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Blog del cronista

El Domingo de los Tiros en Zarza la Mayor: pasión, tradición y un pueblo volcado en su fiesta

La Virgen del Castillo y Cristo Resucitado protagonizan el Domingo de los Tiros en Zarza la Mayor, un evento que culmina con una procesión llena de emoción y alegría

Interior de la iglesia.

Interior de la iglesia. / Cedida a El Periódico

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Emilio Arroyo Bermejo

Emilio Arroyo Bermejo

Zarza la Mayor

Las fiestas de nuestros pueblos son la fiel respuesta a la idiosincrasia de los vecinos que los habitan, son una forma de entender y de proceder ante todo lo que les une, son el lugar y el momento para sentir sus tradiciones y darlas a conocer. Zarza la Mayor tiene días que lucen más que el sol, San Bartolomé, la Romería de Sequeros y el día de Resurrección. Pero el Domingo de Resurrección en Zarza no es un domingo al uso, es el de los Tiros, único, el día en el que Zarza se echa a la calle, se engalana, luce la mejor de sus caras, protege la tradición y vive el momento álgido de la Pascua de la Resurrección.

Decir Domingo de los Tiros en Zarza la Mayor es decir pasión de un pueblo entregado a su tradición, a unos momentos únicos que te transportan al recuerdo de nuestros antepasados, que con la misma predisposición e ilusión se preparaban para vivir la Resurrección con tiros al aire, con fogueo, con salvas y vítores. Pero la pasión se inicia desde el día siguiente del año anterior. El zarceño mira el calendario y comienza su cuenta atrás, tacha los días en el mismo, anhela su llegada, en definitiva, el corazón lo tiene puesto en el próximo Domingo de los Tiros.

Se aproxima, comienzan los preparativos, la Parroquia, la Comisión de Festejos y el Excelentísimo Ayuntamiento comienzan a dar los pasos, el pueblo y los vecinos los suyos, hay que apuntarse para utilizar la escopeta, todo en regla, los trajes de zarceños y zarceñas comienzan a salir de los armarios, se acerca la fecha.

Portando al Cristo.

Portando al Cristo. / Cedida a El Periódico

Saquemos el chaleco y pantalón de pana, la camisa blanca, el fajín negro o rojo, vamos, vístete de zarceño, lo recordarás toda tu vida.

Eh, mujer, las enaguas, la falda, las medias, la camisa, la faltriquera, el pañuelo de cien colores, el peinado, el clavel, los aderezos que luzcas guapa para el Encuentro y las tres Reverencias, que la Castillera está contenta por ver a Jesús en la Plazuela.

Las campanas

Salimos de la Pasión de Cristo y Zarza se adentra en el Sábado de Gloria haciéndose patente los nervios entre los mayordomos, familia y pueblo, pues cuando el sacerdote diga esta tarde-noche en la Vigilia Pascual "Gloria a Dios en el Cielo..." y resuenen de nuevo las campanas en la parroquial hoy Bien de Interés Cultural en la categoría de monumento de San Andrés Apóstol, ya en la ermita del Castillo, estando de bote en bote, comienzan los ensayos de la Reverencia desbordándose la emoción, los ánimos, los nervios y los consiguientes aplausos, pues todo ha sido un éxito.

En la parroquial hay que esperar a que termine la Vigilia Pascual. Preparado el Resucitado en sus andas, los mayordomos sobre el enlosado de la iglesia recorrerán el brazo mayor de la nave del templo desde el presbiterio hacia la puerta. Expectación. Vuelven los nervios, sudores en las manos, la cabeza y el corazón puestas en la misma razón. Todo ha ido bien.

Mayordomos de ambas imágenes, Cristo Resucitado y la Virgen del Castillo sienten que todo está hecho, mañana es el día y como tal hay que vivirlo.

La madrugada avanza, el gallo canta, en la cama vueltas para un lado y para otro, no dejas de mirar el despertador, aunque no lo necesitas, apenas amanece te tiras de la cama, crees no tener tiempo, las 11 horas llegan en nada. La Plazuela espera.

El pueblo ajetreado, los nervios inundan las casas zarceñas, las prisas comunes del día se ven superadas cuando engalanados traspasamos el umbral de nuestras casas y nos disponemos a acercarnos al Castillo, a la Iglesia o a la Plazuela para ir cogiendo sitio, sabiendo que volverás a vivir un momento único.

Portando a la Virgen.

Portando a la Virgen. / Cedida a El Periódico

Cristo Resucitado sale de la Iglesia, con un estruendo de pólvora lo reciben en el atrio de la fachada herreriana, perfectamente alineados a ambos lados los escopeteros haciéndole un pasillo a Cristo Resucitado. La charanga comienza a sonar y por la calle Reverencia, con Jesús Resucitado, llegaremos a ese lugar de referencia en Zarza, nuestra Plazuela. Entre tanto, pólvora, música, bailes, regocijo, alegría.

El Calvario

Colocado Cristo en la Plazuela, ahora el centro de atención está puesto en la explanada del Castillo a los pies del Calvario. Por su puerta ojival gótica saldrá la Virgen del Castillo, la Castillera, con alguna dificultad salvada por los esmerados mayordomos, mirará al Calvario y verá la luz, oteará el resplandor que procede de la Plazuela, allí la espera el Hijo.

La algarabía acompaña por la calle San Antonio a la Castillera, estamos a nada de la apoteosis, de ese momento incomparable e indescriptible de sentimiento, emotividad y recuerdo a nuestros antepasados que fomentaron esta tradición de generación en generación.

Vídeo | Zarza la Mayor dispara su tradición más singular: vuelve la fiesta cacereña del Domingo de los Tiros

Cedido

Una rara calma se apodera de los asistentes, los mayordomos se encomiendan a su advocación. Se va a dar la salida a la primera de las reverencias, las tres con el mismo rito, las tres con la misma responsabilidad, correr, hincar rodilla en suelo y alzar las imágenes al cielo. Cristo Resucitado y su Madre del Castillo se han mirado detenidamente después de la tercera reverencia.

Y tras ese bello encuentro, la procesión inicia su recorrido por dos calles muy zarceñas, la Concejo y Abajo, salpicada de bailes, cantos, charanga, vivas, fotografías, sonrisas, lágrimas.

A las 12 misa cantada, recogimiento, Cristo Resucitado y la Virgen del Castillo presiden la Eucaristía desde el presbiterio octavado de la parroquial de San Andrés.

Madre e Hijo.

Madre e Hijo. / Cedida a El Periódico

Cristo y la Castillera vuelven a la calle y ahora, situados en el elevado atrio de la Iglesia, gozan y disfrutan con los zarceños los cantos y bailes que les ofrecen.

Tras ello, el Resucitado ya se queda en su sede, la Virgen Castillera inicia su regreso a la ermita, no sin antes parar y volver a bailar en la Plazuela donde hace más de dos horas se había encontrado con su Hijo, para finalmente acercarse hasta la ermita y vivir otro momento especial, la despedida a la Madre.

No es fácil que la Castillera entre en su ermita ante los cantos a viva voz de algunos zarceños y el consiguiente pasillo que le brindan los escopeteros y que nos está anunciado que los actos religiosos en honor a Cristo Resucitado y su madre la Castillera llegan a su fin. Abrazos, vivas, salvas y emoción.

Pero Zarza sigue viviendo su día. Ahora el carácter festivo se vuelve más profano, familias unidas, peñas de amigos, chiquillería se disponen a pasar una jornada entre buenos caldos, cervezas y gastronomía local en un ambiente de hermandad, encuentro y diversión.

Domingo de los Tiros.

Domingo de los Tiros. / Cedida a El Periódico

Este año optamos a la declaración de Fiesta de Interés Turístico Regional, un objetivo por el que Zarza la Mayor ha trabajado y sigue trabajando. Un pueblo unido, sabedor de que somos guardianes de la tradición, un pueblo que creemos que merecemos el título, pues nuestras señas de identidad se sustentan entre otros en este pilar, en eventos como este que dan fe de nuestra idiosincrasia y forma de entender y vivir la tradición del Domingo de los Tiros en Zarza la Mayor.

¡Viva Cristo Resucitado y viva la Virgen del Castillo!.

Emilio Arroyo Bermejo es Cronista Oficial de Zarza la Mayor

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