Valor industrial
Hasta nueve euros por kilo: cómo luchan las empresas de reciclaje cacereñas contra el robo de uno de los metales más codiciados
El elevado valor del metal, la facilidad para su venta y la alta demanda industrial explican la persistencia de estos delitos en la provincia

Imagen de hilos de cobre. / Cedida a El Periódico Extremadura

La reciente detención de cinco personas por el presunto robo de cableado telefónico en Calzadilla y Moheda de Gata ha vuelto a poner sobre la mesa una pregunta recurrente cada vez que se produce un caso de estas características: ¿por qué el cobre sigue siendo uno de los materiales más robados? La respuesta está en una combinación de factores donde se mezclan su elevado valor económico, la facilidad para venderlo y la enorme demanda que mantiene en sectores industriales de todo el mundo.
La operación desarrollada por la Guardia Civil permitió esclarecer la sustracción de cerca de 2.800 metros de cableado telefónico y unos daños que superan los 18.000 euros. Los agentes detuvieron a cinco varones como presuntos autores de un delito continuado de hurto de cableado de cobre y de un delito de pertenencia a grupo criminal.
Aunque el caso ha tenido lugar en la comarca de Sierra de Gata, este tipo de robos se repiten periódicamente en distintos puntos de la provincia y afectan tanto a infraestructuras de telecomunicaciones como a tendidos eléctricos, instalaciones ferroviarias o explotaciones agrícolas.
Un metal muy cotizado
El cobre se ha convertido en una de las materias primas más demandadas del mercado debido a sus propiedades conductoras y a su amplia utilización en diferentes sectores como la construcción, la industria tecnológica o las energías renovables.
Su capacidad para ser reciclado prácticamente sin perder calidad hace que mantenga un importante valor económico incluso después de haber sido utilizado durante años.
Antonio Guerra, gerente de la empresa de reciclaje Recuaoex, explica que el precio puede variar según el estado del material entregado, aunque el cobre limpio puede alcanzar actualmente cifras cercanas a los nueve euros por kilogramo. En el caso del cable de cobre sin procesar, el valor suele situarse en torno a los tres euros por kilogramo.
Estas cantidades ayudan a entender por qué el material continúa siendo objetivo habitual de grupos especializados en este tipo de delitos.
¿Qué hacen los ladrones con el cable?
Tras la sustracción, el procedimiento suele ser similar en la mayoría de los casos. Los autores cortan el cableado y posteriormente eliminan el revestimiento exterior para separar el metal del plástico o de otros materiales aislantes.
Precisamente durante la investigación desarrollada en Calzadilla, los agentes localizaron varios montones de revestimiento abandonados junto a los postes telefónicos, una señal habitual de que el cobre ya había sido extraído para facilitar su posterior venta.
Una vez separado, el material resulta más sencillo de transportar y comercializar.
Los controles para evitar la venta de material robado
Las empresas autorizadas de reciclaje están obligadas a aplicar distintos mecanismos de control para impedir la entrada de material procedente de actividades delictivas.
Antonio señala que cualquier persona que entrega cobre o cableado debe identificarse mediante su documento nacional de identidad y firmar una declaración en la que "asegura ser propietaria del material aportado". Además, cada operación queda registrada mediante la correspondiente factura, dejando constancia documental de la transacción.
Estos controles buscan dificultar la comercialización de material robado y facilitar la trazabilidad de los residuos metálicos que llegan a los centros de reciclaje.
Mucho más que una pérdida económica
Las consecuencias de estos robos van mucho más allá del valor del metal sustraído. Y es que, cada corte en una línea supone además trabajos de reparación, desplazamiento de equipos técnicos y la reposición de infraestructuras dañadas.

Sofía Pérez Ramiro
En zonas rurales como las de la provincia de Cáceres, donde los tendidos recorren largas distancias entre municipios, este tipo de delitos puede generar problemas importantes para vecinos, empresas y servicios públicos.
Un problema que sigue creciendo
El aumento del valor internacional de las materias primas y la constante demanda industrial mantienen al cobre entre los metales más codiciados del mercado.
Por ello, las fuerzas de seguridad continúan prestando especial atención a este tipo de delitos, que afectan directamente a infraestructuras esenciales para el funcionamiento diario de numerosos municipios.
Cada tramo de cable cortado pone en riesgo servicios básicos, se generan elevados costes de reparación y se provoca un perjuicio que acaba afectando a todo un territorio.
Mientras el cobre siga teniendo un alto valor en el mercado, la lucha contra este tipo de robos continuará siendo uno de los desafíos recurrentes no solo para las fuerzas de seguridad, sino sobre todo para las empresas encargadas de mantener las redes de comunicación e incluso para la propia ciudadanía.
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