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Colectivo contra la despoblación

Los jóvenes de Villar de Plasencia se mueven para que su pueblo no se apague

La Asociación de Jóvenes Villariegos impulsa actividades durante todo el año para dar vida al municipio, atraer a quienes viven fuera y ofrecer iniciativas a los vecinos que permanecen en él

Los jóvenes de Villar de Plasencia se mueven para que su pueblo no se apague.

Los jóvenes de Villar de Plasencia se mueven para que su pueblo no se apague. / CEDIDA

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Raquel Rodríguez Muñoz

Raquel Rodríguez Muñoz

Villar de Plasencia

Villar de Plasencia no quiere resignarse a ser un pueblo al que solo se vuelve en verano. Por eso, un grupo de jóvenes, vecinos y amigos de este municipio del norte de Cáceres, decidió organizarse para que hubiera más actividad durante el año, de forma que quienes viven fuera encuentren motivos para regresar y quienes siguen allí tengan propuestas en las que participar.

De esa idea nació, en diciembre de 2024, la Asociación de Jóvenes Villariegos, presidida por Diego Navas Oliva, vecino de Villar de Plasencia, de 21 años. Diego explica que el colectivo se creó con personas de distintas edades —desde jóvenes hasta miembros de treinta y tantos años— con un objetivo sencillo, el de "animar un poco la vida del pueblo"”.

Un municipio al que volver

Así, la intención es que haya "movimiento y actividades dentro del pueblo durante casi todo el año" y, aunque se llama Asociación de Jóvenes Villariegos, su actividad no está enfocada solo a la juventud, sino a personas de todas las edades.

De esta forma, por un lado, sus iniciativas están pensadas para quienes residen en Villar de Plasencia, para que puedan tener más opciones de ocio y convivencia y, por otro, para enganchar a quienes se marcharon del pueblo y ahora viven en ciudades como Madrid, Barcelona, Salamanca o Bilbao.

En definitiva, para los de fuera, que son más que los de dentro, el propósito es "que tengan más ganas de venir al pueblo", sobre todos los fines de semana del año porque en verano hay menos problema, especialmente en agosto, el mes por excelencia de retorno de los emigrantes.

Jóvenes de la asociación, con camisetas que hicieron el año pasado.

Jóvenes de la asociación, con camisetas que hicieron el año pasado. / CEDIDA

Ruta, cine, juegos...

En cuanto a las iniciativas ya organizadas, Diego señala como una de las más destacadas una ruta solidaria celebrada en octubre de 2025 para recaudar fondos para la Fundación Aladina. La actividad consiguió movilizar a participantes llegados desde Madrid, Barcelona y otras ciudades, y permitió reunir "casi mil euros".

Además, la asociación ha impulsado sesiones de cine en el salón de actos del ayuntamiento, dirigidas especialmente a personas mayores, y durante las fiestas ha organizado juegos para niños, castillos hinchables y otras propuestas para los más pequeños.

Para este año, la entidad trabaja también en nuevas actividades infantiles, aunque aún está cerrando el programa. La idea, en cualquier caso, es mantener iniciativas tanto durante el verano como después, para que la vida del pueblo no dependa únicamente de las fiestas o del mes de agosto.

La dificultad de quedarse

El problema de fondo, reconoce Diego Navas, es el mismo que sufren muchos pueblos, que la gente joven "se marcha a estudiar fuera y, si encuentra trabajo en esas ciudades, pues ya es complicado que vuelva", lamenta.

En su caso, estudió en Cáceres, pero regresó a Villar de Plasencia y encontró un empleo, por lo que no ha dudado en quedarse en casa. De hecho, subraya que está encantado de vivir en el pueblo porque tiene cerca a su familia, amigos de toda la vida y le gusta la naturaleza.

Para Diego, vivir en Villar no es comparable a hacerlo en una ciudad, aunque esa ciudad no sea muy grande. "El pueblo es diferente", defiende. De hecho, no duda de que muchos villariegos que ahora están fuera, cuando llegue el momento de la jubilación, volverán al municipio.

El empleo, la asignatura pendiente

De momento, la Asociación de Jóvenes Villariegos seguirá organizando actividades para enganchar a los emigrantes y dar vida al pueblo y también en convivencias con municipios del entorno. "Hay que moverlo y hay que motivar a la gente a ir al pueblo", subraya.

Eso sí, el reto es que la gente pueda volver de verdad y asentarse y, en ese objetivo, reconoce que el trabajo es fundamental porque, sin empleo, resulta difícil frenar la despoblación rural.

No obstante, implicación no les falta e intentarán poner su granito de arena y, además, cuentan con la colaboración del Ayuntamiento de Villar de Plasencia y de su alcaldesa, María José Pérez Izquierdo. El objetivo de todos es que Villar de Plasencia no sea solo el pueblo al que regresar unos días en el periodo estival, sino durante todo el año.

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