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Iniciativa rural

Cerca de 240 palabras en serraillanu decoran las calles de Serradilla, creando una ruta lingüística única

Vecinos y asociaciones culturales de Serradilla trabajan para preservar esta reliquia lingüística que resiste al olvido y se convierte en orgullo colectivo

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Sofía Pérez Ramiro

Sofía Pérez Ramiro

Serradilla

La localidad cacereña de Serradilla ha encontrado en el serraillanu, la variante del extremeñu propia de esta zona de los Riberos del Tajo, una de sus principales señas de identidad cultural. Lo que durante décadas fue considerado un habla relegada al ámbito familiar y rural se ha transformado en un elemento de orgullo colectivo y en un atractivo turístico singular que impregna las calles del municipio situado a las puertas del Parque Nacional de Monfragüe.

El serraillanu es una modalidad lingüística de origen asturleonés con una fuerte presencia de rasgos castellanos y andaluces, considerada por lingüistas y especialistas como una auténtica reliquia lingüística. Su evolución histórica y el aislamiento geográfico permitieron conservar estructuras fonéticas y léxicas únicas, aunque el avance de la castellanización durante el siglo XX provocó un importante retroceso en su uso.

Una lengua que resistió al olvido

El declive del serraillanu se intensificó especialmente tras la Guerra Civil. Durante el franquismo, el sistema educativo fomentó el uso exclusivo del castellano y muchas familias dejaron de transmitir el habla local a las nuevas generaciones por miedo a que fuera considerada una forma "incorrecta" de expresarse. Esta situación generó una fuerte diglosia que relegó el serraillanu a conversaciones domésticas y entornos rurales.

A pesar de ello, Serradilla ha conseguido mantener viva esta variedad lingüística gracias al empeño vecinal y al trabajo de asociaciones culturales como El Duendi, que desde hace más de una década impulsa iniciativas para proteger este patrimonio inmaterial.

Un paseo entre palabras únicas

Uno de los proyectos más visibles es la colocación de palabras en serraillanu realizadas en forja sobre las fachadas del municipio. Actualmente, cerca de 240 términos decoran las calles de Serradilla, convirtiendo al pueblo en un auténtico diccionario al aire libre.

La iniciativa nació en 2013 después de que el periodista leonés Pedro García Trapiello sugiriera a la asociación cultural que las palabras se plasmaran físicamente en las paredes para evitar su desaparición. Desde entonces, vecinos y vecinas han ido incorporando vocablos propios como "tajical", utilizada para referirse a cortar con hacha; "calipucheal", relacionada con hacer algo a escondidas; o "catarroma", el palo que se clavaba en el suelo para jugar, reflejan una forma de hablar ligada al mundo rural y a las costumbres tradicionales.

Otras expresiones mantienen una fuerte carga popular, como "remolicaju", para definir el caldo espeso de las sopas; "ehtrebejil", sinónimo de ruido, lío o confusión; o "curacu", nombre con el que se conoce al desván. También sobreviven términos curiosos como “catamusa”, que además de significar pelota se utiliza de manera figurada para justificar aquello que desaparece sin explicación; "zacapela", equivalente a riña o alboroto; o "acuñal", empleado para expresar el vínculo entre cuñados tras un matrimonio.

A ellas se suman palabras como "batuzas", utilizada para describir a quien tiene los pies grandes, y expresiones populares como "la mar y las arenas", referida a alguien con muchas riquezas; o "cuyu pan dehgarras?", una forma tradicional de preguntar “¿de quién eres?” o quién mantiene a una persona.

El resultado es una ruta lingüística que se ha convertido en uno de los atractivos turísticos más originales del municipio. Pasear por Serradilla implica descubrir palabras y expresiones imposibles de encontrar en otro lugar, como "troni que troni", utilizada para describir a quien camina tambaleándose por el exceso de alcohol. , o "arrejáditi p’allá", equivalente a "quítate de ahí", o "dili que dali", utilizada para describir algo repetitivo.

El Día del Habla Serradillana

Otro de los grandes eventos vinculados a la conservación del serraillanu es el Día del Habla Serradillana, que se celebra cada mes de agosto. La jornada combina actividades culturales, actuaciones musicales, talleres y representaciones teatrales destinadas a reivindicar el uso del habla local y acercarla a las nuevas generaciones.

Este encuentro se ha consolidado como uno de los principales referentes de defensa del extremeñu en la región. En la edición de 2013 acogió además el estreno de 'Territoriu de bandolerus', considerada la primera película rodada íntegramente en habla extremeña y realizada por vecinos del propio municipio.

La cinta supuso un hito cultural para Extremadura y reforzó la idea de que el serraillanu no solo pertenece al pasado, sino que también puede formar parte de expresiones artísticas contemporáneas.

Turismo cultural y patrimonio inmaterial

La defensa del serraillanu se ha integrado también en la oferta turística de Serradilla. El municipio, conocido por su cercanía a Monfragüe y por albergar el Santuario del Cristo de la Victoria, incorpora cada vez más referencias al habla local en rutas, materiales informativos y actividades culturales.

Además de las palabras en las fachadas, algunos establecimientos utilizan expresiones tradicionales en sus carteles y decoración, reforzando esa identidad lingüística propia que diferencia a Serradilla de otros pueblos de la provincia.

Además, este tipo de iniciativas son fundamentales para preservar las hablas tradicionales, ya que convierten el idioma en una experiencia cotidiana y visible para vecinos y visitantes.

Una identidad que sigue hablando

En Serradilla, el serraillanu ya no es solo una forma de hablar heredada de los mayores. Se ha convertido en un símbolo colectivo, en una manera de reivindicar la memoria y también en una herramienta para mirar al futuro sin renunciar a las raíces.

Porque cada palabra colgada en una fachada no solo conserva un sonido antiguo. Guarda al mismo tiempo la historia de un pueblo que se niega a dejar que su voz desaparezca.

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