Solidaridad
Mariam, la niña saharaui que renunció a su último verano en Cáceres para cuidar de su padre enfermo
Las familias extremeñas destacan la sensibilidad, educación y capacidad de adaptación de los niños que participan en el programa Vacaciones en Paz

Sofía Pérez Ramiro

Mariam llevaba viniendo a la provincia de Cáceres desde 2022, cuando el programa 'Vacaciones en Paz' recuperó su actividad tras el parón provocado por la pandemia. Este verano iba a ser el último en el que podía participar por edad, pero una decisión inesperada cambió sus planes.
Su padre enfermó hace unas semanas y la menor optó por quedarse en los campamentos saharauis para acompañarle, renunciando así a pasar el verano en Coria con la familia que la ha acogido durante los últimos años.
Su historia ha conmovido a quienes la conocen y resume, en cierto modo, el espíritu con el que muchos de estos menores afrontan la vida. Mientras cientos de niños esperan con ilusión la llegada del verano para escapar durante unas semanas del calor extremo del desierto, Mariam decidió permanecer junto a su familia en uno de los momentos más difíciles. Un gesto sencillo, pero cargado de significado, que quienes participan en el programa consideran un ejemplo de solidaridad y madurez.
Un vínculo que va mucho más allá de dos meses
Desde que llegó por primera vez a Extremadura, Mariam ha pasado cada verano con la misma familia de Coria. Con el paso de los años, la relación dejó de ser la de una familia acogedora y una niña participante en un programa solidario para convertirse en un vínculo afectivo que continúa durante todo el año.
Por eso, la noticia de que este verano no podría viajar estuvo marcada por la tristeza, aunque también por la comprensión. Su prioridad era permanecer junto a su padre enfermo, aun sabiendo que era la última oportunidad que tenía de formar parte de 'Vacaciones en Paz' antes de superar la edad permitida.

Mariam junto a la familia que la ha acogido cada verano. / Cedida a El Periódico Extremadura
Su decisión ha sido interpretada por las familias como una muestra del fuerte sentido de la responsabilidad y del compromiso familiar que caracteriza a muchos de estos menores, acostumbrados desde pequeños a crecer en circunstancias especialmente difíciles.
Niños que dejan huella en las familias extremeñas
Ese mismo mensaje estuvo muy presente durante la reciente recepción organizada por la Diputación de Cáceres para dar la bienvenida a las familias y a los menores que este año participan en el porgrama.
Durante el encuentro, varias familias coincidieron en destacar la sensibilidad con la que llegan los niños saharauis. Una de las participantes, además, explicó que destacan por su educación, su capacidad de adaptación y la facilidad con la que terminan integrándose en la vida cotidiana de los hogares que los reciben.

Carlos Gil
En su caso, este verano repite experiencia y asegura que la diferencia respecto al primer año es evidente. El niño ya conoce la casa, confía plenamente en la familia y todo el proceso resulta mucho más natural.
También recordó que los primeros días suelen ser los más delicados, especialmente para quienes llegan por primera vez. La distancia con sus padres, el cambio de idioma, horarios, alimentación y costumbres convierten ese inicio en un periodo de adaptación que, sin embargo, suele superarse rápidamente.

Imagen de Mariam. / Cedida a El Periódico Extremadura
Con el paso de las semanas, los menores ganan confianza y disfrutan de una experiencia que, según las propias familias, les permite sentirse durante un tiempo el centro de todas las atenciones, algo que valoran especialmente al proceder de hogares numerosos y de una realidad marcada por las limitaciones materiales.
Dos meses lejos del calor extremo
Cerca de 200 niños saharauis pasarán este verano en Extremadura gracias al programa 'Vacaciones en Paz'. El primer grupo, formado por alrededor de 130 menores, llegó a la región el pasado 3 de julio. Cuatro días más tarde aterrizó el segundo contingente. Todos permanecerán con sus familias de acogida hasta finales de agosto o principios de septiembre.
Durante ese tiempo reciben revisiones médicas, mejoran su alimentación y disfrutan de actividades propias del verano, desde jornadas en piscinas hasta excursiones o convivencias familiares que para muchos representan experiencias completamente nuevas.
El programa persigue, además, alejar temporalmente a los menores de las durísimas condiciones climáticas que soportan durante estos meses en los campamentos de refugiados saharauis situados en Tinduf, en Argelia.
Una realidad marcada por casi medio siglo de exilio
Cada verano, las temperaturas en estos campamentos pueden alcanzar o superar los 50 grados, incluso a la sombra. A esa situación se unen la escasez de agua potable, la dependencia de la ayuda humanitaria y unas condiciones de vida que siguen siendo especialmente complejas para miles de familias refugiadas.
Casi 50 años después del inicio del conflicto del Sáhara Occidental, la población saharaui continúa viviendo en cinco campamentos levantados en pleno desierto argelino, donde las dificultades para acceder a recursos básicos forman parte de la vida cotidiana.

Mariam junto a la familia que la ha acogido cada verano. / Cedida a El Periódico Extremadura
Por ello, para estos menores, 'Vacaciones en Paz' supone mucho más que unas simples vacaciones. Representa un respiro físico, una oportunidad para mejorar su estado de salud y un espacio donde recuperar durante unas semanas una infancia que, en muchas ocasiones, transcurre en circunstancias muy diferentes a las de cualquier niño europeo.
Una lección que trasciende las fronteras
La ausencia de Mariam será una de las historias que marcarán esta edición del programa. No porque haya podido viajar, sino precisamente porque decidió no hacerlo. Renunció a su último verano en Extremadura para permanecer al lado de su padre cuando más la necesitaba.
Un gesto que recuerda que la solidaridad no siempre nace de quien más tiene, sino, muchas veces, de quienes han aprendido desde pequeños que cuidar de los demás es la forma más valiosa de afrontar la adversidad.
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