Identidad rural
Conoce la tradición que arde en Nochebuena y late durante todo el año en Aldea del Cano
El Festival del Tuero, que atrajo 2.200 asistentes el año pasado, se ha consolidado como un referente cultural del verano en la provincia de Cáceres, integrando a todas las generaciones

Presentación del Festival del Tuero de Aldea del Cano. / Sofía Pérez Ramiro

Hay multitud de tradiciones rurales que se han ido perdiendo con el paso del tiempo, olvidadas por los vecinos de los municipios o sustituidas por versiones más actuales. Sin embargo, Aldea del Cano demuestra año tras año que estas celebraciones pueden perdurar cuando un pueblo decide luchar por su memoria e identidad.
Una de las más arraigadas es la de los quintos, una fiesta dedicada a los jóvenes que alcanzan la mayoría de edad y cuyo principal símbolo, el Tuero, volverá a reunir a cientos de personas en una nueva edición de un festival que ya se ha convertido en una de las grandes citas culturales del verano en la provincia.
La localidad celebrará del 23 al 26 de julio la undécima edición del Festival del Tuero, una cita que volverá a combinar tradición, patrimonio, gastronomía, teatro y participación vecinal. Además, el municipio acogerá el III Certamen de Teatro, consolidando una programación que busca reforzar tanto la identidad local como la oferta cultural de la comarca.
Un símbolo que quiere ser Bien de Interés Cultural
El Ayuntamiento considera que el Festival del Tuero ha alcanzado ya un grado de madurez suficiente para dar un paso más. El alcalde, Miguel Salazar, avanzó que el consistorio trabajará este año para iniciar el camino hacia la declaración de la tradición como Bien de Interés Cultural (BIC), destinando recursos municipales y buscando la colaboración de las administraciones competentes para proteger un legado que forma parte de la historia del municipio.
El regidor recordó que el Tuero constituye "uno de los momentos más esperados por los vecinos·. La tradición comienza con la corta de una encina seca, previamente elegida por los quintos y quintas; continúa con el traslado del tronco hasta la plaza del pueblo y culmina en Nochebuena, cuando el Tuero arde rodeado de vecinos en una celebración marcada por la convivencia y el sentimiento de pertenencia.
También destacó que la fiesta ha evolucionado con los años para integrar plenamente a las quintas y que sigue reuniendo no solo a quienes residen en Aldea del Cano, sino también a hijos y nietos de emigrantes que regresan expresamente para mantener vivo este vínculo con sus raíces.
Tradición como herramienta contra la despoblación
"Nuestras raíces no nos atan, nos sostienen", indicó la diputada de Igualdad de la Diputación de Cáceres, Antonia Molina, defendiendo que el Festival del Tuero representa mucho más que una programación festiva. A su juicio, constituye un ejemplo de cómo el patrimonio inmaterial puede convertirse en un elemento de cohesión social y en una herramienta para combatir la despoblación, al reforzar el orgullo de pertenencia y despertar el interés de quienes visitan el municipio.
En este sentido, el alcalde recordó, que la pasada edición reunió a cerca de 2.200 asistentes, una cifra que confirma la consolidación de un festival que trasciende el ámbito local y que cada año atrae a más visitantes interesados en conocer una de las tradiciones más singulares de la provincia de Cáceres.
Cuatro días para celebrar la identidad de un pueblo
La programación diseñada por el Ayuntamiento busca que la tradición llegue a todas las generaciones. Según explicó la concejala de Cultura, María José Cambero, el festival se ha concebido como "una propuesta abierta a vecinos y visitantes", con actividades dirigidas desde el público infantil hasta los mayores y con el objetivo de que el patrimonio continúe transmitiéndose de forma natural entre quienes viven la fiesta año tras año.
Las actividades arrancarán este jueves con la inauguración de la decoración realizada por la Asociación de Mujeres de Aldea del Cano y la apertura de una nueva sala del Museo del Tuero, que albergará una exposición de fotografía antigua dedicada a la memoria de quienes abandonaron el municipio durante las décadas de emigración. Ese mismo día también se presentará la restauración del histórico reloj de la iglesia y se celebrará un taller infantil para acercar la tradición del Tuero a los más pequeños.
El viernes continuará la programación con una actividad gastronómica organizada por la Escuela de Aprendizaje Laboral y la actuación del grupo El Trigal. La programación continuará el sábado con la representación teatral La leyenda del Tuero y la tradicional fiesta de los quintos.
Finalmente, el domingo llegará uno de los momentos más esperados con la corta del Tuero, el primero de los tres grandes actos que conforman una tradición que culminará, como manda la costumbre, en Nochebuena con la quema del gran tronco en la plaza del pueblo.
El teatro vuelve a convertirse en protagonista
Junto al festival regresará también el III Certamen de Teatro, una iniciativa que continúa creciendo y que este año incorporará compañías procedentes de fuera de Extremadura, grupos locales y una formación integrada por personas con discapacidad, reforzando el carácter inclusivo de la programación cultural.
La directora de La leyenda del Tuero, Asun Mieres, explicó que la representación vuelve a evolucionar en esta undécima edición con nuevas escenas y una mayor presencia de la figura de María de Mayoral, personaje histórico que se ha convertido en el eje narrativo de la obra. La dramaturga señaló que la investigación realizada en archivos históricos permitió recuperar ese hilo argumental para reivindicar también el papel desempeñado por las mujeres a lo largo de la historia del municipio.
Un legado que sigue creciendo
La representación volverá a desarrollarse en el atrio de la iglesia, aprovechando el patrimonio arquitectónico como escenario natural y contando con la participación de decenas de vecinos. Entre las novedades destaca la incorporación de una niña de apenas cuatro años que interpretará la primera aparición del personaje de María, además de nuevas escenas protagonizadas por los grupos infantiles que han ido creciendo junto al propio proyecto teatral.
Mieres también avanzó que el certamen continuará durante los meses de septiembre y octubre con nuevas representaciones y recordó que los galardones entregados a las compañías participantes conservan uno de los elementos más simbólicos del festival: un fragmento auténtico del Tuero de cada edición encapsulado en resina, convirtiendo cada trofeo en una pequeña parte de la historia de Aldea del Cano.
Once ediciones después, el Festival del Tuero ha dejado de ser únicamente una celebración ligada a los quintos para convertirse en uno de los grandes referentes culturales del verano cacereño.
Tradición, teatro, patrimonio y participación ciudadana conviven durante cuatro días en un pueblo que ha entendido que la mejor manera de proteger su historia no es guardarla en un museo, sino seguir viviéndola.
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