del viaducto.

Los ingenieros optaron por un arco de hormigón con sección octogonal y dimensiones variables. Esta forma permite adaptarse mejor a las cargas del tablero superior y al gran vano que debía salvar el río Almonte, en el embalse de Alcántara.

La elección de un arco de estas características respondía a varios objetivos. Por un lado, se buscaba reducir el número de apoyos dentro del embalse. Por otro, mantener una estructura esbelta y estable para el paso de trenes de alta velocidad.

Por sus dimensiones, el arco llegó a superar la luz de otros puentes ferroviarios similares en Europa. Esto situó al viaducto entre los mayores arcos de hormigón del mundo dentro de su tipología.

Consideraciones medioambientales durante la obra

La ubicación del viaducto, en la desembocadura del río Almonte dentro del embalse de Alcántara, obligó a adoptar medidas de protección ambiental durante su construcción. Una de las principales decisiones técnicas fue situar las cimentaciones fuera del agua siempre que fue posible. De esta forma se redujo el impacto directo sobre el embalse.

El diseño del arco también tuvo en cuenta el entorno natural. Se optó por una estructura que evitara la presencia de pilas intermedias en el cauce. Con ello se reducía la alteración del ecosistema fluvial. Además, se emplearon procedimientos constructivos que limitaron el uso de maquinaria pesada dentro del entorno del embalse.

Estas medidas permitieron compatibilizar la construcción de la infraestructura ferroviaria con la conservación del paisaje natural que rodea al embalse de Alcántara.

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