Agricultura
La altitud marca la diferencia en las cerezas del Jerte: un estudio revela cómo ahorrar agua y obtener frutos de mayor tamaño
Un estudio del Cicytex en el Valle del Jerte revela que la altitud determina el calibre de las cerezas y sugiere técnicas de riego deficitario para optimizar el uso del agua.

Imagen de los investigadores. / CICYTEX
El lugar donde se cultiva un cerezo en el Valle del Jerte puede determinar no solo cuándo madura su fruta, sino también cuánta agua necesita y el tamaño que alcanzarán las cerezas. Esa es una de las principales conclusiones de un estudio desarrollado por el Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (Cicytex), que ha analizado durante tres campañas el comportamiento de distintas explotaciones para ayudar al sector a adaptarse a la sequía y al cambio climático.
La investigación, coordinada por la investigadora Elena Nieto Serrano, se ha llevado a cabo entre 2023 y 2025 en seis parcelas comerciales repartidas por el Valle del Jerte, situadas entre los 480 y los 1.030 metros de altitud y cultivadas con la variedad Lapins, una de las más extendidas en la comarca.
Los resultados muestran diferencias claras entre unas explotaciones y otras. En las zonas más elevadas, donde las temperaturas son más suaves y la humedad es mayor, los cerezos prolongan el desarrollo del fruto y producen cerezas de mayor calibre. En cambio, en las parcelas situadas a menor altitud, el calor acelera la maduración, pero también favorece un mayor estrés hídrico y da lugar a frutos de menor tamaño.

Imagen de los investigadores. / CICYTEX
El estudio pone de manifiesto que factores como la altitud y la orientación de las parcelas influyen de manera decisiva en las necesidades de agua de los árboles, una información que puede resultar clave para que los agricultores ajusten el riego y mejoren la rentabilidad de sus explotaciones.
Menos agua, mejores resultados
Uno de los objetivos del trabajo era comprobar si era posible reducir el consumo de agua sin perjudicar la producción. Para ello, los investigadores compararon la forma habitual de regar de los agricultores con una técnica conocida como Riego Deficitario Controlado (RDC).
Este sistema consiste en disminuir el aporte de agua durante aquellas fases del cultivo en las que el árbol es menos sensible al déficit hídrico, concentrando el riego en los momentos realmente importantes para el desarrollo del fruto.

Recogida de cerezas en el Valle del Jerte. / El Periódico Extremadura
Los resultados fueron especialmente positivos en las parcelas situadas a menor altitud, donde las necesidades hídricas son mayores. Según el estudio, esta estrategia permitió mejorar el estado hídrico de los cerezos y aumentar el tamaño de las cerezas, optimizando al mismo tiempo el uso de un recurso cada vez más escaso.
Una herramienta frente al cambio climático
La investigación también ofrece pistas sobre cómo podría evolucionar el cultivo del cerezo en los próximos años. Los investigadores consideran que el comportamiento que actualmente presentan las explotaciones situadas en las zonas más cálidas del valle puede servir como referencia para anticipar cómo responderán, en el futuro, las parcelas ubicadas a mayor altitud a medida que aumenten las temperaturas como consecuencia del cambio climático.

Imagen de la investigación. / CICYTEX
Conocer estas diferencias permitirá adaptar con mayor precisión las estrategias de riego y manejo del cultivo, reduciendo el impacto del estrés hídrico y mejorando la sostenibilidad de la producción.
Tecnología para cuidar cada gota
El estudio forma parte del proyecto ET-AGROS, financiado con fondos FEDER 2021-2027, y se ha desarrollado en colaboración con la Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte, la Cooperativa del Campo, agricultores de la comarca y otras entidades del territorio.
Además de validar nuevas estrategias de riego, el proyecto ha incorporado sistemas automatizados de control remoto, así como una red de estaciones agroclimáticas y sensores capaces de monitorizar en tiempo real las condiciones del suelo y del ambiente. El objetivo es ofrecer a los productores información precisa para decidir cuándo y cuánto regar, favoreciendo un uso más eficiente del agua sin renunciar a la calidad de una de las frutas más emblemáticas de Extremadura.
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