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Altas temperaturas

Tu mascota no sabe protegerse del calor y eso puede costarle la vida: aprende cómo mantenerla segura este verano

Los veterinarios recuerdan la importancia de adaptar sus rutinas y cuidados, poniendo especial atención a la hidratación, para evitar golpes de calor

Tu mascota no sabe protegerse del calor y eso puede costarle la vida: aprende cómo mantenerla segura este verano

Sofía Pérez Ramiro

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Sofía Pérez Ramiro

Sofía Pérez Ramiro

Provincia de Cáceres

Es innegable que la llegada de las altas temperaturas afecta a toda la población. El calor suele vaciar calles, reducir las ganas de frecuentar espacios públicos y empujar a buscar refugio en piscinas o lugares con aire acondicionado.

Pero hay una parte especialmente vulnerable a esta subida extrema de los termómetros: las mascotas. Perros y gatos no siempre pueden reaccionar a tiempo ante el calor ni buscar por sí solos soluciones cuando se acercan a situaciones de riesgo, como un golpe de calor, una deshidratación o una quemadura.

Por eso, con el verano ya instalado, los veterinarios insisten en la importancia de adaptar rutinas y cuidados. Desde Vetervan, servicio móvil de atención veterinaria a domicilio y en municipios especializado en perros y gatos, recuerdan que "el calor modifica claramente el comportamiento de los animales".

Según explica María Ferrer, en esta época suelen estar mucho menos activos, pasan gran parte de las horas centrales del día descansando y tienden a moverse sobre todo por la mañana temprano o por la noche, cuando las temperaturas bajan algo.

Menos actividad y más vigilancia

Ese cambio de ritmo también influye en la alimentación. María señala que, al moverse menos, muchas mascotas comen menos y en algunos casos conviene incluso ajustar el aporte calórico para evitar que ganen peso. También recomienda "reforzar la hidratación" con fórmulas más atractivas como la comida húmeda, especialmente cuando el pienso seco les resulta menos apetecible por el calor.

La veterinaria distingue además entre los animales que viven dentro y fuera de casa. Los primeros están más protegidos porque se benefician de interiores más frescos o climatizados.

En cambio, los que viven en patios, fincas o exteriores necesitan de forma imprescindible sombra, agua limpia y fresca, refugios adecuados y protección frente al sol. En días de temperaturas extremas, advierte, "ni siquiera la sombra basta a ciertas horas", por lo que poder entrar al interior "sería lo ideal".

Agua fresca, sombra y prohibido rasurar

Entre los consejos más útiles para los animales que viven dentro de casa, María menciona las colchonetas refrigerantes, las toallas húmedas extendidas en el suelo, cambiar el agua a diario e incluso añadir algunos cubitos de hielo para mantenerla fresca.

En el caso de los animales que salen al exterior, insiste también en una precaución que no siempre se tiene en cuenta: los ejemplares de capa clara pueden sufrir quemaduras solares, por lo que a veces también necesitan protección específica.

Uno de los errores más frecuentes en verano, añade, es pensar que rasurar completamente a los perros les ayudará a pasar menos calor.

María lo desaconseja claramente, ya que "el pelo actúa como una barrera natural", protegiéndoles tanto del sol como del exceso de temperatura. Lo adecuado no es eliminarlo, sino mantenerlo bien cuidado, cepillado y libre de subpelo apelmazado para que pueda ventilar correctamente.

Señales de alerta

Los veterinarios insisten en que "el golpe de calor no suele llegar sin avisar". Antes aparecen síntomas que pueden indicar que el animal está al límite. María destaca sobre todo el jadeo intenso, el babeo excesivo, el decaimiento, la falta de apetito, la búsqueda constante de un lugar donde colocarse, la lengua muy fuera o las encías especialmente enrojecidas.

A eso se suman otros problemas habituales del verano, como las quemaduras en las almohadillas durante los paseos sobre suelo muy caliente, o el agravamiento de patologías previas en animales muy jóvenes, muy mayores o con enfermedades cardíacas o renales, mucho más sensibles a la deshidratación y al estrés térmico continuado.

Qué hacer si hay golpe de calor

Si aparecen signos compatibles con un golpe de calor, la recomendación es "actuar rápido, pero sin brusquedad". María explica que lo primero es llevar al animal a una zona fresca y ventilada, humedecer con agua del tiempo las patas, el abdomen y las zonas bajas del cuerpo, y "evitar cambios térmicos extremos". No aconseja usar agua helada ni cubrirlos con toallas, porque estas se calientan enseguida y pueden empeorar la situación.

Tras esos primeros auxilios, insiste en que hay que "acudir cuanto antes al veterinario", ya que muchas veces el animal necesita fluidoterapia y una valoración profesional para comprobar hasta qué punto ha llegado la deshidratación o el desequilibrio térmico. Aunque parezca que mejora un poco, "ese alivio inicial no siempre significa que el riesgo haya pasado".

El coche, un peligro silencioso

Otro de los avisos más tajantes tiene que ver con los desplazamientos. María recuerda que los trayectos en coche deben hacerse siempre con aire acondicionado y que "nunca, bajo ningún concepto, se debe dejar a una mascota sola en el vehículo", ni siquiera unos minutos y aunque las ventanillas estén algo abiertas.

La temperatura dentro de un coche sube a enorme velocidad y puede resultar letal en muy poco tiempo. En este sentido, insiste en que muchas veces "se piensa que serán solo cinco minutos", pero en días de calor intenso ese margen "puede ser suficiente para desencadenar una situación crítica".

El verano cambia las rutinas de las mascotas igual que cambia las de las personas, pero con una diferencia importante: ellas dependen por completo de que alguien sepa interpretar sus señales y actuar a tiempo.

En eso, a veces, no hacen falta grandes cosas, sino fijarse en las pequeñas decisiones cotidianas, tales como cambiarles el agua, mover el paseo a otra hora, no forzarles, no dejarlos al sol y entender que, cuando aprieta el calor, cuidarlos bien también significa parar.

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