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Cultura

Javier Lobo, artista de trampantojos, explica la técnica para engañar al ojo en Romangordo

La iniciativa de los trampantojos en Romangordo, con artistas locales y regionales, ha revitalizado la economía y atraído turismo, demostrando ser una herramienta contra la despoblación rural

Javier Lobo, artista de trampantojos, explica la técnica para engañar al ojo en Romangordo

Sofía Pérez Ramiro

Sofía Pérez Ramiro

Romangordo

La provincia de Cáceres guarda uno de los murales más grandes. Este, recogido en las paredes del municipio de Romangordo, relata la historia del pueblo de una forma tan única como especial. Esta localidad, con apenas 240 habitantes, incluyó un curioso atractivo turístico a partir de 2016. Se trata de los trampantojos, dibujos que decoran las fachadas de los domicilios del pueblo y que ilustran a los visitantes de sus costumbres y tradiciones.

El término trampantojo proviene del francés 'trompe-l'œil', cuyo significado es "engaña el ojo". De esta manera, hace referencia a una técnica pictórica que intenta engañar a la vista. Para ello, juega con el ambiente urbano, la perspectiva, las sombras y otros efectos ópticos.

Murales de Romangordo.

Murales de Romangordo. / Cedida a El Periódico

En Romangordo, las obras se dividen en tres: murales, puertas y frases. Esta clasificación responde a la forma en la que el arte se ha integrado en distintos espacios del pueblo. Por un lado están los murales, grandes pinturas en fachadas que representan escenas de la vida rural, antiguos oficios o momentos de la historia local.

También destacan las puertas decoradas, intervenciones artísticas sobre antiguas puertas de casas o corrales que recrean personajes o escenas cotidianas. Por último, el recorrido se completa con frases repartidas por las calles, pequeños textos o citas que invitan a detenerse y reflexionar mientras se pasea por el municipio.

Casi 100 obras representan la vida del pueblo

La confección de los trampantojos inició en 2015. Impulsada por la entonces alcaldesa, Rosario Cordero, nació como una vía de dinamización cultural y mejora estética. A través de este proyecto no solo se buscaba atraer más visitantes, sino también combatir la despoblación. A día de hoy Romangordo es todo un "museo al aire libre"

En el mes de septiembre se realizó el primer mural, y uno de los más especiales del conjunto. Ubicado en la calle Real, huye de la temática general, enfocada en las tradiciones locales, y se centra en la denuncia de la violencia de género.

Primer trampantojo de Romangordo, dedicado a la denuncia de la violencia de género.

Primer trampantojo de Romangordo, dedicado a la denuncia de la violencia de género. / Cedida a El Periódico

Junto a este, el municipio contabiliza 96 trampantojos en total. Las representaciones hacen un recorrido por oficios antiguos que se han perdido, escenas de la vida cotidiana, actividades empresariales de la zona y la fauna local.

Una técnica adaptada para cada obra

"La técnica depende de la superficie", explica Javier Lobo, artista de trampantojos. Él dirige Murea, una empresa de graffiti profesional. En primer lugar, explica que para pintar un trampantojo, hay que estudiar el entorno. Para empezar, hay que elegir el punto de vista desde el que se quiere construir, ya que este será el que aporte el efecto 3D al dibujo.

Además, se deben tener presentes los elementos externos, tales como irregularidades en la pared, que puedan aprovecharse. "Cuantos más elementos externos interaccionen con la pintura mejores resultados tendremos", destaca. Aprovechar estos detalles ayudará a reforzar la idea de que el dibujo es real.

El tamaño también es un factor que influye a la hora de realizar este tipo de obras pictóricas. Y es que, los muralistas tardaron entre siete y diez días en decorar cada una de las fachadas.

El talento cacereño en la iniciativa

Las obras denotan una alta calidad artística, a la que han contribuido diversos profesionales de la región. El proyecto fue iniciado por el artista local Álvaro Quintana, junto a un grupo de estudiantes de Bellas Artes. En ellos, se encontraba David Bravo, conocido con el nombre artístico de 'Chefo', y que proviene de Moraleja.

Además, el 90 por ciento de los murales han sido realizados por los artistas Jonatan Carranza y Jesús Mateos, naturales de Madrigalejo y Plasencia, respectivamente.

Otros artistas que han participado en la elaboración de los diseños son el cacereño Benjamín Salado, conocido como 'BenTocha', y David Aguilar, originario de Moraleja y cuyo nombre artístico es 'Sonbaty'. Ellos forman parte del proyecto Muro Crítico, desarrollado por la Diputación de Cáceres para "impulsar el diálogo entre el arte, la sensibilización y el entorno rural".

Un proyecto contra la despoblación

La ruta ha influido de una forma muy positiva a la localidad, dinamizando la economía local y preservando su memoria histórica. Además, atrae a miles de turistas cada año, lo que ayuda a la supervivencia de los pequeños negocios. Esto demuestra que la creatividad también puede ser una herramienta contra uno de los mayores desafíos del medio rural: la despoblación.

Así, cada trampantojo no es únicamente una ilusión óptica pintada sobre una pared. Es también una ventana al pasado, un homenaje a las escenas que marcaron la vida del pueblo y una forma de proyectar su identidad hacia el futuro.

En un momento en el que muchos municipios buscan fórmulas para mantenerse vivos, Romangordo ha encontrado en el arte una manera de recordar que incluso los pueblos más pequeños pueden contar grandes historias.

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