Fiesta de Interés Turístico Nacional
La Fiesta del Cerezo en Flor abre sus puertas en Tornavacas con un homenaje al trabajo y la resistencia del Valle del Jerte
El Valle del Jerte espera la llegada de unos 200.000 visitantes, que generarán entre 8 y 12 millones de euros, impulsando la economía local durante la celebración del cerezo en flor
La Fiesta del Cerezo en Flor abre sus puertas en Tornavacas con un homenaje al trabajo y la resistencia del Valle del Jerte / Toni Gudiel

El Valle del Jerte vuelve a vestirse de blanco y abre una nueva edición de la Fiesta del Cerezo en Flor, una celebración que convierte a la comarca en uno de los grandes escaparates turísticos de Extremadura y que este año arranca en Tornavacas con un mensaje muy ligado al territorio: el paisaje florece, pero lo hace gracias al trabajo, la identidad y la resistencia de quienes viven en él. La inauguración oficial reúne a vecinos de los once municipios del valle, autoridades y visitantes en una carpa abarrotada, en una jornada que confirma el peso de una fiesta declarada de Interés Turístico Nacional y ya plenamente consolidada en el calendario regional.
Cerca de dos millones de cerezos cubren ya la comarca
La vicepresidenta primera de Territorio, Igualdad y Cultura de la Diputación de Cáceres, Esther Gutiérrez, pone el acento en esa dimensión colectiva del evento y define esta primavera como “mucho más que una estación”, al entenderla como una expresión de identidad, cultura y orgullo comarcal. En su intervención lanza además un llamamiento a la colaboración entre administraciones para afrontar algunos de los grandes retos del valle y del mundo rural en su conjunto, entre ellos la dignificación del sector agrario, el relevo generacional, el regadío de montaña o la necesidad de normativas que faciliten la vida y el trabajo en los pueblos. Esa apelación encuentra respuesta en un público que rompe en aplausos en varios momentos del acto.
La fiesta llega este año con un paisaje especialmente poderoso. Cerca de dos millones de cerezos cubren ya la comarca con ese manto blanco que cada primavera convierte al Jerte en un icono visual dentro y fuera de España. La programación se extiende hasta el 3 de mayo y se reparte por los once municipios del valle, con actividades culturales, gastronómicas y tradicionales que acompañan al gran espectáculo natural. La consejera de Cultura, Turismo, Jóvenes y Deportes en funciones, Victoria Bazaga, subraya precisamente esa capacidad de proyección exterior al señalar que las imágenes del cerezo en flor han traspasado fronteras y se han convertido en uno de los grandes símbolos turísticos de Extremadura.
La historia de esta celebración ayuda a entender su arraigo. El origen de la fiesta se remonta a los años setenta, cuando los once ayuntamientos de la comarca acuerdan impulsar una celebración común que sirva de unión entre los pueblos del valle y de bienvenida a la primavera en el momento en que florecen los cerezos. Con el paso del tiempo, esa iniciativa local termina creciendo hasta convertirse en una de las grandes señas de identidad del norte cacereño, con una fórmula que mezcla folclore, gastronomía, patrimonio y naturaleza. La propia web turística del valle recuerda que la fiesta pretende reflejar la vida de toda una comarca, tanto su pasado como su presente y su proyección futura.
La fiesta supone un apoyo para el comercio local
Uno de los momentos más emotivos de la jornada llega con la entrega de las Cerezas de Oro 2026, el máximo reconocimiento de la comarca. Este año, la Mancomunidad distingue al operativo humano que combate el gran incendio de 2025 —equipos de extinción, agricultores, ganaderos y vecinos— y al cronista oficial de Tornavacas, Juan Pedro Recio Cuesta, por custodiar la memoria local. No es un galardón menor: en ediciones anteriores lo reciben instituciones y nombres como el Museo del Prado, Televisión Española, José Ribagorda o la Selección Española de Fútbol, lo que da idea de la proyección alcanzada por este reconocimiento comarcal.
La dimensión económica del cerezo en flor vuelve a aparecer con fuerza en el acto inaugural. Gutiérrez recuerda que cada primavera la comarca atrae en torno a 200.000 visitantes y genera entre 8 y 12 millones de euros de actividad económica, una cifra que se traduce en alojamientos llenos, restaurantes en funcionamiento y una oportunidad de visibilidad para productores y negocios locales. En esa misma línea, la Diputación insiste en la necesidad de seguir apoyando proyectos que ayuden a fijar población, como el que ya trabaja con la Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte para habilitar alojamientos destinados a temporeros.
Con todo ello, el Valle del Jerte vuelve a demostrar que su gran fiesta no se agota en la belleza de la floración. El cerezo en flor es paisaje, pero también economía, memoria, trabajo agrícola y relato compartido. En esa suma está buena parte de su fuerza, la de una comarca que cada primavera se convierte en postal, pero que no quiere quedarse solo en eso, sino seguir siendo un territorio vivo, reconocido y con futuro.
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