Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Oficios artesanos

La historia de Juan Carlos Vicente, el último maestro de la madera de Guijo de Santa Bárbara: "Dormía en el coche para poder aprender un oficio"

El maestro artesano extremeño, reconocido internacionalmente, ha dedicado más de cuarenta años a perfeccionar la talla de madera y a preservar oficios centenarios. Desde sus inicios durmiendo en un coche para formarse, ha evolucionado hasta convertirse en un referente en la talla de madera y la restauración

Vídeo | La historia de Juan Carlos Vicente, el último maestro de la madera de Guijo de Santa Bárbara

El Periódico

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Cáceres

Todo empezó con un mueble. Juan Carlos Vicente Castañares tenía apenas unos años cuando acompañaba a su madre a vender castañas. Eran tiempos en los que el campo marcaba el ritmo de la vida en Guijo de Santa Bárbara, donde las jornadas transcurrían entre vacas, tabaco, heno y guadañas. Aquel día, al pasar por un taller de Lagartera, vio un mueble tallado a mano y se quedó inmóvil. "Le dije a mi madre: 'Eso lo tengo que aprender'. Fue la primera vez que decía que quería dedicarme a algo".

Su madre no lo dudó. Entró al taller y pidió al artesano que dejara a su hijo aprender, aunque fuera gratis, haciendo los trabajos más sencillos. Aquella escena cambió para siempre el rumbo de su vida.

Más de cuarenta años después, Juan Carlos sigue viviendo en Guijo de Santa Bárbara, tiene 63 años y es el único artesano especializado en este tipo de trabajos en la localidad. Su nombre, sin embargo, ha cruzado fronteras.

Reconocido como maestro artesano por la Junta de Extremadura desde 2012, ha expuesto sus obras en Sevilla, Lisboa, Madrid, Bilbao, Barcelona, Valencia o Don Benito, además de recibir reconocimientos en Londres, Milán y Bruselas. Su trabajo ha viajado mucho más lejos que él. Pero detrás de esa trayectoria internacional hay una historia de sacrificio poco conocida.

Dormir en un coche para perseguir un sueño

Los comienzos estuvieron muy lejos del éxito. Tras aprender de varios maestros artesanos en Sevilla —donde fue adquiriendo conocimientos de talla, torneado, tintes o barnizado— llegó a la primera Escuela Taller de Extremadura, en Plasencia. Lo hizo, sin embargo, sin dinero. "Mi madre me dio 2.000 pesetas para pagar la pensión. Con ese dinero me compré una linterna, un formón y un gato. Y me acostaba en el coche".

Mientras estudiaba, trabajaba por las tardes realizando pequeñas obras para particulares. Compraba tablones de pino sin tratar y los lijaba completamente a mano porque ni siquiera podía permitirse una máquina.

Galería | Así es el trabajo de Juan Carlos Vicente, carpintero de La Vera

Galería | Así es el trabajo de Juan Carlos Vicente, carpintero de La Vera / Cedida

La primera lijadora la adquirió gracias a un crédito que le concedió una ferretería y la terminó de pagar cuatro meses después. Aquellos años fueron duros, pero terminaron convirtiéndose en el mejor aprendizaje posible.

Del campo a las grandes exposiciones internacionales

La lista de trabajos y reconocimientos impresiona. Ha restaurado el retablo de Zarza de Granadilla, ha construido muebles renacentistas, una cama de estilo gótico para su hermana, una reproducción del templete de Guadalupe o una espectacular pirámide inspirada en Chichén Itzá con 62 cajones ocultos. Especialmente impresionante son sus trabajos con movimiento cinético.

Su obra también ha pasado por ferias internacionales como Maderalia, considerada la cita del mueble más importante de Europa, además de Fitur, la Expo de Sevilla, la Expo de Lisboa o Ferroforma.

A ello se suman varios premios obtenidos a lo largo de su trayectoria, entre ellos los dos primeros galardones del Martes Mayor de Plasencia cuando aún era alumno, un premio al mejor estand artístico en Guadalupe y diferentes reconocimientos internacionales.

Galería | Así es el trabajo de Juan Carlos Vicente, carpintero de La Vera

Galería | Así es el trabajo de Juan Carlos Vicente, carpintero de La Vera / Cedida

Sin embargo, cuando se le pregunta por la obra de la que más orgulloso se siente, no duda ni un instante: "primero mis hijos. Eso es la mayor satisfacción de mi vida".

Un maestro que ahora enseña

Después de más de treinta años como autónomo decidió que era el momento de transmitir todo lo aprendido. Aunque no fue sencillo, pues quería impartir clases pero carecía de la titulación necesaria. Durante dos años recorrió cada jornada cerca de 200 kilómetros entre Guijo de Santa Bárbara y Hervás ("aunque en el mapa parezcan cercanas, hay un trecho entre ambas", explica) para obtener el título de Técnico Superior que le permitiera acceder a la docencia.

Galería | Así es el trabajo de Juan Carlos Vicente, carpintero de La Vera

Galería | Así es el trabajo de Juan Carlos Vicente, carpintero de La Vera / Red de Maestros

Hoy forma a alumnos en las escuelas taller y también participa como evaluador del Instituto Extremeño de las Cualificaciones y Acreditaciones (IECA), además de formar parte de la Red Nacional de Artesanos de la Construcción Tradicional.

Su objetivo ya no es únicamente fabricar muebles, sino conseguir que un oficio centenario no desaparezca.

Carpintero, tallista, restaurador... y aprendiz permanente

Aunque se define como carpintero, resulta difícil encasillarlo. Construye cubiertas tradicionales, puertas, ventanas, cocinas, armarios y muebles a medida. Restaura piezas antiguas, domina la carpintería mudéjar y la lacería, enseña a sus alumnos ensamblajes japoneses sin un solo clavo y experimenta con piedra o vidrio cuando el proyecto lo requiere.

"Si quieres vivir de la artesanía hoy tienes que saber hacer de todo". Su taller es un lugar donde conviven técnicas centenarias con herramientas modernas y donde la curiosidad sigue siendo la principal materia prima.

El enemigo invisible: las máquinas

Paradójicamente, el momento de mayor demanda de carpinteros coincide con una amenaza creciente para la artesanía. Juan Carlos reconoce que nunca ha tenido tanto trabajo. De hecho, asegura que no da abasto y que incluso deriva clientes a otros profesionales.

Galería | Así es el trabajo de Juan Carlos Vicente, carpintero de La Vera

Galería | Así es el trabajo de Juan Carlos Vicente, carpintero de La Vera / Cedida

Pero la talla artesanal vive otra realidad. "La inteligencia artificial y las máquinas CNC hacen en minutos trabajos que antes requerían muchas horas. Quien aprecia una pieza hecha a mano la sigue pagando, pero cada vez queda menos gente". Ni la carpintería se salva del peligro de la IA.

"Machapuas"

En Instagram aparece con un nombre que despierta sonrisas: Machapúas. La historia también tiene su explicación. Un amigo, dueño de un bar, solía recibirlo con una broma cada vez que cruzaba la puerta: "carpinteros solo hubo uno, San José. Los demás sois unos machapúas."

El apodo terminó convirtiéndose en su sello. Allí comparte fotografías de puertas talladas, muebles únicos, restauraciones, cubiertas de madera y pequeñas obras de arte que nacen de un oficio aprendido a base de esfuerzo.

Porque detrás de cada veta, de cada formón y de cada golpe de gubia sigue estando aquel niño que un día se quedó embobado delante de un mueble y decidió que quería dedicar toda su vida a convertir un tronco en belleza.

Tracking Pixel Contents