Historia rural
Torrejoncillo te invita a una semana cultural con Pedro Casablanc y la música del pianista de Robe para revivir su historia
El evento, con más de 6.000 espectadores en ediciones anteriores, utiliza un escenario natural de 40 metros, situándose entre las producciones de mayor formato de Extremadura

Sofía Pérez Ramiro

¿Conoces el pueblo que resurgió de sus cenizas más fuerte que nunca? Se trata de Torrejoncillo, un municipio que tras ser completamente destruido consigiió convertirese en la quinta localidad más importante en cuanto a industria, economía y población de toda Extremadura.
La localidad se prepara ahora para revivir una vez más uno de los episodios más duros y, al mismo tiempo, más simbólicos de su historia con una nueva edición de 'La quema de Torrejoncillo', la representación que recuerda cómo el municipio fue arrasado, saqueado e incendiado durante la invasión francesa de 1808 y la posterior Guerra de la Independencia.
La cita, que alcanza este año su cuarta edición, volverá a estar acompañada por el Festival de Arte/Sanía, que celebra ya su tercera convocatoria y que convertirá al pueblo en un escenario cultural durante toda una semana. La propuesta no se limita a recrear un hecho histórico. Lo que se pone en escena, según subrayó el director de la obra, Pedro Luis López, es sobre todo "la capacidad de un pueblo para levantarse después de la destrucción".
A su juicio, el valor de esta historia no está solo en el incendio y el saqueo, sino en lo que vino después: un proceso de reconstrucción que llevó a Torrejoncillo, apenas dos décadas más tarde, a convertirse en una de las localidades más prósperas de Extremadura. Esa es, explicó, la pregunta que late en el fondo del espectáculo: si entonces fueron capaces de quedarse y reconstruirlo todo, por qué no pensar hoy que los pueblos también pueden volver a crecer.
Un pueblo volcado
El alcalde del municipio, Jesús Manuel Rodríguez, puso el acento en el esfuerzo colectivo que hay detrás del proyecto y en el orgullo que supone ver cómo "más de un centenar de vecinos" se implican cada año en una representación que ya considera "uno de los grandes referentes teatrales de Extremadura". En la misma línea, la diputada provincial María Toscano defendió que esta cita forma parte de la identidad de Torrejoncillo y ejemplifica cómo la implicación vecinal, cuando es masiva y desinteresada, "convierte una tradición en un verdadero proyecto compartido".
Toscano destacó además el respaldo económico y de difusión que presta la Diputación a este tipo de festivales rurales, precisamente porque ayudan a reforzar la oferta cultural y a proyectar la imagen del municipio más allá de sus propios límites.
Además, el concejal de Cultura de Torrejoncillo, Gustavo Rodríguez, señaló que para un pueblo como este "supone un orgullo poder sostener durante una semana completa un programa que abarca teatro, gastronomía, exposición de vestuario y otras propuestas culturales". A su juicio, la importancia de la cita no reside solo en contar con nombres reconocidos como Pedro Casablanc, sino también en "demostrar que en los pueblos se puede hacer cultura de calidad" y, además, hacerla crecer desde abajo, gracias a la implicación de los propios vecinos.
En este sentido, Rodríguez quiso poner en valor, que junto al teatro profesional también hay un espacio destacado para el teatro amateur nacido de los cursos de la Universidad Popular, un trabajo sostenido durante años y que, según defendió, demuestra que "la cultura en Torrejoncillo no llega de fuera sin más, sino que nace, se forma y se consolida con la participación del municipio". En ese proceso, añadió, "cada vez se suman más torrejoncillanos y torrejoncillanas".
Una programación ordenada por días
La semana cultural arrancará el 29 de junio con la exposición 'Vestir en libertad', de Inma Cedeño, que podrá visitarse durante quince días en la Casa de Cultura. Ese mismo día se celebrará en la Plazuela de Tejedores la muestra ‘Contra todo’, a cargo del Grupo 2 de los cursos de teatro de la Universidad Popular.
El 1 de julio llegará a ese mismo espacio 'Un plato fuerte', con Pedro Casablanc y Jorge Ribeira, una propuesta escénica centrada en textos de Bécquer y Quevedo. El 2 de julio será el turno de 'Bodas de sangre', interpretada por el grupo juvenil, mientras que la programación en la plazuela se completará con 'Teseo y el Minotauro', de Murática Teatro.
El gran núcleo del programa llegará el 3 y 4 de julio, viernes y sábado, a las 22:45 horas, con las dos representaciones de 'La quema de Torrejoncillo' y con el mercado inmersivo que recreará la vida cotidiana de un pueblo ocupado por las tropas francesas. La semana se cerrará el 5 de julio con 'El sueño de una noche de verano', una propuesta que combinará lírica, gastronomía y artesanía dentro de la iglesia de San Andrés Apóstol.
Historia, teatro y superproducción
Pedro Luis López defendió que la obra ha alcanzado "una dimensión extraordinaria". Según recordó, en sus anteriores ediciones "ha superado los 6.000 espectadores" en un pueblo de unos 2.500 habitantes, con un montaje que reúne a más de 150 personas entre elenco y equipo técnico. El director destacó además la singularidad del escenario natural de 40 metros, que "sitúa la representación entre las de mayor formato de la región" fuera del Teatro Romano de Mérida.
La protagonista, Marta Núñez, explicó que su personaje, Daniela Martín, encarna ese impulso de resistencia y reconstrucción. Es ella quien, tras ver cómo se trunca su boda por la llegada de los franceses, acaba buscando ayuda y convenciendo tanto a la guerrilla como a sus propios vecinos de que deben quedarse y levantar de nuevo el pueblo. Frente a ella se sitúa el comandante francés Legrand, interpretado por Jorge Barrantes, que aseguró sentirse arrastrado cada año por "la pasión con la que Torrejoncillo vive el teatro" y por la entrega de un pueblo que convierte esta representación en un espectáculo único.
Artesanía, vestuario y gastronomía
La exposición de Inma Cedeño añadirá contexto visual a toda la semana al mostrar cómo vestían las distintas clases sociales a comienzos del siglo XIX y al poner el foco, especialmente, en el papel de las mujeres dentro de aquel conflicto, tantas veces silenciado. La creadora defendió que "las artes escénicas no pueden desligarse de la artesanía" ni de los oficios manuales, algo que en Torrejoncillo encuentra un reflejo especialmente claro.
La clausura del 5 de julio reforzará precisamente esa unión entre cultura material e interpretación histórica. El chef del Parador de Trujillo, Julio González, explicó que "la propuesta gastronómica partirá de la dureza alimentaria de la época y del ingenio con el que las familias de la zona sobrevivían" a la presencia de franceses y guerrilleros. A partir de ahí, elaborará cuatro tapas inspiradas en aquel tiempo, utilizando además el Fogón de Daniel, la pieza artesana más reconocible de Torrejoncillo, que este año se presentará en una nueva versión, el Fogón Nostrum 3.0.
Torrejoncillo volverá así a convertir su historia en una experiencia colectiva. Pero también en algo más: en una forma de recordarse a sí mismo que los pueblos no solo conservan memoria, sino que pueden convertirla en energía para seguir creando futuro.
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