Gastronomía local
Malpartida de Plasencia reivindica sus sabores más propios: del bacalao rebozado con huevos cocidos a los zapillos
La caldereta de cabrito, la tortilla de espárragos pijoteros y el gazpacho de pan y poleo completan una cocina transmitida en las familias

Malpartida de Plasencia reivindica sus sabores más propios: del bacalao rebozado con huevos cocidos a los zapillos. / EL PERIÓDICO

Malpartida de Plasencia conserva en su recetario popular una cocina pegada al calendario, a la despensa doméstica y a la memoria familiar. El alcalde del municipio, Raúl Barrado, ha destacado como platos propios el rebozado de bacalao con huevos cocidos y los zapillos, además de otras elaboraciones que siguen pasando de generación en generación.
Ese mapa culinario no se limita a una receta aislada. Según ha explicado Barrado, la tradición gastronómica local incluye también callos, patatas de cordero con morcilla, patatas con arroz y bacalao, tortilla de espárragos pijoteros, gazpacho de pan y poleo y caldereta de cabrito, platos que han acompañado durante décadas la vida cotidiana y las celebraciones familiares del pueblo.
Bacalao, huevos y un recetario de vigilia
Entre las elaboraciones señaladas por el alcalde aparece el rebozado de bacalao con huevos cocidos, una receta que se prepara con bacalao desalado, huevos, harina, ajos y perejil. La elaboración arranca con la cocción de los huevos, antes de rebozar tanto el bacalao como los propios huevos en harina y huevo para freírlos en aceite.
Una vez fritos, se vuelven a hervir y se les añade un machado de ajo y perejil, según la explicación facilitada por el alcalde del ayuntamiento chinato. Se trata de un plato que hoy se consume durante todo el año, aunque su preparación estuvo tradicionalmente más ligada a dos momentos muy concretos del calendario doméstico: las Navidades y la Semana Santa.

Una imagen del bacalao desalado de Malpartida de Plasencia. / Cedida
La receta encaja en esa cocina de aprovechamiento y de producto humilde que sigue teniendo peso en muchos hogares del norte extremeño. En ella se mezclan ingredientes muy reconocibles de la despensa popular con una preparación sencilla, sin artificios y muy vinculada a la mesa compartida.
Los zapillos, un postre con sello de casa
En el apartado dulce, Barrado ha citado los zapillos como uno de los postres típicos de Malpartida de Plasencia. También en este caso se trata de una elaboración que se consume durante todo el año, aunque mantiene un fuerte carácter tradicional y casero.
Para prepararlos se utilizan pan rallado, huevos, leche, azúcar y canela. Primero se baten los huevos y se va añadiendo el pan rallado hasta conseguir una masa homogénea, blanda y manejable. Con ella se forman porciones de tamaño similar al de una croqueta, que se fríen antes de incorporarlas a una leche calentada a fuego lento con azúcar y canela.
Después, esos zapillos ya fritos se cuecen en la leche hasta completar su cocción. El resultado remite a una repostería popular de ingredientes básicos, muy reconocible en muchos pueblos extremeños, donde el postre nace más de la tradición oral y del gesto aprendido en casa que de las recetas escritas.

Una imagen del plato de zapillos de Malpartida de Plasencia. / Cedida
Del espárrago al poleo
El alcalde de Malpartida de Plasencia ha subrayado además que buena parte de estas preparaciones siguen muy unidas al ritmo de las estaciones. Es el caso de la tortilla de espárragos pijoteros, muy de temporada porque suele hacerse en febrero y marzo, cuando esta planta silvestre brota con las últimas lluvias del invierno y las primeras de la primavera.
Más claramente estacional es el gazpacho de pan y poleo, asociado al verano, mientras que otros platos se mantienen presentes durante todo el año. Esa continuidad da idea de una cocina que no ha desaparecido del todo del día a día y que sigue identificando a muchas familias del municipio.
La caldereta y la memoria familiar
Entre todos esos platos, Barrado ha puesto el foco también en la caldereta de cabrito, una receta que, según ha relatado, aprendió a hacer de su abuela. La referencia no es menor, porque resume bien cómo se ha transmitido este recetario: de mayores a pequeños, de una generación a la siguiente y casi siempre en el ámbito familiar.

Caldereta de cabrito extremeña. / RTVE
La caldereta se reservaba tradicionalmente para fiestas navideñas, bodas, bautizos y otros encuentros familiares. El propio alcalde ha recordado que el cabrito solía consumirse en momentos concretos del año, en relación con los ciclos de cría de las cabras, que acostumbran a parir en primavera y otoño. En esa relación entre producto, calendario y celebración se reconoce buena parte de la cocina popular de Malpartida de Plasencia.
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