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Historia local

Cuatro días para viajar cinco siglos atrás y revivir la unión histórica entre España y Portugal sin salir de La Raya

Cientos de vecinos de Valencia de Alcántara y de Marvão participan activamente en la preparación y desarrollo de la Boda Regia, convirtiendo la historia en una fiesta compartida

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Sofía Pérez Ramiro

Sofía Pérez Ramiro

Valencia de Alcántara

Hay historias que se entienden mejor si se conocen desde dentro, y esa es precisamente la oportunidad que ofrece Valencia de Alcántara una vez más: recorrer la historia que unió a España y Portugal como nunca antes.

Del 30 de julio al 2 de agosto, la localidad volverá a convertirse en un gran escenario al aire libre con la XXI edición del Festival Transfronterizo Boda Regia, una cita que, dos décadas después de su nacimiento, continúa creciendo gracias a la implicación de instituciones, asociaciones y, sobre todo, de cientos de vecinos que cada verano devuelven la vida al siglo XV.

Esta celebración consiste en la recreación del matrimonio celebrado en 1497 entre la infanta Isabel de Aragón, hija de los Reyes Católicos, y Don Manuel I de Portugal, un enlace que reforzó la alianza entre ambos reinos.

Cinco siglos de historia convertidos en motor de desarrollo

La vicepresidenta primera de la Diputación de Cáceres, Esther Gutiérrez, señaló que la Boda Regia constituye "uno de los grandes referentes de la cooperación entre España y Portugal", capaz de transformar un episodio histórico ocurrido hace más de cinco siglos en una propuesta turística y cultural con proyección internacional.

Gutiérrez puso el acento en la capacidad del festival para acercar la historia a nuevas generaciones, alejándola de los libros y convirtiéndola en una "experiencia compartida". A su juicio, la cultura también representa una oportunidad para generar actividad económica, atraer visitantes y reforzar la identidad de los municipios rurales.

En este sentido, destacó la diversidad de una programación que combina teatro, música, danza, visitas guiadas, mercado artesanal, gastronomía, talleres y actividades infantiles, permitiendo que personas de todas las edades disfruten de un mismo evento.

La vicepresidenta incidió igualmente en el impacto que la celebración tiene sobre el territorio, tanto por la ocupación de alojamientos rurales como por el aumento del consumo en comercios y establecimientos hosteleros. Por ello, reafirmó el compromiso de la Diputación de seguir apoyando una iniciativa que contribuye a conservar el patrimonio, generar empleo y fortalecer la cooperación transfronteriza.

Un festival construido entre dos países

Por su parte, el alcalde de Valencia de Alcántara, Alberto Píriz, recordó que la Boda Regia representa "uno de los principales proyectos de cooperación entre el municipio y Marvão", fruto de un trabajo conjunto que se mantiene desde hace más de 20 años.

Píriz quiso destacar especialmente el papel de la ciudadanía. A su juicio, el verdadero éxito del festival reside en la implicación de vecinos de Valencia de Alcántara, La Campiña y la localidad portuguesa de Marvão, que colaboran durante meses para preparar cada representación, actividad y espacio del programa.

Una programación que empieza antes de los días grandes

Indicó además que la programación comenzará incluso antes de la inauguración oficial. Entre los días 25 y 29 de julio habrá rutas senderistas, conciertos, espectáculos infantiles, cine en el Castillo Fortaleza, talleres tradicionales, visitas teatralizadas y una nueva edición de la Ruta de la Tapa Isabelina, que cumple 17 años poniendo en valor la gastronomía local y la implicación del sector hostelero.

A partir del 30 de julio, el protagonismo recaerá sobre las recreaciones históricas, comenzando con la llegada del rey Don Manuel de Portugal en el puente medieval de Portagem. Durante los días siguientes, el barrio gótico volverá a llenarse de vida con escenas cotidianas del siglo XV, un mercado renacentista, pasacalles, torneos medievales, parques temáticos infantiles y la representación teatral 'De amor, justicia y conveniencia', que este año incorpora nuevos intérpretes y novedades escénicas sin renunciar al guion original.

Píriz subrayó además que "el festival se ha convertido en uno de los principales escaparates turísticos de Valencia de Alcántara". De hecho, señaló que cada edición incrementa la llegada de visitantes procedentes tanto de España como de Portugal, generando una importante repercusión económica para hoteles, casas rurales, restaurantes y comercios locales.

Una fiesta que mantiene viva la historia compartida

Desde la otra orilla de La Raya, el vicepresidente de la Cámara Municipal de Marvão, Luis Costa, puso de relieve que la Boda Regia representa "mucho más que una recreación histórica". En su opinión, el festival simboliza la amistad y cooperación que han unido durante siglos a ambos municipios, convirtiéndose en uno de los principales referentes culturales del territorio transfronterizo.

Costa recordó que el compromiso de Marvão con este proyecto ha ido creciendo de forma constante durante los últimos años, especialmente gracias a la participación de la Universidad Sénior de Marvão, cuyos alumnos colaboran en las representaciones teatrales. Esta incorporación ha permitido reforzar el carácter participativo del festival y estrechar aún más los vínculos entre ambos municipios.

A ello se suma el impacto económico que generan unas jornadas capaces de atraer visitantes a ambos lados de La Raya, impulsando el turismo y la actividad comercial. Como símbolo de esa unión, este año volverá a ser un joven portugués quien dé vida al rey Don Manuel de Portugal, reforzando el espíritu compartido que caracteriza al festival.

Los vecinos, el verdadero patrimonio de la Boda Regia

El presidente de la Asociación Cultural Boda Regia, Juan Ignacio Araújo, quiso centrar el protagonismo en las personas que hacen posible el festival. Recordó que "la celebración no sería una realidad sin el esfuerzo de los voluntarios" que, de forma completamente desinteresada, dedican meses a preparar vestuario, decorados, ensayos, escenografía y organización.

Araújo destacó que, desde sus inicios, la Boda Regia ha sido una auténtica fiesta de participación ciudadana, en la que vecinos de todas las edades dejan de ser espectadores para convertirse en actores, figurantes, artesanos, músicos o colaboradores.

En este sentido explicó que uno de los principales objetivos ha sido incorporar a las nuevas generaciones para garantizar la continuidad del proyecto. Precisamente por ello, la principal novedad de la representación de este año será la renovación del elenco, incorporando actores más jóvenes a una obra que mantiene el texto escrito por el director escénico Javier Uriarte.

A su juicio, el verdadero éxito de la Boda Regia reside en haber conseguido que "la ciudadanía la sienta como una fiesta propia" y que cada vez más familias transmitan esa ilusión a hijos y nietos.

Mucho más que una recreación histórica

Después de veintiuna ediciones, la Boda Regia ha dejado de ser únicamente una representación del pasado para convertirse en uno de los grandes motores culturales y turísticos de la comarca. Durante cuatro días, Valencia de Alcántara y Marvão volverán a demostrar que la historia también puede generar futuro, dinamizar la economía local y fortalecer la identidad de un territorio compartido.

Hay acontecimientos que pertenecen a los libros y otros que pueden experimentarse en la vida real gracias a la implicación de todo un pueblo. La Boda Regia es precisamente eso: la demostración de que, cuando una comunidad convierte su historia en un proyecto común, el patrimonio deja de contemplarse para empezar a vivirse.

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