Naturaleza activa
Talleres y ciencia ciudadana: así implica Malpartida de Cáceres a la gente en la conservación de las aves
La Semana de la Cigüeña en Malpartida de Cáceres combina la entrega de premios honoríficos, talleres educativos y concursos fotográficos para fomentar la conservación del entorno

Imagen de una cigüeña en su nido. / Silvia Sánchez Fernández

La concesión de la Cigüeña de Plata al Museo Vostell Malpartida en la XXXV Semana de la Cigüeña ha servido este año para poner el acento no solo en el valor simbólico del galardón, sino también en el modelo de divulgación ambiental que Malpartida de Cáceres ha construido durante décadas alrededor de su colonia de cigüeña blanca.
La propia información oficial del Ayuntamiento sitúa el premio como un reconocimiento anual a una personalidad o institución relevante para el medio ambiente y la naturaleza, en este caso por el papel del museo como espacio de encuentro entre arte, vida y naturaleza.
Un premio sin convocatoria abierta y con criterio de trayectoria
La Cigüeña de Plata no funciona como un certamen abierto con bases y jurado publicados, como sí ocurre con el concurso fotográfico de la Semana de la Cigüeña. En el caso del galardón honorífico, el ayuntamiento anuncia cada año el nombre de la entidad o persona distinguida y justifica su elección por la trayectoria o aportación realizada en favor de la conservación, la divulgación o la sensibilización ambiental.
Así ha ocurrido en 2026 con el Museo Vostell, en 2025 con el Club de Producto Ornitológico Birding in Extremadura, en 2024 con ARBA Extremadura y en 2023 con el proyecto Libera. Esa secuencia permite ver un patrón claro: se premian iniciativas capaces de unir conservación, educación y proyección pública del territorio.
La diferencia con el certamen fotográfico es relevante porque ahí sí existen unas bases públicas. El Ayuntamiento de Malpartida, la Diputación de Cáceres y la Dirección General de Sostenibilidad fijan tema, plazos, premios y requisitos de participación. En otras palabras, la Semana de la Cigüeña combina dos lógicas distintas: una competitiva y reglada para la fotografía, y otra institucional y de reconocimiento para la Cigüeña de Plata.
Una provincia con más citas ligadas a la conservación
La actividad ambiental en la provincia de Cáceres no se agota en Malpartida. La ciudad de Cáceres acoge cada año el Festival de las Aves, organizado por la Junta de Extremadura, que propone rutas guiadas, observatorios ornitológicos, talleres y conferencias para poner en valor la riqueza de especies que habitan entre torres, murallas e iglesias. El propio festival subraya que la fotografía es uno de sus grandes atractivos y lo presenta como parte de una estrategia regional de valorización del patrimonio natural y ornitológico.

A esa red se suma FIO, la Feria Internacional de Turismo Ornitológico, vinculada a Monfragüe y celebrada en el entorno del parque nacional, que se define oficialmente como la feria decana de España en su sector y la segunda más importante de Europa. Su enfoque combina aves, turismo de naturaleza, fotografía y presencia de expertos en conservación, lo que la convierte en una gran plataforma de difusión ambiental para municipios del área de Monfragüe como Torrejón el Rubio y Villarreal de San Carlos.
También se ha consolidado el Mes de la Reserva de la Biosfera de Monfragüe y Tajo-Taejo Internacional, impulsado por la Diputación de Cáceres y canalizado a través de un portal de reservas que reúne actividades en numerosos municipios. La edición más reciente ha incluido, entre otras propuestas en la zona de Monfragüe, birdwatching al atardecer en Malpartida de Plasencia, talleres de conexión con la naturaleza en Toril, rutas en Serrejón, observación astronómica en Torrejón el Rubio o actividades de naturaleza y cultura en Casas de Millán, Saucedilla, Jaraicejo e Higuera de Albalat.
Cómo se implica a la gente en los talleres de aves
Las metodologías que emplean este tipo de talleres no se limitan a la explicación teórica. En el Festival de las Aves de Cáceres se parte de rutas guiadas y de la instalación de observatorios en puntos estratégicos, una fórmula que facilita la observación directa y convierte el casco histórico y sus alrededores en aula de campo. Ese esquema coincide con el utilizado en muchas acciones de educación ambiental: salir al territorio, mirar con guía, identificar especies y aprender a interpretar el hábitat sobre el terreno.
A ello se suma la lógica de la ciencia ciudadana, que se define como la aportación de observaciones de voluntarios para generar información útil para la conservación de aves y hábitats. En sus programas de seguimiento, SEO/BirdLife explica que los participantes registran datos mediante metodologías concretas: muestreos en puntos separados entre sí o itinerarios a pie con tiempos pautados, además del uso de aplicaciones móviles para anotar observaciones e identificar cantos. Traducido a talleres locales, eso significa que la participación ciudadana se fomenta cuando la observación se convierte en dato, el paseo se convierte en recorrido de seguimiento y el aprendizaje termina teniendo utilidad real.
Ese es, precisamente, el terreno en el que encajan propuestas como las que Malpartida de Cáceres ha incluido en su Semana de la Cigüeña: actividades de educación ambiental para centros escolares, visitas guiadas, observación de aves, ciencia ciudadana y aproximación práctica a la colonia local. El objetivo no ha sido solo enseñar a mirar una especie, sino vincular a vecinos y escolares con el seguimiento de un símbolo del municipio.
La fotografía como herramienta de conservación
La fotografía ocupa un lugar central en ese proceso porque convierte la naturaleza en imagen compartible, memorable y debatible. El Festival de las Aves de Cáceres mantiene un concurso para captar la riqueza ornitológica de la ciudad y su entorno, mientras que la Semana de la Cigüeña de Malpartida ha vuelto a convocar su certamen internacional y exhibirá las imágenes seleccionadas. En ambos casos, la fotografía no ha sido un simple complemento estético: ha funcionado como una puerta de entrada para que el público repare en especies, comportamientos y paisajes que muchas veces pasan desapercibidos.
La propia Aefona, una de las referencias españolas en este ámbito, resume bien esa función al defender que la fotografía de naturaleza "tiene el poder de contar historias y crear conciencia" sobre los desafíos que enfrenta la naturaleza, y al exigir además un código ético para evitar daños sobre especies y hábitats. Esa idea enlaza de forma directa con lo que ocurre en municipios cacereños: una buena imagen no solo promociona un evento, también ayuda a fijar una cultura de respeto, observación y cuidado del entorno.
En Malpartida de Cáceres, donde la cigüeña blanca forma parte del paisaje urbano y de la identidad local, esa combinación entre premio, talleres, rutas y fotografía ha acabado definiendo un modelo propio. La Cigüeña de Plata reconoce trayectorias; los talleres enseñan a observar; la ciencia ciudadana invita a participar; y la fotografía traduce todo eso en un lenguaje capaz de llegar mucho más lejos que el propio municipio.
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