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Memoria democrática

La Diputación de Cáceres busca devolver la identidad a más de 300 víctimas del franquismo: alguna puede formar parte de tu historia familiar

La Institución Provincial retomará las excavaciones en la mina La Paloma y planifica la exhumación de la fosa común del cementerio cacereño

Vídeo | Morales sobre la mina La Paloma: "Franco intentó hacer desaparecer de la faz de la tierra, bajo 36 metros, a jornaleros, inocentes y personas de bien por no opinar como sus verdugos"

Carlos Gil

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Sofía Pérez Ramiro

Sofía Pérez Ramiro

Zarza la Mayor

La Diputación de Cáceres continuará ampliando durante los próximos meses las actuaciones relacionadas con memoria democrática y recuperación de víctimas de la represión franquista en distintos puntos de la provincia. Así lo anunció este viernes el presidente de la Institución Provincial, Miguel Ángel Morales, durante la presentación del III Premio Conchita Viera, donde confirmó nuevas intervenciones tanto en la mina La Paloma, en Zarza la Mayor, como en la fosa común del cementerio de Cáceres.

Morales explicó que la Diputación mantiene su compromiso de "seguir trabajando por la verdad, la memoria y las víctimas" a través de nuevas actuaciones impulsadas junto a la Sociedad de Ciencias Aranzadi y distintas asociaciones memorialistas de la provincia.

Nueva fase de excavaciones en la mina La Paloma

Uno de los principales anuncios realizados durante el acto fue el inicio de una nueva fase de excavaciones en la mina La Paloma, situada en el término municipal de Zarza la Mayor y convertida durante los últimos años en uno de los lugares más simbólicos de la memoria democrática extremeña.

La Diputación de Cáceres, a través de un convenio con la Sociedad de Ciencias Aranzadi, retomará este sábado los trabajos de excavación en esta antigua mina abandonada donde el pasado mes de octubre aparecieron los primeros restos humanos de víctimas del franquismo arrojadas a una profundidad cercana a los 36 metros.

Las excavaciones comenzaron hace ya casi cuatro años después de distintas investigaciones impulsadas por asociaciones memorialistas y familiares que apuntaban a la mina como posible lugar de enterramiento clandestino durante la represión franquista.

Los primeros trabajos permitieron localizar restos humanos en condiciones especialmente complejas debido a la profundidad vertical del pozo y al estado de abandono de la infraestructura minera. La intervención obligó a utilizar sistemas especializados de descenso y extracción desarrollados por equipos técnicos y arqueológicos de Aranzadi.

Miguel Ángel Morales reivindica el valor de la memoria democrática: "La mayor satisfacción en la vida de un político es invertir dinero público en que todos seamos iguales"

La mina La Paloma aparece vinculada históricamente a desapariciones y ejecuciones extrajudiciales realizadas durante los primeros años de la dictadura franquista en la zona fronteriza entre Extremadura y Portugal.

Los trabajos desarrollados hasta ahora han permitido recuperar varios cuerpos y avanzar en investigaciones relacionadas con posibles víctimas procedentes tanto de Extremadura como de áreas próximas del país vecino.

Morales confirmó que esta nueva fase intentará localizar y recuperar más restos humanos tras obtenerse ya todos los permisos y autorizaciones necesarias para continuar las excavaciones.

La gran exhumación del cementerio de Cáceres

Junto a la actuación en Zarza la Mayor, el presidente provincial anunció también la próxima firma de un convenio con la Asociación Memorial del Cementerio de Cáceres (Amececa) y Aranzadi para planificar las futuras fases de exhumación en la fosa común del cementerio cacereño.

Las investigaciones desarrolladas hasta ahora apuntan a que en este espacio podrían encontrarse enterradas "más de 300 personas fusiladas" durante la represión franquista.

"El compromiso de la Diputación de Cáceres es dar una sepultura digna a todos los cuerpos que salgan de esa fosa", aseguró Morales durante su intervención.

La actuación contará inicialmente con una subvención superior a los 100.000 euros procedente del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática del Gobierno de España.

El presidente provincial reconoció además la complejidad técnica y humana que supondrá intervenir en esta fosa común, aunque destacó el importante trabajo previo realizado durante años por Amececa en la identificación documental y localización de posibles víctimas.

"Quiero agradecer eternamente el trabajo que han hecho desde Amececa, en algunas ocasiones muy solos", declaró Morales.

Actuaciones en otros municipios

Las actuaciones vinculadas a memoria democrática no se limitarán únicamente a Cáceres y Zarza la Mayor. La Diputación confirmó además que ya se están desarrollando trabajos preliminares en otras fosas situadas en municipios como Conquista de la Sierra, Almoharín y Villamesías.

En estas localidades se están realizando estudios de investigación y localización mediante georradares con el objetivo de delimitar posibles enterramientos antes de iniciar futuras excavaciones arqueológicas.

Según explicó Morales, estos trabajos previos permitirán intervenir "con una certeza casi absoluta" sobre la ubicación de los cuerpos antes de comenzar las excavaciones definitivas.

Un servicio convertido en referencia nacional

El Servicio de Memoria Democrática de la Diputación de Cáceres se ha convertido durante los últimos años en uno de los programas provinciales más activos del país en materia de recuperación de víctimas del franquismo.

La Institución Provincial destina actualmente cerca de 700.000 euros a programas relacionados con memoria democrática, investigaciones históricas, actividades divulgativas y actuaciones arqueológicas vinculadas a fosas y lugares de represión.

Además de las exhumaciones, la Diputación desarrolla proyectos educativos, ciclos culturales y colaboraciones con universidades y entidades memorialistas orientadas a acercar la memoria democrática a las nuevas generaciones.

Mientras avanzan las excavaciones y se abren nuevas investigaciones en distintos puntos de la provincia, lugares como la mina La Paloma o la fosa común del cementerio de Cáceres dejan de ser únicamente escenarios del pasado para convertirse también en espacios de memoria y reparación.

Bajo tierra continúan apareciendo historias interrumpidas durante décadas, nombres borrados por el miedo y familias que todavía esperan cerrar heridas que nunca llegaron a cicatrizar del todo.

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