Examen de conducir
Retrasos, falta de criterio y un dato 'terrorífico': solo el 36% de los conductores examinados en la provincia de Cáceres son aptos
APACC alerta de que la falta de examinadores y problemas de organización en Cáceres están generando un atasco que retrasa el acceso al permiso de conducir para miles de alumnos

Imagen de archivo de conductor novel. / E.P
En la provincia de Cáceres solo aprueba el examen de conducir el 36% de los estudiantes. Un dato completamente aterrador que evidencia que, mínimo, algo está mal. Es una de las reivindicaciones que realiza la Asociación Provincial de Autoescuelas de Cáceres (APACC) en un comunicado dirigido a la Dirección General de Tráfico (DGT).
La cifra, lejos de ser puntual, refleja una tendencia preocupante. En los últimos años, el porcentaje de aprobados ha caído más de un 20%, pasando del 56% al 36,45% actual, lo que sitúa a la provincia entre las peores de España en resultados de las pruebas de conducción. El contraste con otros territorios cercanos es significativo: en la vecina provincia de Badajoz, por ejemplo, el índice de aptos alcanza el 62,15%.
Detrás de estos números hay un problema estructural que va más allá del rendimiento de los alumnos. Desde la Asociación Provincial de Autoescuelas de Cáceres se apunta a una causa clara: la “falta de criterio claro” en los exámenes, tal y como explica su presidente, Pedro Herrero. Una percepción compartida por el sector, que denuncia disparidades en la evaluación y reclama una revisión en profundidad del sistema.
Más de 3.000 alumnos en espera
Pero el descenso en los aprobados es solo la punta del iceberg de una situación mucho más compleja. El sistema de exámenes de conducir en la provincia atraviesa, según APACC, un auténtico colapso. Actualmente, más de 3.000 alumnos se encuentran a la espera de examinarse, una cifra que ha crecido más de un 50% en apenas un año.

Pedro Herrero, presidente de la Asociación Provincial de Autoescuelas de Cáceres. / EL PERIÓDICO
Las consecuencias de este atasco son directas: retrasos de hasta tres meses para acceder a una prueba que, de no adoptarse medidas urgentes, podrían superar los cinco meses en los próximos meses, especialmente con la llegada del verano, cuando la actividad examinadora se reduce durante varias semanas.
En el caso de los permisos profesionales, como camiones o autobuses, la espera media supera ya los nueve meses, lo que impacta de lleno en el mercado laboral y en sectores que dependen de estos perfiles.
Problema estructural
El problema, insisten desde la asociación, no es coyuntural, sino estructural. La falta de examinadores y de capacidad organizativa limita el número de pruebas que pueden realizarse, generando un efecto embudo que se retroalimenta: más alumnos acumulados, más presión sobre el sistema y, según denuncian, mayores dificultades para superar las pruebas.
En los últimos 5 años se han sumado solo 5 examinadores nuevos... y 5 son los que se han ido. Un balance de 0 examinadores para más de 1.000 alumnos nuevos. Si a esto se añade que a los pocos examinadores que hay se les envía a vigilar en los exámenes teóricos, bajan el número de pruebas prácticas.
A esta situación se suman otros factores que complican aún más el escenario. Entre ellos, deficiencias en la señalización vial que pueden afectar a la correcta evaluación de los aspirantes, limitaciones del sistema de asignación de plazas o la falta de infraestructuras adecuadas en determinadas zonas rurales, lo que obliga a desplazamientos y genera desigualdades entre alumnos.
También se han detectado retrasos administrativos en la gestión de vehículos y profesores, así como problemas en distintos puntos de examen de la provincia. Todo ello configura un panorama que, según el sector, está perjudicando tanto a las autoescuelas como a los miles de aspirantes que ven retrasado su acceso al permiso de conducir.
Medidas
Desde APACC se advierte de que la situación podría volverse insostenible si no se adoptan medidas inmediatas. Las soluciones planteadas por la administración -como la incorporación puntual de examinadores itinerantes o la oferta de horas extraordinarias- son consideradas "insuficientes" por los profesionales, que reclaman actuaciones estructurales y sostenidas en el tiempo.
Más allá de las cifras, el problema tiene una dimensión social y económica evidente. Obtener el permiso de conducir no es solo una cuestión de movilidad personal, sino una herramienta clave para el acceso al empleo, especialmente en entornos rurales o en sectores profesionales específicos.
En este contexto, el bajo índice de aprobados adquiere una lectura aún más preocupante: no se trata únicamente de que los alumnos suspendan más, sino de que el sistema en su conjunto podría estar fallando. Y mientras tanto, miles de aspirantes siguen esperando su oportunidad en una provincia donde sacarse el carné de conducir se ha convertido, cada vez más, en una carrera de obstáculos.
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