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Tradición local

El origen de las fiestas de Villamiel: el santo al que el pueblo lleva siglos agradeciendo haber superado una epidemia

La programación festiva de Villamiel incluye misas, procesiones y actividades de convivencia que reúnen a vecinos y visitantes cada año

San Pedro Celestino, patrón de Villamiel.

San Pedro Celestino, patrón de Villamiel. / Cedida a El Periódico Extremadura

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Sofía Pérez Ramiro

Sofía Pérez Ramiro

Villamiel

Villamiel volverá a llenarse de tradición, actos religiosos y convivencia popular con motivo de las fiestas en honor a San Pedro Celestino, patrón de la localidad y una de las figuras religiosas más vinculadas a la identidad histórica del municipio serragatino.

Las celebraciones se desarrollarán entre el 17 y el 20 de mayo y combinarán misas, procesiones, actividades populares y encuentros vecinales en torno a una devoción profundamente arraigada en el pueblo desde hace siglos.

La programación recuperará además algunos de los actos más tradicionales de estas fiestas, que cada año reúnen a vecinos, familiares y visitantes en torno a una de las citas más importantes del calendario festivo de Villamiel.

Un patrón ligado a la historia de Villamiel

La relación entre Villamiel y San Pedro Celestino se remonta varios siglos atrás. La tradición popular sitúa el origen de esta devoción en el año 1707, cuando los vecinos atribuyeron al santo la protección del municipio frente a una epidemia de disentería que afectaba a la población. Desde entonces, San Pedro Celestino quedó vinculado a la historia religiosa y emocional del pueblo hasta convertirse en su patrón oficial.

San Pedro Celestino, también conocido como Celestino V, fue un papa italiano del siglo XIII conocido por su vida de austeridad, retiro espiritual y humildad. Antes de llegar al pontificado vivió durante años como ermitaño y fundó la Orden de los Celestinos, vinculada a la regla benedictina.

Su figura quedó además marcada por un hecho excepcional dentro de la historia de la Iglesia: fue uno de los pocos papas que renunció voluntariamente al cargo pocos meses después de ser elegido.

Con el paso del tiempo, la figura de San Pedro Celestino terminó integrándose profundamente en la tradición religiosa de Villamiel, donde todavía hoy mantiene una enorme presencia dentro de las celebraciones populares y del sentimiento colectivo del municipio.

Procesiones y tradición popular

Las fiestas volverán a convertir las calles de Villamiel en escenario de procesiones, encuentros vecinales y actos religiosos muy ligados a la identidad local.

La programación arrancará este domingo con una misa prevista para las 11:00 horas. El núcleo principal de la celebración llegará el martes 19 de mayo, jornada dedicada a San Pedro Celestino. A las 12:00 horas tendrá lugar la misa y posterior procesión por las calles del municipio.

Tras los actos religiosos comenzarán las actividades populares. A las 14:00 horas se celebrará un "cañeo" amenizado por Dj Nes en el Bar El Barrero. Media hora más tarde, continuará el ambiente festivo con comida de convivencia organizada también en el mismo bar.

La programación seguirá a las 17:30 horas con una nueva tarde amenizada por DJ Nes, además de castillos hinchables para los más pequeños en el chiringuito La Tako.

Las fiestas continuarán el miércoles 20 de mayo, jornada conocida popularmente como "San Pedro el Chico". Ese día volverán a celebrarse a las 12:00 horas la misa y la procesión en honor al santo.

Además, desde el pasado 11 de mayo y hasta el día 16, se celebrarán diariamente a las 19:00 horas el rosario, la novena y la misa en honor al patrón, uno de los actos religiosos más tradicionales de estas fiestas.

Una fiesta muy vinculada a la convivencia vecinal

Las celebraciones de San Pedro Celestino forman parte de una de las tradiciones más representativas de Villamiel y continúan conservando un importante componente de convivencia entre generaciones.

Año tras año, numerosos vecinos que viven fuera del municipio regresan durante estas fechas para reencontrarse con familiares y participar en unas fiestas donde religión, costumbre popular y vida social continúan muy unidas.

Durante unos días, Villamiel volverá a sonar a campanas, charlas en las plazas y mesas compartidas entre vecinos que regresan al pueblo por estas fechas. Las fiestas de San Pedro Celestino mantendrán viva una tradición que va mucho más allá de los actos religiosos: una celebración donde Sierra de Gata vuelve a reunirse alrededor de sus raíces, de su memoria colectiva y de esas costumbres que todavía consiguen detener el tiempo generación tras generación.

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