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Cultura artística

El libro 'La huella del Divino' destaca la importancia de Arroyo de la Luz en la obra de Luis de Morales

El retablo de la iglesia de Arroyo de la Luz es una de las obras más completas de Luis de Morales y se conserva en su ubicación original

Presentación del libro 'Luis de Morales en Cáceres. La huella del Divino en la pintura'.

Presentación del libro 'Luis de Morales en Cáceres. La huella del Divino en la pintura'. / Cedida a El Periódico Extremadura

Sofía Pérez Ramiro

Sofía Pérez Ramiro

Arroyo de la Luz

La presentación del libro 'Luis de Morales en Cáceres. La huella del Divino en la pintura', editado por la Diputación Provincial de Cáceres y firmado por José Antonio Ramos y Álvaro Vázquez , ha puesto de nuevo el foco sobre la presencia del pintor en la provincia.

El acto, celebrado en el Ayuntamiento de Arroyo de la Luz y presidido por su alcalde, Carlos Caro, prologuista de la obra, reivindica el peso de este municipio en la trayectoria de uno de los grandes nombres del Renacimiento español.

La huella del Divino

Luis de Morales, conocido como 'El Divino', fue uno de los artistas más destacados del siglo XVI en España. Nació en Badajoz hacia 1510 y falleció en el municipio cacereño de Alcántara en torno a 1586.

Su pintura, de fuerte carga espiritual, se centró casi siempre en temas religiosos y destacó por la intensidad emocional de sus figuras, el tratamiento delicado de los rostros y una sensibilidad devocional muy vinculada al clima de la Contrarreforma.

El libro aborda precisamente esa presencia de Morales en tierras cacereñas, donde dejó obras fundamentales para entender su evolución artística. La publicación contribuye a acercar el conocimiento académico a la ciudadanía y a reforzar la identidad cultural de los municipios que conservan parte de su legado.

Arroyo de la Luz como referencia imprescindible

El gran eje de esta huella se encuentra en Arroyo de la Luz, donde se conserva el retablo mayor de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, considerado una de las obras más completas del pintor. El conjunto está formado por veinte tablas, realizadas para el mismo espacio en el que aún se conservan, lo que lo convierte en una de las mayores colecciones de Morales reunidas en su ubicación original.

Las pinturas del retablo representan escenas vinculadas a la vida de Cristo y la Virgen, además de profetas, apóstoles y doctores de la Iglesia. Morales trabajó en este conjunto en la década de 1560, en una de sus etapas de mayor madurez creativa.

Otros enclaves cacereños

La obra de Morales en la provincia no se limita a Arroyo de la Luz. Entre sus trabajos más destacados figura también el retablo de la iglesia de San Martín de Plasencia, ejecutado entre 1565 y 1570, con tablas como la Natividad, la Visitación, la Anunciación, la Adoración de los Reyes Magos, la Presentación en el templo, San Martín y el mendigo, San Jerónimo y el obispo Gutierre de Vargas y Carvajal.

Carlos Caro Domínguez, alcalde de Arroyo de la Luz, junto a los autores José Antonio Ramos y Álvaro Vázquez.

Carlos Caro, alcalde de Arroyo de la Luz, junto a los autores José Antonio Ramos y Álvaro Vázquez. / Cedida a El Periódico Extremadura

También se conservan o documentan obras vinculadas a Morales en otros puntos de la provincia, como Valencia de Alcántara, con la Virgen y los Santos Juanes en la iglesia de Nuestra Señora de Rocamador; Alcántara, con piezas relacionadas con el convento de San Benito y la iglesia de Santa María de Almocóvar; o San Martín de Trevejo, donde varias tablas procedentes de antiguos retablos fueron restauradas antes de regresar a la localidad.

Patrimonio vivo

La presentación de este libro supone, por tanto, algo más que la aparición de una nueva publicación artística. Es una invitación a mirar de nuevo un patrimonio que sigue presente en iglesias, colecciones y espacios históricos de la provincia, y que permite entender la importancia de Cáceres dentro de la producción de Morales.

Con esta obra, Ramos Rubio y Vázquez Cabrera contribuyen a mantener viva la memoria de un maestro que convirtió la espiritualidad en pintura y dejó en Extremadura una huella profunda. Porque en cada tabla, en cada rostro y en cada gesto contenido de sus figuras, Luis de Morales sigue hablando desde el silencio del arte, recordando que el patrimonio no pertenece solo al pasado, sino también a la forma en que una tierra se reconoce a sí misma.

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