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Naturaleza

Prepárate para descubrir cómo cambia el paisaje de Cañamero bajo la llamada Luna Azul

La propuesta busca que los visitantes perciban la naturaleza desde una perspectiva diferente, escuchando la fauna nocturna y sintiendo la oscuridad total

Imagen de la luna azul.

Imagen de la luna azul. / Cedida a El Periódico Extremadura

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Sofía Pérez Ramiro

Sofía Pérez Ramiro

Cañamero

Hay paisajes que cambian por completo cuando desaparece la luz del día, y eso es precisamente lo que busca mostrar la nueva ruta nocturna organizada en Cañamero.

Esta experiencia que permitirá recorrer el entorno del pantano del Cancho del Fresno bajo la llamada Luna Azul y descubrir cómo el silencio, el agua y el cielo nocturno transforman uno de los rincones más conocidos del Geoparque Villuercas-Ibores-Jara.

La actividad se celebrará este domingo a partir de las 20:30 horas y permitirá recorrer uno de los paisajes más singulares del interior extremeño bajo la luz nocturna.

Con una duración estimada de entre dos y tres horas y una dificultad media-alta, la ruta está dirigida a todas aquellas personas aficionadas al senderismo y al turismo de naturaleza que quieran descubrir el paisaje del geoparque desde una perspectiva completamente distinta a la habitual.

Caminar junto al agua bajo la Luna Azul

La actividad aprovechará la llegada de la llamada Luna Azul, un fenómeno popular que se utiliza para denominar a determinadas lunas llenas especiales que coinciden excepcionalmente dentro del calendario mensual o estacional.

Aunque el término no implica realmente un cambio de color en el satélite, sí suele generar un importante atractivo paisajístico y astronómico, especialmente en espacios naturales alejados de grandes núcleos urbanos.

Precisamente el entorno del pantano de Cañamero reúne algunas de las condiciones más valoradas para este tipo de actividades nocturnas: baja contaminación lumínica, amplias zonas abiertas y un paisaje dominado por montañas, bosque mediterráneo y agua.

El atractivo nocturno de Cañamero

Cuando cae la noche sobre el embalse del Cancho del Fresno, el paisaje cambia completamente. Las sierras cuarcíticas del Geoparque Villuercas-Ibores-Jara se oscurecen poco a poco mientras el agua refleja la luz de la luna y el sonido del entorno sustituye al movimiento habitual del día.

La ausencia de grandes infraestructuras urbanas convierte además esta zona en uno de los espacios con mejores condiciones para observar el cielo nocturno dentro del noreste cacereño.

Durante las noches despejadas, el entorno del pantano permite contemplar con claridad estrellas, constelaciones y reflejos sobre el agua difíciles de apreciar en otras zonas más urbanizadas.

Ese ambiente tranquilo y aislado es precisamente uno de los grandes atractivos que ha convertido al embalse de Cañamero en un lugar cada vez más utilizado para actividades vinculadas al senderismo nocturno, la observación astronómica y el turismo de naturaleza.

Un paisaje marcado por el agua y las montañas

El pantano del Cancho del Fresno se sitúa junto al desfiladero del río Ruecas, uno de los geositios más representativos del Geoparque Villuercas-Ibores-Jara.

El embalse aparece rodeado por altas sierras, riscos cuarcíticos y bosques mediterráneos que generan uno de los paisajes más reconocibles de esta comarca cacereña.

La combinación entre agua, relieve abrupto y vegetación convierte esta zona en un espacio especialmente atractivo para actividades al aire libre durante primavera y verano.

Además, la presencia del agua modifica también el ambiente nocturno del entorno, favoreciendo temperaturas algo más suaves y una mayor sensación de humedad frente a otras áreas del geoparque.

Fauna y sonidos del monte mediterráneo

Otro de los elementos más característicos de estas rutas nocturnas es la posibilidad de percibir la naturaleza desde una perspectiva diferente.

Durante el recorrido es habitual escuchar sonidos vinculados a la fauna nocturna del monte mediterráneo, especialmente aves, insectos y pequeños mamíferos que permanecen ocultos durante el día.

En el entorno del pantano habitan además especies protegidas como buitres leonados, águilas, nutrias o cigüeñas negras, favorecidas por la riqueza ambiental del río Ruecas y los bosques que rodean el embalse.

La oscuridad y el silencio del paisaje permiten además apreciar con mayor intensidad el sonido del agua, el viento entre la vegetación y los ecos de las sierras que rodean el recorrido.

Turismo de naturaleza en el Geoparque

La propuesta quiere ir más allá de una caminata nocturna. Durante unas horas, el recorrido permitirá detenerse en detalles que normalmente pasan desapercibidos: el sonido del agua en mitad del silencio, las sombras proyectadas sobre las sierras o la sensación de oscuridad total lejos de las ciudades.

Una forma distinta de recorrer el geoparque donde el paisaje deja de mirarse únicamente de día para empezar también a escucharse y sentirse de noche.

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