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Tradición local

Las manos que descorchaban la dehesa ya tienen monumento en Alcuéscar

La Diputación de Cáceres destaca el valor de iniciativas que conservan la memoria rural y reconocen el esfuerzo de los habitantes de este municipio

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Sofía Pérez Ramiro

Sofía Pérez Ramiro

Alcuéscar

Uno de los elementos más representativos de Alcuéscar ya cuenta con un homenaje en el casco urbano de la localidad. El Rincón del Corchero nace para reflejar la estrecha relación del municipio con esta actividad artesanal y con las generaciones que encontraron en la saca del corcho una forma de sustento.

El nuevo espacio fue inaugurado el pasado 25 de julio, coincidiendo con la festividad de Santiago, patrón del gremio, y con la cuarta edición del Día de los Corcheros, junto a la piscina municipal Paco el Fontanero.

El acto contó con la presencia del presidente de la Diputación de Cáceres, Miguel Ángel Morales, quien acompañó a los vecinos en la apertura de este rincón dedicado a uno de los oficios más vinculados a la dehesa extremeña.

La institución provincial destacó el valor de aquellas iniciativas que conservan la memoria rural, reconocen el esfuerzo de sus habitantes y mantienen vivo un patrimonio que también forma parte del futuro de los pueblos.

La historia del municipio, ligada al corcho

La relación de Alcuéscar con este recurso natural no se limita al trabajo en el campo. A comienzos del siglo XX, la fábrica El Morrongo se convirtió en la primera gran industria de la localidad. En sus instalaciones se cocía el corcho y se elaboraban planchas y tapones, una actividad que generó empleo y situó al municipio dentro del sector corchero extremeño.

Esa vinculación continúa hoy a través de empresas y profesionales dedicados a los trabajos forestales, agrícolas y a la manipulación de este material. El nuevo espacio urbano recoge esa trayectoria y convierte el oficio en parte visible del patrimonio local.

El alcalde, Dionisio Vasco, explicó durante la inauguración que el Ayuntamiento llevaba tiempo buscando una forma de rendir un reconocimiento permanente a los corcheros, sin restar importancia a otras labores tradicionales del municipio. La elección del Día de Santiago reforzó el carácter simbólico de un homenaje nacido para recordar las raíces compartidas por varias generaciones.

Una obra nacida en el propio territorio

La escultura ha sido realizada por Pablo González Lapeña, artista de Alburquerque especializado en hiperrealismo figurativo y anatomía humana. Su trayectoria incluye distintos monumentos conmemorativos, entre ellos los dedicados al ganadero, a los emigrantes y a Los Empalaos de Valverde de la Vera.

La placa del conjunto ha sido elaborada por el alcuesqueño Valentín Martínez Guerra. En la preparación del lugar también participaron trabajadores municipales, profesionales de la albañilería, carpintería, electricidad, soldadura, jardinería y transporte, además de vecinos que aportaron tiempo y materiales.

Los protagonistas silenciosos del verano

Durante décadas, muchas familias esperaban la llegada del verano para poder marcharse "a la corcha". En los meses más duros del año, los trabajadores se adentraban en la dehesa y afrontaban largas jornadas que permitían asegurar parte del sustento familiar.

Vasco destacó que los corcheros fueron protagonistas silenciosos del desarrollo económico de Alcuéscar. Además del trabajo, dejaron como herencia valores ligados al sacrificio, el compañerismo, la dignidad y el respeto por la naturaleza.

La saca requería experiencia y precisión. El conocimiento pasaba de padres a hijos y permitía reconocer cuándo y cómo retirar la corteza sin dañar el alcornoque. Esa técnica hacía posible que el árbol continuara produciendo y garantizaba la conservación de la dehesa para las generaciones futuras.

El alcalde valoró especialmente que todavía haya jóvenes dispuestos a continuar este camino y a apostar por un oficio exigente. Por ello, el Rincón del Corchero pretende convertirse también en un espacio pedagógico, capaz de explicar a los más pequeños de dónde viene el pueblo y quiénes contribuyeron a construir su presente.

Una llamada a la solidaridad

La celebración sirvió igualmente para apoyar la campaña de donación de médula ósea impulsada en torno al caso de Diego. El alcalde pidió extender el llamamiento más allá del municipio y animó a contactar con la Asociación para la Donación de Médula Ósea de Extremadura (ADMO) ante la necesidad de encontrar personas compatibles.

Alcuéscar ha reservado así un rincón para mirar a su pasado, pero también para hablar del presente. Junto a la figura del corchero quedará el recuerdo de unas manos que supieron extraer riqueza de la dehesa sin herirla y de un pueblo que continúa entendiendo la solidaridad como otra forma de patrimonio.

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