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Tradiciones

Oviedo acoge a Jarramplas y Las Carantoñas en un festival que celebra las máscaras ancestrales de Europa

La Diputación de Cáceres promociona el patrimonio cultural inmaterial de la provincia en el Festival Internacional de la Máscara Ibérica

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Cáceres

Las máscaras de la provincia de Cáceres han vuelto a cruzar fronteras. Jarramplas, de Piornal, y Las Carantoñas, de Acehúche, dos de las fiestas más emblemáticas del norte cacereño, han sido este sábado algunas de las grandes protagonistas del XVIII Festival Internacional de la Máscara Ibérica (FIMI), celebrado en Oviedo y considerado uno de los principales encuentros europeos dedicados a las tradiciones ancestrales vinculadas a las máscaras.

Miles de personas pudieron contemplar durante el desfile principal la singularidad de ambas celebraciones, declaradas de Interés Turístico Nacional, en una edición que reunió a más de 600 participantes procedentes de distintos puntos de España, Portugal y otros países europeos.

La Diputación de Cáceres ha encabezado la representación institucional de la provincia en esta cita internacional a través de la diputada de Turismo, Elisabeth Martín Declara, quien acompañó a los representantes de ambas fiestas en una jornada marcada por la gran expectación que despertaron entre el público asistente.

La presencia cacereña en las calles de la capital asturiana volvió a demostrar el poder de atracción de unas tradiciones que, año tras año, continúan despertando interés más allá de Extremadura. Los característicos atuendos de Las Carantoñas y la inconfundible figura de Jarramplas se convirtieron en algunos de los elementos más fotografiados y seguidos por los asistentes durante el recorrido.

Tradiciones que trascienden fronteras

Aunque separadas por apenas unas decenas de kilómetros, Jarramplas y Las Carantoñas representan dos de las manifestaciones más singulares del patrimonio cultural inmaterial de la provincia.

En Piornal, Jarramplas desafía cada enero una lluvia de nabos mientras recorre las calles protegido por una vistosa máscara y un traje multicolor. Una tradición centenaria que hunde sus raíces en antiguas leyendas populares y que ha convertido a este pequeño municipio de la comarca del Valle del Jerte en uno de los destinos festivos más reconocidos de Extremadura.

Galería | Jarramplas y Las Carantoñas, en Oviedo

Galería | Jarramplas y Las Carantoñas, en Oviedo / Diputación de Cáceres

Por su parte, Las Carantoñas transforman cada mes de enero las calles de Acehúche en un escenario único. Vestidos con pieles de cabra y portando llamativas máscaras, los participantes recrean una tradición vinculada a la festividad de San Sebastián que constituye una de las expresiones más genuinas del folclore extremeño.

Ambas celebraciones han logrado mantener viva su esencia generación tras generación, convirtiéndose en símbolos de identidad colectiva para sus municipios y en un importante reclamo turístico para la provincia.

Un escaparate internacional para la provincia

La diputada de Turismo valoró muy positivamente la participación de la Diputación en esta edición del festival y destacó la respuesta obtenida por las representaciones cacereñas.

"La acogida recibida por Jarramplas y Las Carantoñas demuestra el enorme interés que despiertan nuestras tradiciones más genuinas y confirma el potencial que tienen como elementos de promoción turística y cultural de la provincia de Cáceres", señaló.

Galería | Jarramplas y Las Carantoñas, en Oviedo

Galería | Jarramplas y Las Carantoñas, en Oviedo / Diputación de Cáceres

Martín subrayó además que la presencia en el Festival Internacional de la Máscara Ibérica forma parte de la estrategia que desarrolla la institución provincial para proyectar el patrimonio cultural cacereño más allá de sus fronteras y atraer visitantes interesados en experiencias ligadas a la identidad, la historia y las tradiciones populares.

En este sentido, recordó que las fiestas tradicionales constituyen uno de los principales activos turísticos del territorio, capaces de complementar la oferta patrimonial, gastronómica y natural de la provincia.

Un festival con historia

La edición de este año ha tenido además un significado especial. El Festival Internacional de la Máscara Ibérica se celebró por primera vez fuera de Portugal, país donde nació hace ya dieciocho años y desde el que ha contribuido a poner en valor algunas de las tradiciones enmascaradas más importantes de la Península Ibérica.

La elección de Oviedo como sede ha supuesto un nuevo paso en la internacionalización de un encuentro que se ha consolidado como referencia para la difusión del patrimonio cultural inmaterial y para el intercambio entre territorios que comparten manifestaciones festivas de origen ancestral.

Galería | Jarramplas y Las Carantoñas, en Oviedo

Galería | Jarramplas y Las Carantoñas, en Oviedo / Diputación de Cáceres

La Diputación de Cáceres mantiene una estrecha colaboración con el festival desde 2010, una relación que ha permitido reforzar la proyección exterior de celebraciones como Jarramplas y Las Carantoñas y situar a la provincia como uno de los territorios con mayor riqueza y diversidad en el ámbito de las fiestas de máscaras.

Porque más allá del espectáculo, los trajes, las máscaras o la vistosidad de los desfiles, lo que viaja en cada participación es una parte de la memoria colectiva de los pueblos. Una herencia cultural que este fin de semana volvió a encontrar en Oviedo un escaparate privilegiado para seguir mostrando al mundo la identidad de la provincia de Cáceres.

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