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III Festival 'Monfragüe en Corto'

Este certamen busca jóvenes cineastas y les ayuda a impulsar su carrera audiovisual desde Monfragüe con 1.000 euros en material audiovisual

La iniciativa, que se consolida como plataforma para jóvenes creadores, permite la participación de jóvenes de toda España nacidos o residentes en municipios de menos de 10.000 habitantes

Festival 'Monfragüe en corto' en ediciones anteriores.

Festival 'Monfragüe en corto' en ediciones anteriores. / Cedida a El Periódico Extremadura

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Sofía Pérez Ramiro

Sofía Pérez Ramiro

Monfragüe

Las cámaras vuelven a apuntar hacia el mundo rural. El Festival 'Monfragüe en Corto' afronta la recta final de inscripciones de su tercera edición con el objetivo de seguir descubriendo y dando visibilidad al talento audiovisual joven que nace lejos de las grandes ciudades. La convocatoria, impulsada por la Asociación para el Desarrollo de Monfragüe y su Entorno (Ademe), permanecerá abierta hasta el próximo 30 de junio.

La iniciativa se ha consolidado en los últimos años como una plataforma para jóvenes creadores vinculados al medio rural, ofreciendo un espacio donde mostrar proyectos audiovisuales y acceder a oportunidades de promoción dentro del sector.

La tercera edición mantiene su apuesta por acercar el cine a los pueblos y por demostrar que las buenas historias no entienden de códigos postales ni de grandes centros de producción.

Un festival para impulsar el futuro de los jóvenes rurales

Detrás del proyecto existe además un objetivo que va más allá de la promoción cultural. Según explica Carlos Lorenzo, organizador del certamen, el festival nació con la intención de combatir la sensación de "falta de oportunidades" que perciben muchos adolescentes del medio rural y de demostrar que el hecho de "vivir en un pueblo no limita las posibilidades de desarrollo profesional".

La iniciativa busca crear un vínculo entre los adolescentes del entorno de Monfragüe y jóvenes creadores que ya están comenzando a desarrollar una carrera profesional en distintos ámbitos del audiovisual. La idea es que los más jóvenes encuentren referentes cercanos que les permitan comprobar que es posible formarse, desarrollar proyectos y construir un futuro profesional sin renunciar a sus raíces rurales.

La elección del cortometraje como eje del proyecto responde precisamente a esa filosofía. Carlos consideran que se trata de un formato "cercano, accesible y atractivo" para las nuevas generaciones, capaz de combinar creatividad, cultura y participación activa.

Una convocatoria para jóvenes de toda España

La categoría oficial del certamen está dirigida a jóvenes de entre 18 y 25 años, edad referida al 14 de noviembre de 2026, que hayan nacido o residan en municipios de menos de 10.000 habitantes de cualquier punto del territorio nacional.

Los participantes podrán presentar cortometrajes de temática libre con una duración máxima de 15 minutos, incluyendo cabecera y créditos finales. Además, las obras deberán contar con una resolución mínima de 720p HD y cada creador podrá concurrir con un máximo de tres trabajos.

La organización ha establecido como requisito que las producciones presentadas no hayan alcanzado la fase de concurso en ediciones anteriores del festival.

Mucho más que dirección y guion

Uno de los aspectos que diferencia a 'Monfragüe en Corto' es su visión del cine como una disciplina colectiva.

Por ello, la convocatoria no se limita únicamente a quienes dirigen los proyectos. También está abierta a jóvenes que desarrollen labores vinculadas al guion, la fotografía, la iluminación, el montaje, el sonido, la dirección artística o la interpretación.

Desde Ademe destacan que detrás de una producción audiovisual existe un amplio equipo creativo y técnico cuyo trabajo también merece reconocimiento.

La intención es ofrecer una oportunidad a todos aquellos perfiles que contribuyen a sacar adelante una obra audiovisual y que, en muchas ocasiones, encuentran mayores dificultades para mostrar su trabajo cuando desarrollan su actividad en entornos rurales.

Los adolescentes también deciden

Uno de los rasgos más singulares del festival es el papel protagonista que desempeñan los jóvenes del territorio.

Tras una primera selección realizada por un comité especializado, cinco cortometrajes finalistas de la categoría oficial llegan a la fase decisiva del concurso. Son entonces los adolescentes del entorno de Monfragüe quienes tienen la responsabilidad de elegir a los ganadores mediante sus votaciones.

Paralelamente, el certamen mantiene una categoría amateur destinada a jóvenes de entre 14 y 17 años de los municipios integrados en Ademe. Esta modalidad permite que puedan presentar sus propios cortometrajes y dar sus primeros pasos dentro de la creación audiovisual.

De esta manera, los adolescentes pueden participar como jurado, como creadores o incluso desempeñar ambos papeles simultáneamente. Según explica la organización, las anteriores ediciones han registrado una participación cercana a los 120 votantes, una cifra significativa teniendo en cuenta el tamaño de los municipios implicados.

Premios para seguir creando

El certamen repartirá tres premios principales consistentes en material audiovisual valorado en 1.000, 750 y 500 euros, respectivamente, además de los correspondientes trofeos.

La organización ha optado por entregar material técnico en lugar de dinero en efectivo para facilitar que los ganadores puedan continuar desarrollando sus proyectos y "avanzando en su formación audiovisual", según explica Carlos.

Los trofeos mantienen igualmente una estrecha relación con el territorio, ya que consisten en piezas artesanales elaboradas específicamente para el festival.

La gala de entrega de premios tendrá lugar el próximo 14 de noviembre en Malpartida de Plasencia y el festival cubrirá los gastos de desplazamiento de los participantes premiados para facilitar su asistencia.

Una jornada de convivencia entre creadores y jóvenes

Más allá de la competición, el festival ha convertido la convivencia entre participantes en uno de sus principales valores.

La organización invita a los cinco finalistas de la categoría oficial a compartir una jornada completa con los adolescentes del entorno de Monfragüe que han participado como jurado o en la categoría amateur. Durante ese encuentro intercambian experiencias, comparten inquietudes y conocen de primera mano sus respectivos proyectos.

Para Ademe, este contacto directo permite que los jóvenes del territorio descubran ejemplos cercanos de personas que están desarrollando carreras creativas y profesionales vinculadas al audiovisual, muchas de ellas todavía en proceso de formación universitaria o especialización.

El cine como herramienta de desarrollo rural

'Monfragüe en Corto' forma parte de una estrategia más amplia de dinamización cultural impulsada por Ademe.

La asociación considera que la cultura puede desempeñar un papel importante en la fijación de población, la generación de oportunidades y la construcción de una imagen positiva del medio rural.

La propia temática de muchos de los cortometrajes recibidos refleja esa conexión con el territorio. Según explica la organización, buena parte de las obras presentadas en anteriores ediciones abordan cuestiones relacionadas con la vida en los pueblos, el arraigo, las oportunidades en el medio rural o el papel de los jóvenes dentro de estas comunidades.

La celebración de la gala durante el Mes de la Reserva de la Biosfera de Monfragüe responde también a esa voluntad de vincular el festival con otras iniciativas que contribuyen a dar visibilidad al territorio.

Historias que nacen lejos de los focos

Las personas interesadas en participar pueden consultar las bases e inscribirse a través del formulario habilitado por la organización antes del 30 de junio.

Mientras las grandes producciones siguen buscando escenarios espectaculares en todo el mundo, 'Monfragüe en Corto' vuelve a poner el foco en algo mucho más cercano: las historias que nacen en los pueblos.

Relatos creados por jóvenes que conocen de primera mano la realidad rural y que encuentran en el cine una forma de mirar, interpretar y contar el territorio desde una perspectiva propia. Porque, a veces, las historias más universales comienzan precisamente en los lugares más pequeños.

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