Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Historia

Del Paleolítico al mundo musulmán: la historia de Logrosán reaparece bajo tierra

Los trabajos en la Sierra de San Cristóbal recuperan estructuras de una vivienda musulmana y parte de la muralla del Hisn Luqursan

Yacimientos arqueológicos en la Sierra de San Cristóbal.

Yacimientos arqueológicos en la Sierra de San Cristóbal. / Cedida a El Periódico Extremadura

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Sofía Pérez Ramiro

Sofía Pérez Ramiro

Logrosán

Hay lugares que conservan buena parte de la historia de un municipio bajo sus propios pies. Aunque muchos de sus secretos ya han salido a la luz, la investigación arqueológica sigue siendo imprescindible para comprender cómo evolucionaron estos espacios y qué procesos históricos explican el paisaje que hoy conocemos.

Ese es precisamente el objetivo de los trabajos que se desarrollan en la Sierra de San Cristóbal, en Logrosán, donde las labores de recuperación de los yacimientos arqueológicos están permitiendo recuperar nuevos testimonios de su pasado.

Los trabajos, impulsados por el Ayuntamiento de Logrosán con la colaboración del programa Campus Rural, han comenzado a revelar estructuras que permanecían ocultas en el yacimiento situado en la zona oriental del cerro.

Yacimientos arqueológicos en la Sierra de San Cristóbal.

Yacimientos arqueológicos en la Sierra de San Cristóbal. / Cedida a El Periódico Extremadura

Entre los primeros hallazgos destacan los restos de una vivienda de época musulmana y parte de un paño de la muralla del Hisn Luqursan, la fortificación citada por las fuentes árabes del siglo XI que dio origen al asentamiento medieval del municipio.

El consistorio ha solicitado además la colaboración de vecinos y visitantes para que respeten las zonas de intervención y sigan las indicaciones del equipo técnico mientras continúan las excavaciones, con el fin de garantizar la conservación de unos restos considerados de gran interés patrimonial.

Un enclave con miles de años de historia

La importancia arqueológica de la Sierra de San Cristóbal va mucho más allá del periodo medieval. El cerro, situado al suroeste del casco urbano de Logrosán, forma parte de un territorio integrado en el Geoparque Mundial de la Unesco Villuercas-Ibores-Jara, uno de los espacios con mayor riqueza geológica y arqueológica de Extremadura.

Las investigaciones desarrolladas durante las últimas décadas han permitido constatar que este entorno estuvo ocupado por grupos humanos desde el Paleolítico Medio, hace entre 100.000 y 40.000 años. Se trata de un registro excepcional, ya que confirma la presencia tanto de Homo sapiens como de neandertales, algo poco habitual en este tipo de yacimientos al aire libre.

Yacimientos arqueológicos en la Sierra de San Cristóbal.

Yacimientos arqueológicos en la Sierra de San Cristóbal. / Cedida a El Periódico Extremadura

Buena parte de estos vestigios se localizan sobre las conocidas rañas de Alía, Cañamero y Logrosán, grandes superficies amesetadas donde se han identificado numerosos talleres de fabricación de herramientas de piedra.

En ellos aparecen abundantes cantos rodados de cuarcita trabajados mediante la denominada técnica Levallois, un sofisticado sistema de talla que permitía obtener varias lascas útiles a partir de un único núcleo de piedra.

Del Paleolítico a la fortaleza medieval

La continuidad de la ocupación del territorio convierte este enclave en un auténtico recorrido por la historia. Los nuevos restos medievales documentados durante la campaña actual permiten completar una secuencia histórica que abarca desde las primeras comunidades prehistóricas hasta la consolidación del Hisn Luqursan, una fortificación musulmana que desempeñó un importante papel estratégico durante la Edad Media y de la que todavía permanecen ocultos numerosos elementos constructivos.

Los arqueólogos confían en que el avance de las excavaciones permita definir con mayor precisión la distribución del asentamiento y conocer mejor cómo era la vida cotidiana de quienes habitaron este espacio hace casi un milenio.

Un paisaje que favoreció los primeros asentamientos

Por otra parte, los especialistas consideran que las rañas reunían unas condiciones especialmente favorables para la ocupación humana. Durante el Pleistoceno Medio, el paisaje combinaba bosques templados, praderas, cursos de agua y pequeñas lagunas permanentes, creando un ecosistema con abundante fauna y recursos naturales.

A ello se sumaba la presencia de cuarcitas de gran dureza, idóneas para fabricar útiles de caza y trabajo, así como depósitos de arcilla que podían emplearse para levantar refugios o elaborar recipientes rudimentarios. La topografía, relativamente llana y abierta, ofrecía además una amplia visibilidad del territorio y facilitaba el desplazamiento de los grupos de cazadores y recolectores.

Yacimientos arqueológicos en la Sierra de San Cristóbal.

Yacimientos arqueológicos en la Sierra de San Cristóbal. / Cedida a El Periódico Extremadura

Las propias rañas son el resultado de un largo proceso geológico iniciado hace unos 2,5 millones de años, cuando los movimientos tectónicos asociados a la fase final de la Orogenia Alpina, junto a intensos episodios de erosión y fuertes precipitaciones, fueron acumulando enormes cantidades de arcillas, arenas y cantos rodados procedentes de las sierras cercanas.

Un patrimonio que todavía tiene mucho que contar

Cada nueva excavación llevada a cabo en la Sierra de San Cristóbal aporta nuevas piezas a un puzle que comenzó a formarse hace decenas de miles de años, demostrando que, muchas veces, la mejor manera de avanzar hacia el futuro consiste en seguir excavando en el pasado.

Y es que, bajo un paisaje aparentemente tranquilo siguen esperando restos capaces de explicar la evolución de Logrosán desde los primeros habitantes del territorio hasta la construcción de su fortaleza medieval.

Tracking Pixel Contents