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Eternidad

Elegante, el toro manso y cariñoso de Luis Juanela, 'regresa a la vida' disecado en su propio museo en Losar de la Vera

El manso Elegante, que murió a los 9 años, ha sido disecado para que su recuerdo perdure, y su sobrino Ayudante busca seguir su legado en la ganadería

Elegante, disecado, con su familia.

Elegante, disecado, con su familia. / Cedida

Cáceres

Nadie muere mientras sea recordado. De aquel 16 de noviembre de 2024, día en el que Elegante, un toro bravo manso y cariñoso, falleció, ha pasado mucho, pero para Luis Juanela, el que fuera su dueño y, probablemente, su mejor amigo, parece que fue ayer.

Sin embargo, Elegante es eterno, y permanecerá siempre en los corazones de aquellos que lo conocieron y, a partir de ahora, en su propio museo. De hecho, lo hará de cuerpo presente, ya que su cuerpo ha sido, casi año y medio después, disecado. "Elegante al final tiene una historia muy larga, cautivó los corazones de mucha gente y se ganó el disecado entero. Fue buena gente toda su vida".

El toro, que murió con 9 años y 2 meses, fue todo un ejemplo de que estos animales también pueden ser amigos del hombre. En su caso, fue criado desde bien pequeño y amamantado con biberones por el propio Juanela, que lo consideraba prácticamente su hijo. "Le encanta que le rasquen, pasear, hacerse fotos con los niños y la gente, que le den de comer…", explicaba a este diario en una entrevista anterior su dueño.

Elegante marcó a mucha gente, y por ello es tan recordado. "Aunque no estuviera, nunca ha dejado de ser importante en mi casa. Al final era uno más de nuestra familia y era querido por toda la familia y recordado a diario", señala Juanela.

El museo y la figura disecada del toro de 500 kilos se puede visitar los fines de semana en las visitas que organiza la ganadería. Allí también podrán conocer a otro animal que busca seguir la estela de Elegante.

Ayudante

Ayudante es un becerro de apenas 1 año que no solo recuerda a Elegante en su forma de ser, sino que lleva su sangre: es su sobrino. "Nadie es reemplazable, pero la verdad es que ayuda a llevarme a hablar de Elegante. Se parece mucho a él, porque también tiene una nobleza única", cuenta. "Cualquier persona le puede tocar y cualquier persona puede estar al lado suyo", tal y como pasaba con su tío.

Sin embargo, ya lo dijo su propio dueño cuando Elegante falleció: "No volveré a tener un animal igual. Puedo ir por el campo y es cierto que hay toros que se dejan tocar, pero no será lo mismo. Ha vivido siempre entre la gente y le encantaba estar con cualquier persona. Era normal que estuviese comiendo y él estuviera detrás sentado, como si fuese uno más".

A pesar del paso del tiempo, la historia de Elegante no se ha detenido. Su figura, ahora preservada, no solo representa al animal que fue, sino todo lo que significó para quienes lo conocieron. Su museo se ha convertido en un lugar de memoria, pero también de aprendizaje, donde visitantes de todas las edades descubren una relación distinta entre el ser humano y el toro bravo.

Para Juanela, cada visita es una oportunidad de volver a contar su historia. No desde la tristeza, sino desde el orgullo de haber compartido su vida con un animal irrepetible. Porque Elegante no fue solo un toro: fue compañero, fue familia y, sobre todo, fue un símbolo de que la nobleza no entiende de especies.

Elegante, disecado.

Elegante en su museo. / Cedida

Cómo se diseca un animal

El proceso de disección o taxidermia es una técnica compleja cuyo objetivo es conservar el aspecto físico de un animal tras su muerte, respetando al máximo su forma original. En primer lugar, se realiza una extracción cuidadosa de la piel, separándola del cuerpo sin dañarla. Esta piel se limpia y se somete a un tratamiento químico para evitar su descomposición, un proceso conocido como curtido.

Después, se construye una estructura interna o maniquí que reproduce el tamaño, la musculatura y la postura del animal en vida. Este molde puede ser de espuma, resina u otros materiales ligeros, y se adapta con precisión a las medidas reales.

Una vez preparado, la piel se coloca sobre esta estructura, ajustándola minuciosamente para lograr un resultado lo más natural posible. En esta fase se cuidan especialmente detalles como la expresión, la colocación de los ojos y la posición de las orejas o el pelaje.

Por último, se realizan retoques finales de pintura y acabado para devolver al animal su apariencia original. El objetivo no es solo conservarlo, sino también transmitir su esencia, tal y como fue en vida.

En el caso de Elegante, este proceso, que ha durado casi un año y medio, ha permitido que su presencia continúe acompañando a quienes lo quisieron, convirtiendo su recuerdo en algo tangible y duradero.

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