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Desesperados

"Mi mujer lucha contra dos cánceres y ahora la están ahogando con embargos": el calvario de un matrimonio de Valencia de Alcántara por una presunta deuda que niegan haber cobrado

El marido de Mari Carmen denuncia la angustia que la situación provoca en su esposa, quien padece secuelas de dos graves tumores malignos

Mari Carmen y Jesús.

Mari Carmen y Jesús. / Cedida

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Cáceres

Cada mañana, Jesús y Mari Carmen desayunan leyendo el periódico en una papelería de su pueblo, en Valencia de Alcántara. Son costumbres sencillas, de toda una vida. Rutinas de un matrimonio que lleva más de cuatro décadas unido, con tres hijos y nietos repartidos fuera de Extremadura en busca de trabajo. Pero desde hace meses, en esa mesa ya no se habla de tranquilidad ni de planes. Se habla de cartas, reclamaciones, descuentos en la pensión, abogados y juzgados.

Estamos desesperados. No sabemos ya a quién recurrir”, resume Jesús al otro lado del teléfono. Su esposa, Mari Carmen, atraviesa uno de los momentos más duros de su vida. Ha padecido dos tumores malignos y arrastra graves secuelas físicas derivadas de los tratamientos. Según explica su marido, la quimioterapia le ha afectado al corazón y a los pulmones. Apenas puede caminar unos metros sin fatigarse. Además, cuenta con un 49% provisional de discapacidad reconocido por el CADEX, a la espera de futuras revisiones.

A ese desgaste físico y emocional se suma ahora otro golpe: una reclamación económica de organismos públicos que la familia considera errónea y que, aseguran, está hundiendo aún más a Mari Carmen en una profunda depresión que está haciendo que, según su marido, no tenga ganas de vivir.

Una jubilación convertida en pesadilla

Mari Carmen se jubiló en 2024 por edad, tras completar su vida laboral. Según relata Jesús, acudieron entonces a realizar todos los trámites y comenzó a cobrar una pensión cercana a los 900 euros mensuales.

Pero meses después llegó la primera sorpresa: una carta del SEPE en la que se le reclamaba dinero al considerar que debía haberse jubilado antes, en 2023, y que había percibido cantidades incompatibles.

Mari Carmen en una sesión de quimioterapia.

Mari Carmen en una sesión de quimioterapia. / Cedida

“Fuimos y presentamos toda la documentación. Demostramos que la jubilación fue en 2024, no en 2023, y que no había cobrado nada indebido”, explica Jesús. La familia pensó que todo quedaría aclarado, pero no fue así.

Ahogamiento

Tiempo después, sin una explicación que consideran clara, la pensión de Mari Carmen se redujo drásticamente. Donde antes entraban unos 900 euros, comenzaron a ingresar alrededor de 500. “Un día llega el banco y vemos que en vez de 900 le pagan 500. Y otra carta diciendo que también se debe dinero. Pero no sabemos ni el concepto”, lamenta.

Jesús sospecha que se están duplicando reclamaciones entre distintas administraciones. “Creemos que están metiendo el mismo dinero por dos lados. Nos reclaman por una parte más de 6.000 euros y por otra más de 5.000”, haciendo referencia por un lado al SEPE y por otro al INSS.

Mientras tanto, cada mes se aplican descuentos a una pensión ya reducida. Tal es el punto, que ya ha llegado la carta de embargo, lo cual ha supuesto la gota que colma el vaso.

La familia asegura haber acudido en numerosas ocasiones a la Seguridad Social, al SEPE y a la Tesorería, aportando certificados bancarios y documentos que, sostienen, prueban que no se percibieron cantidades indebidas. Este diario ha tenido acceso a esta y toda la documentación.

Mari Carmen antes del cáncer.

Mari Carmen antes del cáncer. / Cedida

“Hemos ido al banco, lo hemos demostrado todo... No ha cobrado doble pensión, no ha cobrado nada de lo que dicen. Pero no quieren verlo”, afirma Jesús. Ante la falta de respuesta, recurrieron a un abogado de la localidad que, junto al alcalde, no da crédito de la situación. El caso ha terminado judicializado y hay vista señalada para el próximo 7 de junio.

El marido de Mari Carmen insiste en que no buscan privilegios, sino que se revise el expediente con atención. “Solo pedimos que alguien mire los papeles y vea la injusticia que se le está haciendo”.

El peso invisible de la burocracia

Más allá del conflicto administrativo, lo que más preocupa a Jesús es el estado anímico de su esposa. “Hoy ha llegado otra carta y se ha venido abajo. No tiene ganas de vivir, no tiene ganas de nada”, relata emocionado con la voz entrecortada. Habla de ella como una persona encantadora, siempre dispuesta a ayudar a los demás, muy conocida en la localidad precisamente por su cercanía. Y una persona que, desde luego, no se merece vivir semejante "calvario".

Tras dos procesos oncológicos y años de desgaste, la presión económica y la incertidumbre están dejando una huella muy profunda. “Parece que al infierno le vino primero el tumor y luego todo esto seguido”. Jesús reconoce sentirse muy impotente. “Si fuera solo luchar, luchamos. Pero es que estamos luchando contra la enfermedad y contra esto a la vez”.

Una llamada de socorro

No pide compasión. Pide que alguien revise una situación que considera incomprensible. "Dije: voy a llamar al periódico por si hay alguien que nos escuche, un alma que diga venid para acá, voy a echaros un cable”. Solo pide que una mujer enferma no tenga que vivir pendiente del buzón. Que una pensión modesta no se convierta en una condena. Que la administración escuche antes de reclamar.

Mientras espera respuestas, Jesús prepara una carpeta con informes médicos, extractos bancarios, resoluciones y denuncias y va de oficina en oficina poniendo reclamaciones, haciendo reponsable de cualquier cosa que le pueda pasar a su mujer, sobre todo emocionalmente, a las administraciones. Papeles que resumen años de angustia. “Lo único que queremos”, dice, “es que se haga justicia”.

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