Artes escénicas
El artista internacional Carlos Martínez en su actuación en La Vera: "La mímica me sostuvo en mis peores momentos"
El mimo inauguró el espacio Fuera de Plano en Jarandilla de la Vera para acercar al público el proceso creativo de los artistas, tras su presentación en la IX edición de IndóMita

Sofía Pérez Ramiro

El arte tiene múltiples formas de expresarse y una de las más sorprendentes, aunque también de las más incomprendidas, es la mímica. Quienes asisten por primera vez a un espectáculo de este género suelen quedar fascinados al ver cómo un artista parece quedar atrapado en una caja inexistente, bajar unas escaleras invisibles o beber de un vaso que nunca está allí. Esa es la esencia del mimo: hacer creer al espectador que lo imposible está ocurriendo únicamente a través del cuerpo, el gesto y la imaginación.
La IX edición de IndóMita, Muestra de Cine y Cultura de La Vera, ha brindado al público una oportunidad poco habitual: asistir a la única actuación prevista este año en España de Carlos Martínez, considerado uno de los grandes referentes internacionales del mimo contemporáneo, que ha actuado en más de 40 países.
El pasado 26 de julio, el jardín del Centro de Interpretación del Paludismo, en Losar de la Vera, acogió varias piezas de 'Espejismo', un montaje en el que el silencio, el humor y la precisión corporal sustituyen a las palabras para construir historias capaces de emocionar a espectadores de cualquier cultura.
Mucho más que hacer gestos
Tras la representación, Martínez inauguró en el Parador de Jarandilla de la Vera el nuevo espacio Fuera de Plano. Conversaciones sin guion, una iniciativa creada por IndóMita para acercar al público al proceso creativo de los artistas.
Durante el encuentro quiso desmontar una de las ideas más extendidas sobre su disciplina. Explicó que el mimo no consiste simplemente en hacer gestos, sino en "narrar historias completas". Mientras la lengua de signos puede transmitir un mensaje de forma inmediata, el mimo necesita construir una secuencia que permita al espectador llegar por sí mismo a la emoción.

Foto del público en Jarandilla de la Vera. / Cedida a El Periódico Extremadura
Esa capacidad de convertir objetos inexistentes en elementos reales sobre el escenario exige un trabajo mucho más complejo de lo que aparenta. Según explicó, una pieza de apenas tres minutos puede requerir cerca de tres meses de preparación, un proceso en el que cada movimiento, cada pausa y cada mirada se ensayan hasta el mínimo detalle.
Que el público recuerde la historia, no la técnica
"La técnica nunca debe eclipsar la historia", explica. Esta es la filosfía por la que se ha guiado a lo largo de más de cuatro décadas de carrera, donde ha creado diez espectáculos.
El artista defendió que el objetivo no es impresionar al público por la dificultad de un movimiento, sino conseguir que olvide el esfuerzo técnico y se sumerja por completo en el relato que ocurre sobre el escenario.

Sofía Pérez Ramiro
Esa manera de entender el oficio quedó marcada por uno de los momentos más duros de su vida. Recordó que, durante una gira por Alemania en 1994, recibió la noticia del fallecimiento de su madre.
Tras asistir al funeral regresó para continuar representando un espectáculo cómico. Aquella experiencia le confirmó, según cuenta, que la preparación técnica también sirve para sostener al actor cuando las emociones amenazan con desbordarlo.
Una carrera nacida por casualidad
El inicio de su trayectoria internacional tampoco respondió a un plan preconcebido. Ocurrió durante unas vacaciones en Holanda, cuando decidió sustituir las palabras por una breve actuación de mimo ante un grupo de amigos de distintas nacionalidades. Entre los asistentes se encontraba un promotor alemán que quedó impresionado y le ofreció actuar en su país.
Aquella actuación improvisada abrió una carrera que lo ha llevado a recorrer escenarios de más de 40 países de Europa, América, Asia y África y a convertirse en uno de los grandes nombres del mimo contemporáneo.

Foto del público en Losar de la Vera. / Cedida a El Periódico Extremadura
Paradójicamente, su presencia en España continúa siendo muy reducida. Con el humor que caracteriza muchas de sus intervenciones, bromeó asegurando que "Carlos Martínez es un nombre demasiado común en España, mientras que en el extranjero resulta exótico".
Más allá de la anécdota, explicó que nunca ha perseguido el reconocimiento a cualquier precio y que siempre ha preferido dejar que sean los escenarios quienes llamen a su puerta.
La conversación sirvió además para estrenar 'Fuera de Plano. Conversaciones sin guion', un nuevo formato con el que IndóMita pretende acercar al público a la parte menos visible de la creación artística. Y es que, a veces las historias más emocionantes no son las que se ven sobre el escenario, sino todo lo que queda cuando baja el telón.
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