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Norma para controlar el uso

La nueva ordenanza de Oliva de Plasencia restringe el llenado de piscinas para evitar el derroche de agua y cortes en verano

El Ayuntamiento de Oliva de Plasencia establece una ordenanza para regular el uso de piscinas privadas y controlar el consumo de agua, tras sufrir cortes el pasado verano

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Toni Gudiel

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Raquel Rodríguez Muñoz

Raquel Rodríguez Muñoz

Oliva de Plasencia

El municipio del norte de Cáceres de Oliva de Plasencia ha aprobado de forma definitiva una ordenanza reguladora de la construcción y el uso de piscinas privadas con un objetivo claro: reforzar el control sobre el consumo de agua en un municipio que ha crecido en número de viviendas con piscina privada y que el pasado verano llegó a sufrir un corte de agua de ocho horas en un solo día.

Un control para evitar tensiones en agosto

El alcalde, Ángel González, ha explicado que la norma nace por la necesidad de llevar un "control" del uso del agua en las piscinas en una localidad que, en principio, no arrastra un problema estructural de escasez. Según ha señalado, Oliva de Plasencia dispone de bastante agua debido a la presa de la Garganta de la Oliva, ubicada en Villar de Plasencia. Además, ha subrayado que Oliva cuenta con una red de tuberías en buen estado, pero el verano pasado se produjo una situación que encendió las alarmas del consistorio.

Según ha explicado, en los últimos cuatro años se han construido más de treinta viviendas y, en muchos casos, esas nuevas casas incorporan piscina. El regidor sostiene que, si se hace un uso razonable del agua, el sistema puede asumirlo. El problema llegó, según ha señalado, cuando hubo propietarios que decidieron "vaciar y volver a llenar las piscinas en pleno mes de agosto", una práctica que obligó al ayuntamiento a intervenir para ordenar ese consumo.

Qué dice la ordenanza

La nueva norma, publicada íntegramente en el Boletín Oficial de la Provincia el pasado 28 de enero, regula la construcción, instalación y uso de piscinas de cualquier tipo en el término municipal, incluidas las portátiles que superen los 5 metros cúbicos de capacidad. También establece que, en épocas de escasez, la alcaldía podrá restringir el suministro a piscinas ya instaladas o incluso no autorizar nuevas.

El texto fija además que toda piscina permanente, ya sea de obra o prefabricada, está sujeta a licencia municipal y que las piscinas privadas no podrán superar en ningún caso los 90 metros cúbicos de capacidad, salvo las que presten servicio a establecimientos turísticos.

Una imagen de la piscina municipal de Oliva de Plasencia.

Una imagen de la piscina municipal de Oliva de Plasencia. / Ayuntamiento de Oliva de Plasencia

Autorización previa y llenado nocturno

Uno de los puntos centrales de la norma afecta directamente al uso del agua de la red pública. El BOP recoge que el llenado de piscinas privadas solo se permitirá en los periodos que cada año determine la alcaldía, en función de las necesidades de abastecimiento a la población. Además, el texto municipal señala que ese llenado deberá hacerse preferentemente entre enero y mayo y entre octubre y diciembre, siempre con autorización expresa y previa solicitud presentada al menos con quince días de antelación.

La ordenanza añade otra limitación relevante: cuando se conceda permiso, el llenado tendrá que realizarse en horario nocturno, entre las 22.00 y las 08.00 horas. Para ello, el ayuntamiento ha incorporado un modelo específico de solicitud.

Registro municipal y sanciones

La nueva regulación crea también un registro municipal de piscinas privadas en el que deberán figurar todas las existentes y las que se instalen en el municipio. Sin esa inscripción previa, el ayuntamiento no autorizará el llenado. Los titulares de piscinas ya construidas disponen de seis meses desde la publicación definitiva de la ordenanza para adaptarse a su contenido e inscribir la instalación.

En el apartado sancionador, la ordenanza contempla multas de hasta 500 euros para las infracciones leves, de 501 a 2.000 euros para las graves y de 2.001 a 4.000 euros para las muy graves. En los incumplimientos más serios, especialmente si ocasionan problemas en el suministro de agua potable a la población, el consistorio podrá acordar además el corte del suministro a la piscina y la clausura de la instalación.

La explicación técnica del ayuntamiento

El alcalde ha querido subrayar que la medida no busca impedir el uso de las piscinas, sino evitar el derroche. "Si tú pones 1.000 litros de agua a la semana es perfectamente viable", ha explicado, para defender que la presa no baja por un uso responsable. A su juicio, la ordenanza se ha hecho "por el bien de todos" y para impedir consumos desordenados en los momentos más delicados del verano.

El regidor ha añadido además un argumento técnico: el agua llega a la depuradora y después hay que bombearla al depósito regulador. Aunque la instalación dispone de dos bombas, actualmente no pueden funcionar a la vez. Por eso, el ayuntamiento prevé una inversión de 24.000 euros para cambiar "el sistema de cuadros" y permitir el funcionamiento simultáneo de ambas, con la idea de reforzar la capacidad de respuesta del servicio.

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