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Protección ambiental

Las aves del campo están desapareciendo: Vegaviana te enseña por qué protegerlas también significa cuidar el patrimonio de tu pueblo

La cita ornitológica busca concienciar sobre la amenaza que sufren el abejaruco y otras especies ligadas al campo extremeño por el uso de pesticidas

Imagen de dos abejarucos.

Imagen de dos abejarucos. / Cedida a El Periódico Extremadura

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Sofía Pérez Ramiro

Sofía Pérez Ramiro

Vegaviana

Vegaviana ha vuelto a situar al abejaruco europeo en el centro de su calendario natural con la celebración de las II Jornadas Ornitológicas 'Vegaviana Paraíso del Abejaruco', una propuesta que combina observación de aves, divulgación ambiental y turismo de naturaleza en uno de los paisajes más singulares del norte de la provincia de Cáceres.

Sin embargo, la cita va mucho más allá de una simple salida al campo. También sirve para poner el foco sobre la situación de esta especie y sobre los cambios que afectan cada vez más a las aves vinculadas al medio agrario extremeño.

Un ave de colores que depende del paisaje rural

El abejaruco europeo es una de las aves más llamativas de la fauna ibérica gracias a su plumaje azul, amarillo, verde y rojizo. Cada primavera regresa desde África para instalarse en distintas zonas de Extremadura, donde encuentra espacios abiertos, abundancia de insectos y taludes arenosos adecuados para nidificar.

Precisamente esos taludes son fundamentales para su supervivencia. El abejaruco excava galerías en paredes de tierra o arena donde instala sus nidos y cría a sus pollos. SEO BirdLife recuerda que la alteración de estos enclaves, las molestias humanas cerca de las colonias, el uso de pesticidas o la reducción de insectos afectan directamente a la especie.

La organización señala además que la creación de taludes artificiales controlados puede favorecer la aparición de nuevas colonias y mejorar sus posibilidades de reproducción.

En el entorno de Vegaviana, donde se mezclan dehesas, cultivos, encinares y zonas abiertas, estas amenazas afectan también a otras aves insectívoras y agrarias como golondrinas, abubillas, cernícalos, alcaudones o milanos.

Desde hace varios años se alerta además del descenso progresivo de las aves asociadas al campo y a los sistemas agrarios tradicionales. Sus estudios reflejan una caída cercana al 27% de estas especies en España durante las últimas décadas, un fenómeno muy relacionado con la intensificación agrícola, la pérdida de biodiversidad y el uso de productos químicos.

Vegaviana, un paisaje pensado para convivir con la naturaleza

La elección de Vegaviana para estas jornadas no es casual. El municipio está considerado uno de los pueblos de colonización más importantes de Extremadura y uno de los proyectos arquitectónicos más reconocidos del arquitecto José Luis Fernández.

Cuando fue diseñado durante los años cincuenta, el proyecto buscó integrar urbanismo y paisaje respetando buena parte del encinar original que rodeaba la zona. Ese diálogo entre arquitectura y naturaleza continúa siendo hoy una de las grandes señas de identidad del pueblo.

Las calles blancas, las plazas abiertas y la presencia constante de árboles convierten además a Vegaviana en un espacio especialmente atractivo para quienes buscan turismo tranquilo y contacto con el entorno rural.

Las jornadas ornitológicas permiten así combinar observación de aves con fotografía de naturaleza, paseos por caminos agrícolas, rutas en bicicleta o visitas a otros municipios cercanos de Sierra de Gata como Moraleja, Cilleros o Valverde del Fresno.

La conservación de las aves en Cáceres

La protección de especies migratorias como el abejaruco se apoya actualmente en distintas figuras de conservación ambiental. Entre ellas destaca la Red Natura 2000 y las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA), creadas para garantizar la supervivencia de aves amenazadas o especialmente sensibles.

La provincia de Cáceres cuenta con numerosos espacios protegidos de este tipo, tanto en zonas urbanas como rurales. Municipios como Cáceres, Trujillo, Plasencia, Brozas, Garrovillas o Jaraíz de la Vera forman parte además de proyectos específicos orientados a conservar aves como el cernícalo primilla.

En los últimos años, también se han impulsado medidas para reducir algunos de los principales riesgos para la avifauna, como la corrección de tendidos eléctricos peligrosos o la protección de zonas de nidificación.

En comarcas rurales como Sierra de Gata o los Llanos de Cáceres, la conservación de aves está además profundamente vinculada al mantenimiento de actividades tradicionales compatibles con la biodiversidad, especialmente las relacionadas con la dehesa y la agricultura extensiva.

Cómo participar sin alterar el entorno

Las jornadas incluyen también recomendaciones básicas para practicar observación de aves de forma responsable. Los organizadores recuerdan la importancia de utilizar prismáticos o teleobjetivos sin acercarse demasiado a nidos o colonias.

También aconsejan llevar agua, gorra, protección solar, ropa cómoda y colores discretos para minimizar molestias a las especies.

En este sentido, el Código Ético de Observación de Aves insiste precisamente en evitar comportamientos que puedan alterar la reproducción, alimentación o descanso de los animales, especialmente durante la primavera.

Mucho más que una postal de colores

En Vegaviana, el abejaruco no funciona únicamente como una imagen llamativa o una especie atractiva para la fotografía. Su presencia se ha convertido también en símbolo de un paisaje donde todavía sobreviven buena parte de los equilibrios naturales ligados al campo extremeño.

La conservación de esta ave depende, en realidad, de proteger algo mucho más amplio: los insectos, los taludes, las dehesas, los cultivos tradicionales y el silencio de los espacios rurales.

Porque detrás de cada vuelo de colores sobre los caminos de Vegaviana sigue existiendo una idea sencilla: que buena parte del patrimonio natural cacereño continúa dependiendo de mantener vivo el paisaje que lo hace posible.

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