Investigación aplicada a la economía
¿Por qué no ahorramos bien para la jubilación? La tesis de un profesor de Navalmoral lo explica
Samuel Calderón Ortiz, docente del IES Zurbarán de Navalmoral de la Mata, ha obtenido Sobresaliente Cum Laude con una investigación para la UEx sobre planes de pensiones, sostenibilidad y los errores que cometemos al invertir

Cedido

Ahorrar para la jubilación no depende solo de tener dinero disponible. Una tesis doctoral de un doctorando de la Universidad de Extremadura (UEx) sostiene que también influyen el miedo a perder, la inercia, el autocontrol y la forma en la que cada persona entiende los planes de pensiones.
El trabajo, firmado por Samuel Calderón Ortiz, también profesor del IES Zurbarán de Navalmoral de la Mata, ha obtenido la calificación de Sobresaliente Cum Laude. Su investigación analiza a 1.287 inversores españoles y ofrece una lectura práctica: no existe un ahorrador medio.
Además, considera que los datos obtenidos en la tesis "son clave para que asesores financieros y legisladores diseñen estrategias de inversión, mejoren la educación financiera y fomenten productos sostenibles para la jubilación". La tesis se ha podido realizar gracias la convocatoria de ayudas a la investigación Ignacio H. de Larramendi, de la Fundación Mapfre.
Un profesor detrás de una investigación útil
La tesis doctoral lleva por título Preferencias de inversión y sesgos conductuales en el ahorro para la jubilación: incentivos fiscales y experimento de elección en planes de pensiones privados y la ha elaborado Calderón Ortiz en el programa de Doctorado en Economía y Empresa de la Universidad de Extremadura. Parte de una pregunta cercana para cualquier familia: por qué cuesta tanto planificar el ahorro para cuando llegue la jubilación.
Su investigación, dirigida por los doctores Carlos Díaz Caro y Ángel Sabino Mirón Sanguino, aborda un asunto que va más allá de la universidad, cómo toman decisiones los ciudadanos cuando tienen que elegir entre distintos planes de pensiones y qué factores les empujan, o les frenan, a ahorrar.
El trabajo parte de un contexto conocido en Extremadura y en el conjunto del país y es que el envejecimiento de la población, la baja natalidad y la presión sobre el sistema público de pensiones han convertido el ahorro complementario en un debate cada vez más presente. La tesis no plantea sustituir la pensión pública, sino entender mejor qué ocurre cuando una persona tiene que decidir si ahorra, cuánto ahorra y dónde coloca ese dinero.

El profesor Samuel Calderón, tras haber presentado su tesis en la UEx. / CEDIDA
Por qué ahorrar no es solo una cuestión de ingresos
La investigación sostiene que el ahorro a largo plazo no se decide únicamente comparando rentabilidad, riesgo o ventajas fiscales. También pesan hábitos, miedos y atajos mentales que influyen más de lo que parece.
De esta forma, una persona puede saber que debería ahorrar y, aun así, aplazar la decisión durante años. Puede querer invertir mejor, pero mantener el mismo producto por comodidad. Puede mirar solo la rentabilidad pasada, aunque no garantice la futura. O puede evitar cualquier decisión por miedo a perder dinero.
La tesis analiza precisamente esos comportamientos. Para ello utiliza un experimento de elección aplicado a una muestra nacional de 1.287 inversores en planes de pensiones, recogida entre mayo y septiembre de 2024. El objetivo era observar qué atributos valoran más los participantes al elegir un producto de ahorro para la jubilación.
La clave: no existe un "inversor medio"
Una de las conclusiones centrales del trabajo es que las soluciones iguales para todos pueden quedarse cortas. La tesis sostiene que "no existe un único perfil de ahorrador", sino personas con circunstancias y comportamientos muy distintos.
La edad, la renta, el nivel educativo, el tamaño del hogar o la experiencia financiera condicionan la forma de valorar un plan de pensiones. También influyen factores psicológicos, como la aversión a la pérdida, la tendencia a no cambiar nada o la falta de autocontrol para mantener decisiones de ahorro a largo plazo.
Esto tiene una consecuencia práctica. No basta con decir a todo el mundo que ahorre más. Hay que explicar mejor qué producto encaja con cada situación, qué riesgos tiene, qué costes implica y qué puede esperar el ahorrador de forma realista.
La sostenibilidad pesa más de lo esperado
El resultado más llamativo de la investigación es que la sostenibilidad aparece como el atributo más valorado por los inversores analizados, incluso por encima de la rentabilidad. Es decir, la tesis estudia la contribución de los planes de pensiones a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los ODS, y concluye que muchos participantes tienen en cuenta este factor al decidir.
Esto no significa que la rentabilidad deje de importar. Sigue siendo relevante, igual que el riesgo. Pero el estudio apunta a un cambio de enfoque: el clásico binomio rentabilidad-riesgo incorpora una tercera pieza, la sostenibilidad.
Es decir, cuando una persona piensa en ahorrar para la jubilación, no siempre busca solo ganar más. También puede valorar que su dinero se invierta de una forma alineada con criterios ambientales, sociales o de buen gobierno.
El miedo a perder y la inercia también deciden
Por otro lado, la tesis analiza cinco sesgos conductuales: exceso de confianza, anclaje, aversión a la pérdida, autocontrol y status quo. Dicho de manera sencilla, son mecanismos psicológicos que influyen en las decisiones aunque la persona crea que está actuando de forma completamente racional.
La aversión a la pérdida es uno de los más relevantes. Consiste en sufrir más por una pérdida que lo que se disfruta por una ganancia equivalente. En el ahorro para la jubilación, ese miedo puede llevar a no invertir, a elegir productos demasiado conservadores o a retrasar decisiones importantes.
El status quo actúa como otro freno. Es la tendencia a dejar las cosas como están. En la práctica, puede traducirse en no abrir un plan, no comparar opciones o mantener un producto aunque ya no encaje con la situación personal.
También aparece el autocontrol. Ahorrar para dentro de 20, 30 o 40 años exige renunciar a parte del consumo presente. Y esa renuncia no siempre se resuelve con información. Muchas personas saben que deberían planificar, pero posponen la decisión porque el beneficio queda lejos y el esfuerzo se nota hoy.
Las ventajas fiscales no siempre son lo que más convence
Otra conclusión de la tesis de Samuel Calderón es que el hecho de que un producto tenga ventajas fiscales no significa que todos los ciudadanos lo entiendan, lo valoren igual o decidan ahorrar por ese motivo. La investigación detecta diferencias según edad, renta, educación, género y tamaño del hogar.
Para algunos perfiles, la fiscalidad puede ser importante. Para otros, pesa menos y por eso, el trabajo defiende que las estrategias de ahorro y el asesoramiento financiero deben adaptarse mejor a cada tipo de persona.
Las conclusiones
Con todo, la primera utilidad de la tesis del profesor Calderón es que obliga a mirar el ahorro para la jubilación con realismo porque no basta con preguntarse cuánto se puede ahorrar sino por qué se aplaza la decisión, qué miedo existe al riesgo y si se entiende bien el producto contratado.
La segunda es que comparar rentabilidades no debería ser el único criterio porque la sostenibilidad se ha convertido en un factor cada vez más valorado y la tercera, que la educación financiera sigue siendo clave. Entender cómo funciona un plan de pensiones, cuándo se puede rescatar, cómo tributa y qué límites tiene puede evitar decisiones tomadas por impulso, por miedo o por simple desconocimiento.
Otra conclusión es que cada persona debería revisar su situación de forma periódica. Un producto que encajaba hace diez años puede no ser el más adecuado hoy. La vida cambia: cambian los ingresos, las cargas familiares, la edad, la tolerancia al riesgo y las necesidades futuras.
En suma, la tesis no ofrece una receta única. Su aportación va precisamente en sentido contrario: advierte de que las recetas únicas pueden fallar. El ahorrador que necesita información sencilla no es el mismo que el inversor experimentado; quien actúa por miedo a perder no responde igual que quien simplemente aplaza; y quien apenas llega a fin de mes no decide en las mismas condiciones que quien puede planificar con holgura.
- La historia de Don Emiliano, párroco rural desde hace 70 años: 'He bautizado a padres, hijos y nietos
- Una colisión frontal entre un turismo y una furgoneta deja un herido y obliga a cortar en Cáceres la N-521
- La familia que eligió criar a sus hijos en un pueblo del norte de Cáceres: 'Aquí se vive más tranquilo y nos conocemos todos
- Cae la mujer que robaba a mayores con el 'abrazo cariñoso' en Cáceres: una joven de 31 años con antecedentes
- Dos incendios forestales en Malpartida de Plasencia y Montehermoso movilizan al Infoex durante la madrugada
- Herminia Jiménez, vecina de Logrosán, abre una tienda con 'un poquito de todo' para devolver al pueblo un servicio clave
- Monfragüe, el poblado ferroviario que nació en mitad de la dehesa y acabó olvidado
- Navaconcejo, el pueblo donde el verano se vive entre gargantas y zonas de baño: 'Nos encanta que venga gente, pero también que consuma en el pueblo