Infraestructuras
El socavón que marcó el año en Las Villuercas deja ahora un nuevo balcón para disfrutar el paisaje de la comarca
La intervención de emergencia en la carretera de Berzocana a Logrosán suma dos espacios a la red de miradores de la provincia cacereña
El socavón que marcó el año en Las Villuercas deja ahora un nuevo balcón para disfrutar el paisaje de la comarca / Cedida a El Periódico Extremadura

La provincia de Cáceres atesora pueblos únicos y extensos paisajes verdes de ensueño. Sin embargo, algunos visitantes, e incluso algunos vecinos de los propios municipios, no siempre han sabido apreciar su enorme valor y atractivo.
Con el objetivo de ayudar a contemplar todo ese patrimonio en conjunto, los miradores de la provincia han ido ganando protagonismo hasta convertirse en una de las fórmulas más reconocibles para asomarse al territorio desde otra perspectiva.
Ese mapa de balcones naturales y artificiales acaba de sumar ahora un nuevo capítulo. Las obras ejecutadas para reparar el gran socavón que se abrió en febrero en la CC-248, la carretera provincial que une Berzocana con Logrosán, han permitido habilitar dos nuevos miradores paisajísticos a partir de las tierras extraídas durante la consolidación del terreno.
El hundimiento, provocado tras meses de lluvias intensas en la zona de Las Villuercas, partió entonces la vía por la mitad y obligó a una intervención de gran envergadura. La reparación de la carretera no solo ha devuelto la normalidad al tráfico, sino que ha dejado además un nuevo punto desde el que mirar la comarca.
Del socavón a la panorámica
Lo ocurrido en la CC-248 refleja bien cómo ha cambiado en los últimos años la forma de intervenir sobre el paisaje en la provincia. Los miradores ya no se entienden solo como una barandilla y una buena vista, sino como parte de una estrategia más amplia para poner en valor espacios menos conocidos, dinamizar el turismo rural y reforzar la identidad visual de cada territorio.
La propia Diputación de Cáceres insistía en esa línea al inaugurar en 2025 el mirador experiencial de La Garganta, presentado como un nuevo polo de atracción turística dentro del plan Ambroz-Cáparra.
Allí, a 1,5 kilómetros del pueblo, se levantó una estructura accesible de 400 metros cuadrados, con plataforma circular y pasarela longitudinal, desde la que se divisan el Valle del Ambroz, Tierras de Granadilla y distintas sierras del norte cacereño.
Una red cada vez más reconocible
La red de miradores de la provincia se ha ido haciendo popular por la variedad de paisajes que ofrece. Entre los más conocidos figura el mirador de Cabezabellosa, una parada que, según indican quienes lo han visitado, "vale la pena" por su panorámica del entorno natural. De este enclave destaca su condición de balcón natural con vistas de 360 grados desde el entorno de El Pitolero.
Otro de los grandes clásicos es el Castillo de Monfragüe, el monumento más conocido y visitado del parque nacional. Desde su torre del homenaje, se disfruta de una panorámica indescriptible y de unas vistas inigualables sobre uno de los enclaves naturales más emblemáticos de la región.
En el Valle del Jerte, el Mirador de la Memoria suma paisaje y carga simbólica. Situado en El Torno, se trata de un monumento dedicado a los olvidados de la Guerra Civil y la dictadura, con vistas deslumbrantes sobre el valle y la Sierra de Tormantos. Cuenta con las esculturas de Francisco Cedenilla Carrasco, instaladas en 2008, lo que refuerza su dimensión memorial y artística.
En Las Hurdes, se encuentra el Mirador de La Antigua, situado en Riomalo de Abajo-Caminomorisco, una referencia habitual para quienes buscan contemplar desde lo alto algunos de los paisajes más singulares de la comarca.
Agua, roca y balcones naturales
A esa lista de espacios panorámicos se suman también lugares donde el agua completa el espectáculo. La Cascada del Caozo, en el entorno de Piornal y Valdastillas, aparece en el Valle del Jerte como una caída de más de 30 metros sobre una pared de granito pulido, en un enclave accesible y muy frecuentado.
También en Cuacos de Yuste, el Mirador de Las Ollas se ha consolidado como una de las estampas más conocidas de La Vera. Se trata de un balcón una zona natural de gran belleza junto al Puente Romano, con vistas sobre las marmitas de gigante de la garganta de Cascarones.
La provincia sigue sumando así nuevas formas de mirar su territorio. A veces nacen de un proyecto turístico planificado; otras, como en la carretera entre Berzocana y Logrosán, surgen casi de manera inesperada, como una consecuencia lateral de una obra urgente, pero en todos los casos se mantiene una misma idea: que hay paisajes que no basta con atravesar, también hay que detenerse a mirarlos.
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