Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Iniciativa rural

El arte inmersivo de Lula Goce en Salorino: un mural de 2.000 metros cuadrados que integra al visitante en el entorno del Tajo Internacional

La iniciativa, impulsada por el Ayuntamiento de Salorino con apoyo de la Diputación de Cáceres, invita a descubrir la Reserva de la Biosfera a través de obras que abarcan flora, fauna y arquitectura popular

El mural de la artista Lula Goce en Salorino.

El mural de la artista Lula Goce en Salorino. / El Periódico Extremadura

Sofía Pérez Ramiro

Sofía Pérez Ramiro

Salorino

El municipio cacereño de Salorino ha convertido sus calles en un recorrido artístico único gracias a la ruta urbana de murales de la Reserva de la Biosfera Transfronteriza del Tajo-Tejo Internacional, una propuesta que une arte contemporáneo, identidad local y divulgación del patrimonio natural y cultural.

Un viaje artístico por la Reserva de la Biosfera

La iniciativa plantea un auténtico viaje sensorial en el que el visitante descubre, a través del arte urbano, los valores de este espacio protegido reconocido por la Unesco. La ruta, impulsada por el Ayuntamiento de Salorino con el apoyo de la Diputación de Cáceres a través de programas como Activa Cultura, reúne un total de doce murales temáticos realizados por artistas del colectivo Muro Crítico.

Mapa de la ruta de murales de Salorino.

Mapa de la ruta de murales de Salorino. / El Periódico Extremadura

Estas obras abordan aspectos esenciales del territorio como la flora, la fauna, la arquitectura popular, la gastronomía o la historia, utilizando técnicas que van desde el hiperrealismo hasta composiciones simbólicas. El proyecto, iniciado en 2021, ha logrado convertir el municipio en un referente del arte urbano en el medio rural, con un notable incremento del turismo y una implicación activa de los vecinos, que han cedido sus fachadas para las intervenciones.

El gran mural de Lula Goce, epicentro del recorrido

Uno de los puntos más destacados de la ruta se encuentra en la plaza Emilio Berdeguer, donde la obra envuelve tanto el pavimento como las fachadas, generando una experiencia inmersiva que sitúa al visitante dentro de la composición. Se trata de un mural de más de 2.000 metros cuadrados, considerado uno de los más grandes de Extremadura.

En él, se representan especies emblemáticas del Tajo Internacional, como la cigüeña negra, ave en peligro de extinción y símbolo de la biodiversidad del territorio, junto a elementos vegetales como la jara o el lirio amarillo, habituales en los ecosistemas de ribera.

El diseño, así como la pintura son obra de la artista gallega Lula Goce. Ella nació en Bayona, un municipio que pertenece a la provincia de Pontevedra. Realizó su formación en Bellas Artes en Salamanca pero su trayectoria en el ámbito del arte urbano comenzó mucho antes, ya que su vocación artística comenzó desde muy joven.

Imagen de la artista Lula Goce pintando un mural.

Imagen de la artista Lula Goce pintando un mural. / Cedida a El Periódico Extremadura

Según señala, siempre fue "la típica niña que pintaba en clase y participaba en concursos". Esto la llevó a continuar su formación académica y a desarrollar su carrera en distintas ciudades como Barcelona, donde entró en contacto con una escena de arte urbano "muy potente" que marcó su evolución profesional.

Imagen de un mural de Lula Goce en Albacete.

Imagen de un mural de Lula Goce en Albacete. / Cedida a El Periódico Extremadura

Desde entonces, su trayectoria ha estado vinculada a la intervención mural, una disciplina que, tal y como ella misma define, va "más allá del concepto tradicional de graffiti o muralismo". En su caso, apuesta por un enfoque que integra el entorno y el espacio arquitectónico. Considera que su trabajo se sitúa dentro del arte público, entendiendo cada intervención como una obra concebida específicamente para el lugar en el que se desarrolla.

El visitante forma parte de la pintura

Este planteamiento se refleja de forma clara en el proyecto realizado en Salorino, donde la artista diseñó su obra con el objetivo de que el espectador se introduzca físicamente en el dibujo. Para Goce, se trata de un "arte inmersivo" en el que el visitante no solo observa, sino que forma parte del espacio creado.

Lula Goce junto a una de sus obras.

Lula Goce junto a una de sus obras. / Cedida a El Periódico Extremadura

El proceso creativo de este tipo de trabajos parte de una fase de investigación previa en la que recopila información sobre "el entorno, la historia local, la vegetación o la actividad económica" del lugar. A partir de ahí, desarrolla el diseño directamente sobre imágenes del espacio real, lo que le permite adaptar la obra a elementos como ventanas, esquinas o desniveles. "No se trata de hacer un dibujo y encajarlo después, sino de concebirlo desde el principio en relación con el lugar", señala.

En el caso de Salorino, el mural responde además a un proyecto financiado con fondos europeos para la visibilización del entorno del Tajo Internacional. Por ello, la obra incorpora elementos propios de este ecosistema, como aves, vegetación de ribera o referencias al río, integrados en una composición que recorre toda la plaza.

Imagen de un mural de Lula Goce en Madrid.

Imagen de un mural de Lula Goce en Madrid. / Cedida a El Periódico Extremadura

La ejecución del mural supuso un importante reto técnico y logístico. Aunque el trabajo se desarrolló durante unas tres semanas efectivas, las condiciones meteorológicas obligaron a prolongar el proceso durante más de un mes y medio. La artista contó con un equipo de dos o tres asistentes, imprescindible para abordar una intervención de gran formato, que supera el millar de metros cuadrados.

Un proyecto de dinamización rural

Más allá de su valor artístico, Goce destaca el impacto que este tipo de iniciativas puede tener en el medio rural. En su opinión, el arte público se convierte en una herramienta eficaz para dinamizar los pueblos y atraer un turismo diferente, interesado en la cultura y en las rutas de murales. Como ejemplo, señala que, tras la finalización del proyecto, el propio municipio ha experimentado un aumento de visitantes, con un flujo constante de personas que acuden a conocer las obras.

Imagen de un mural de Lula Goce en Bélgica.

Imagen de un mural de Lula Goce en Bélgica. / Cedida a El Periódico Extremadura

Este efecto, según la artista, no solo beneficia a la proyección cultural del municipio, sino también a su economía, al generar actividad en comercios, hostelería y servicios. Además, contribuye a reforzar el sentimiento de pertenencia entre los vecinos, al ver cómo su entorno se transforma y adquiere un nuevo valor.

Imagen de la artista Lula Goce junto a uno de sus murales.

Imagen de la artista Lula Goce junto a uno de sus murales. / Cedida a El Periódico Extremadura

La experiencia de Salorino se suma a otros proyectos desarrollados por Lula Goce en pequeños municipios de distintos puntos de España, como Galicia o Burgos, donde también ha trabajado en intervenciones de gran formato con resultados similares. En todos los casos, su objetivo es siempre crear obras que dialoguen con el entorno y que contribuyan a revitalizar los espacios en los que se integran.

Murales que narran la identidad del territorio

Cada uno de los murales que compone la ruta de Salorino responde a una temática concreta vinculada a la Reserva de la Biosfera. El dedicado a la ornitología refleja la riqueza del entorno, donde habitan especies protegidas como el buitre negro o el águila imperial ibérica. Por su parte, 'Identidad ornamental en La Raya' recoge elementos decorativos tradicionales de la arquitectura fronteriza entre España y Portugal, reflejando la influencia cultural compartida.

El 'Museo Memoria Viva del Tajo Internacional' funciona como una síntesis visual de la historia local, incorporando referencias a los oficios tradicionales, mientras que 'La bellotera' rinde homenaje al aprovechamiento de la dehesa, un ecosistema clave en la economía rural extremeña a la vez que recuerda la historia de antiguas mujeres del territorio.

Otro de los murales, 'Interacciones, la dehesa y el hombre', profundiza en la relación histórica entre el ser humano y el medio natural, un equilibrio que ha permitido la conservación de este paisaje. El 'Catálogo de especies singulares' recoge, a modo de inventario artístico, la biodiversidad del territorio, mientras que la obra dedicada a la cultura megalítica pone en valor los restos prehistóricos presentes en la zona, vinculados a las primeras ocupaciones humanas.

Por último, el 'Bodegón del Tajo' introduce un enfoque más simbólico, combinando elementos gastronómicos y naturales para representar la identidad del territorio desde una perspectiva cotidiana.

Tecnología y accesibilidad al servicio del visitante

La ruta se complementa con paneles informativos distribuidos por el municipio, que incorporan códigos QR para acceder a una guía digital gratuita. Este recurso permite ampliar la información sobre cada obra, facilitando una experiencia más completa y accesible.

Iniciativas como esta contribuyen a diversificar la oferta turística y a reforzar la identidad local. Además, la puesta en valor del patrimonio cultural a través del arte contemporáneo se ha consolidado como una herramienta eficaz para atraer visitantes y generar actividad económica en zonas rurales.

En el caso de Salorino, la ruta de murales no solo ha transformado el paisaje urbano, sino que ha fortalecido el vínculo entre la comunidad y su entorno, convirtiendo al municipio en un ejemplo de cómo el arte puede actuar como motor de desarrollo, además de como arma contra la despoblación.

Con esta propuesta, Salorino se posiciona como un destino singular dentro de la provincia de Cáceres, donde el visitante puede recorrer sus calles y descubrir, en cada esquina, una historia que conecta pasado, presente y naturaleza.

Tracking Pixel Contents