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Patrimonio natural

El pueblo de Guadalupe te invita a seguir las huellas de quienes lo habitaron siglos atrás

Los participantes podrán observar restos visibles de molinos harineros, batanes y presas que formaron parte de la economía y vida cotidiana de la zona

Molino del Batán en Guadalupe.

Molino del Batán en Guadalupe. / Cedida a El Periódico Extremadura

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Sofía Pérez Ramiro

Sofía Pérez Ramiro

Guadalupe

Hay rutas donde el paisaje importa, y otras donde cada paso sirve además para entender cómo vivían quienes habitaron ese territorio siglos atrás. La Ruta de los Molinos de Guadalupe volverá este domingo precisamente con esa doble mirada: una caminata entre naturaleza y antiguos ingenios hidráulicos que permitirá recorrer la historia cotidiana del valle del río Guadalupejo a través del agua, la piedra y los viejos caminos del Geoparque.

La actividad tendrá carácter circular, una dificultad baja y un recorrido aproximado de 11,5 kilómetros con desnivel suave, lo que permitirá la participación tanto de adultos como de niños del municipio.

El valle del Guadalupejo y el paisaje del agua

El itinerario atraviesa uno de los paisajes más característicos del entorno de Guadalupe. El valle del río Guadalupejo aparece rodeado de sierras cuarcíticas, olivares, huertas tradicionales y bosques de ribera que forman parte de la imagen más reconocible de esta zona del geoparque.

La combinación entre agua, relieve montañoso y vegetación mediterránea ha favorecido históricamente el aprovechamiento hidráulico del territorio mediante molinos, pequeñas presas y canales utilizados para mover maquinaria o abastecer explotaciones agrícolas.

Precisamente esa relación entre geología y aprovechamiento humano es uno de los grandes atractivos de la ruta.

Durante el recorrido, los participantes podrán observar además cómo el encajamiento del río entre materiales de pizarra y cuarcita favoreció la aparición de saltos de agua y zonas idóneas para la construcción de antiguos ingenios hidráulicos.

La historia de los molinos de Guadalupe

Los molinos harineros formaron parte durante siglos de la actividad económica y doméstica de Guadalupe y de buena parte de Las Villuercas.

Aprovechando la fuerza del agua del río Guadalupejo y de distintos arroyos de montaña, estas construcciones permitían moler cereal destinado principalmente a la elaboración de harina para pan y otros alimentos básicos.

Muchos de estos molinos estuvieron ligados además a pequeñas explotaciones familiares y al abastecimiento de las poblaciones cercanas.

La importancia histórica de Guadalupe como centro religioso y núcleo de actividad económica favoreció también el desarrollo de infraestructuras hidráulicas vinculadas tanto a la agricultura como a la transformación de productos.

Con el paso del tiempo y la llegada de sistemas industriales modernos, gran parte de estos molinos quedaron abandonados, aunque algunos de ellos todavía conservan restos visibles de su estructura original.

Molinos, presas y antiguos ingenios hidráulicos

La ruta permitirá visitar diferentes construcciones hidráulicas repartidas por el valle.

Entre ellas aparecen el Molino de la Herrería, el Molino del Pan Blanco y el Batán de Arriba, espacios donde todavía pueden apreciarse elementos tradicionales relacionados con el aprovechamiento del agua.

Los batanes, por ejemplo, eran instalaciones utilizadas históricamente para trabajar tejidos mediante mecanismos accionados por fuerza hidráulica.

Además de los molinos, el recorrido mostrará antiguas presas y pequeños canales construidos para desviar el agua hacia estos ingenios.

Muchas de estas estructuras permanecen integradas actualmente dentro del paisaje natural del valle y forman parte del patrimonio etnográfico del municipio.

Geología y paisaje en el Geoparque

La Ruta de los Molinos se desarrolla además en pleno Geoparque Mundial Unesco Villuercas-Ibores-Jara, uno de los territorios geológicos más importantes de Europa.

El relieve apalachense característico de esta comarca puede apreciarse claramente desde distintos puntos del recorrido, especialmente en las alineaciones montañosas que rodean el valle.

Durante la marcha también será posible contemplar vistas hacia el Pico Villuercas y observar cómo la geología ha condicionado tanto el paisaje como la propia distribución de caminos, cultivos y aprovechamientos hidráulicos.

Precisamente la relación entre naturaleza y actividad humana constituye uno de los ejes principales de esta propuesta senderista.

Senderismo y patrimonio rural

El auge del turismo de naturaleza ha convertido este tipo de rutas en una de las fórmulas más utilizadas para divulgar el patrimonio rural e histórico de muchos municipios extremeños.

En el caso de Guadalupe, el recorrido combina paisaje, arqueología industrial, senderismo y divulgación geológica dentro de un entorno especialmente valorado por visitantes y aficionados al turismo activo.

Además de su importancia monumental y religiosa, el municipio conserva también un importante patrimonio vinculado a antiguos oficios y formas tradicionales de aprovechamiento del territorio.

Caminar entre agua, piedra e historia

La ruta partirá a las nueve de la mañana del municipio de Guadalupe, y no solo permitirá caminar entre molinos abandonados o bosques de ribera ubicados en sus alrededores. En realidad, el recorrido funciona también como una forma de regresar a un tiempo donde el sonido del agua marcaba el ritmo de la vida diaria, movía la economía local y condicionaba buena parte del paisaje.

Porque en el valle del Guadalupejo todavía quedan lugares donde la historia no se encuentra dentro de un museo, sino siguiendo el curso del río.

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