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Convivencia vecinal

Acebo protege sus recuerdos con la tradición más rural, sacando las sillas a la calle

El encuentro en la localidad cacereña busca recuperar la costumbre de las tertulias vecinales, centrándose este año en las 'Historias de la infancia'

Imagen de un grupo de vecinas hablando "al fresco".

Imagen de un grupo de vecinas hablando "al fresco". / Carlos Gil

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Sofía Pérez Ramiro

Sofía Pérez Ramiro

Acebo

El verano siempre ha sido tiempo de regreso al hogar, de recuerdos compartidos y de reencuentros familiares. Son días en los que quienes dejaron su pueblo para estudiar o trabajar vuelven a casa y las conversaciones recuperan historias de otra época: las travesuras de los padres cuando eran niños, los juegos en las calles o las anécdotas que los abuelos han repetido durante años.

En Acebo quieren que esa tradición familiar salga este verano de las casas para convertirse en una experiencia colectiva con una nueva edición de Lecturas al Fresco, una iniciativa que invita a vecinos y visitantes a mantener viva la memoria del municipio a través de la palabra.

La actividad celebrará su cuarta edición el próximo lunes 27 de julio, a las 20:30 horas, en la Plaza del Puente, donde las sillas volverán a ocupar el espacio público. Esta actividad recrea una imagen que durante décadas fue habitual en los pueblos de la Sierra de Gata: la de los vecinos reunidos al caer la tarde para conversar, recordar y escuchar historias.

En esta ocasión, el encuentro girará en torno al tema 'Historias de la infancia', una propuesta con la que la organización anima a los participantes a compartir anécdotas, juegos tradicionales, travesuras, recuerdos familiares y vivencias que forman parte de la memoria colectiva de Acebo y que, de otro modo, podrían perderse con el paso del tiempo.

Recuperar una costumbre que nunca debió desaparecer

La iniciativa Lecturas al Fresco nació impulsada por la Biblioteca de Acebo con un propósito muy concreto: recuperar una de las costumbres más arraigadas en los pueblos antes de que la televisión, las redes sociales o el ritmo de vida actual transformaran las relaciones vecinales.

Durante generaciones fue habitual que, cuando el calor comenzaba a dar una tregua, las familias sacaran las sillas a la puerta de sus casas para conversar hasta bien entrada la noche. Aquellas tertulias improvisadas servían para intercambiar noticias, contar historias, transmitir tradiciones y fortalecer los vínculos entre vecinos.

El proyecto pretende rescatar ese espíritu, trasladándolo a un espacio común donde cualquier persona pueda participar y convertirse en protagonista de la velada.

La palabra como patrimonio cultural

Aunque el nombre de la actividad hace referencia a la lectura, el objetivo va mucho más allá de abrir un libro. Lecturas al Fresco apuesta por la narración oral como una forma de conservar el patrimonio inmaterial de los pueblos.

Por ello, además de leer textos, los asistentes pueden compartir poemas, canciones populares, cuentos, refranes o recuerdos personales. En esta edición, las experiencias de la infancia serán el hilo conductor de una cita en la que cada intervención contribuirá a reconstruir la historia cotidiana de Acebo desde la mirada de quienes la vivieron.

Las pequeñas aventuras de una tarde de verano, los juegos en las plazas, los caminos recorridos para ir a la escuela o las travesuras entre amigos forman parte de una memoria que rara vez aparece en los libros de historia, pero que define la identidad de un pueblo tanto como sus monumentos o sus paisajes.

Un puente entre generaciones

Uno de los aspectos más destacados del proyecto es su carácter integrador. La actividad está pensada para que participen personas de todas las edades, favoreciendo el encuentro entre quienes conservan recuerdos de hace más de medio siglo y los niños y jóvenes que apenas conocen cómo era la vida en los pueblos antes de la llegada de las nuevas tecnologías.

Ese intercambio convierte cada edición en una oportunidad para que las nuevas generaciones descubran costumbres desaparecidas y comprendan cómo era la infancia de sus padres y abuelos, mientras los mayores encuentran un espacio donde sentirse escuchados y compartir experiencias que forman parte de su historia personal.

Al sacar la literatura y la narración fuera de los edificios públicos y llevarlas a la plaza, la Biblioteca de Acebo transforma el espacio urbano en un foro cultural abierto, accesible y participativo.

Mucho más que una actividad cultural

En una época marcada por la inmediatez y las pantallas, propuestas como Lecturas al Fresco reivindican el valor de la conversación pausada y del tiempo compartido.

No hace falta un escenario, grandes medios técnicos ni un cartel repleto de artistas para llenar una plaza. A veces basta con una silla, un grupo de vecinos y una historia capaz de despertar un recuerdo que una a los vecinos en torno al patrimonio más valioso de su pueblo, los recuerdos que comparten quienes han vivido en él.

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