Memoria rural
Lo vecinos más mayores de Aldeacentenera vuelven al colegio este agosto
Objetos cotidianos y recuerdos escolares se convierten en protagonistas de la muestra que permite a los visitantes de Aldeacentenera transitar por la época de la EGB

Exposición 'Yo fui a la EGB'. / Cedida a El Periódico Extremadura

Aldeacentenera ha decidido rebuscar este verano en el baúl de los recuerdos para rescatar una etapa que sigue muy viva en la memoria de varias generaciones del municipio. El municipio propone regresar durante unas horas a una época de pupitres, recreos, juegos compartidos y material escolar que hoy parece pertenecer a otro mundo.
La exposición 'Yo fui a la EGB' recupera durante agosto parte del universo cotidiano de quienes fueron niños entre los años 70 y 90 y lo pone delante de quienes solo conocen aquella escuela por las historias de sus padres y abuelos.
La propuesta, inaugurada el pasado 25 de julio, podrá visitarse durante todo el mes de agosto. Abrirá sus puertas los viernes, sábados y domingos, entre las 21:00 y las 22:00 horas, convirtiéndose en una alternativa cultural para las noches estivales de la localidad.
El planteamiento juega precisamente con el reconocimiento. No pretende explicar aquella época únicamente mediante fechas, sino recurrir a aquello que tiene mayor capacidad para despertar la memoria: los objetos, los juegos y las costumbres que acompañaron la infancia de varias generaciones.
Antes de Primaria y la ESO estaba la EGB
Para los más jóvenes, aquellas tres letras necesitan explicación. Durante varias décadas, la organización de las aulas españolas fue muy diferente a la actual. La Educación General Básica (EGB) apareció con la Ley General de Educación de 1970 y acompañaba al alumnado desde los seis hasta los 14 años a través de ocho cursos.
Primero de EGB abría una etapa que concluía en octavo. Fue el sistema en el que estudiaron millones de españoles hasta que la reforma educativa impulsada por la Logse comenzó a sustituirlo progresivamente durante los años 90 por una nueva estructura basada en Primaria y Educación Secundaria Obligatoria.
Ese cambio terminó borrando la EGB de los horarios y de los expedientes académicos, pero no de las conversaciones. Décadas después, continúa funcionando como una referencia generacional que permite reconocer inmediatamente una manera de crecer, aprender y relacionarse.
Ir al colegio también significaba viajar
En Extremadura, la implantación de aquel modelo educativo tuvo particularidades derivadas de la propia geografía regional. Llevar la enseñanza obligatoria y gratuita hasta los 14 años suponía garantizar la escolarización también en un territorio con numerosos núcleos pequeños y población muy dispersa.
La solución no siempre podía consistir en mantener todas las etapas educativas en cada localidad. La aparición de centros comarcales permitió concentrar parte del alumnado de los últimos cursos, especialmente el procedente de pueblos y pedanías con pocos habitantes.
Así apareció una escena que terminó formando parte de la infancia de numerosos extremeños: el autobús escolar recorriendo cada mañana varios municipios para recoger alumnos. Para muchos niños, ir a clase dejó de significar simplemente caminar hasta la escuela del pueblo.
Las distancias planteaban todavía mayores dificultades en determinados territorios. Allí donde el desplazamiento diario resultaba especialmente complicado se recurrió a las Escuelas Hogar, donde los estudiantes podían alojarse y recibir manutención durante los días lectivos antes de regresar con sus familias.
Cuando un objeto cuenta más que una fecha
'Yo fui a la EGB' se acerca a ese pasado desde una perspectiva mucho más cotidiana. El protagonismo recae en aquellos elementos aparentemente insignificantes que terminan definiendo una infancia.
Juegos, recuerdos escolares y objetos habituales de aquellos años sirven para reconstruir una época en la que el entretenimiento infantil tenía poco que ver con teléfonos móviles, videoconsolas conectadas a internet o redes sociales.
Ahí reside también uno de los atractivos de la muestra. Un mismo objeto puede provocar reacciones completamente diferentes dependiendo de quién lo contemple. Para un niño puede resultar desconocido; para sus padres representar algo perfectamente reconocible y para sus abuelos convertirse en el comienzo de una historia que llevaba años sin salir en una conversación.
La exposición encuentra así su sentido en ese intercambio. No todos los visitantes recordarán lo mismo, pero precisamente esas diferencias permiten reconstruir cómo era la vida cotidiana de entonces.
El verano como máquina del tiempo
Aldeacentenera aprovecha además agosto, uno de los meses en los que los pueblos recuperan a numerosos vecinos que viven fuera durante el resto del año, para plantear este regreso colectivo al pasado.
Cada semana los vecinos de Aldeacentenera tienen una cita con sus recuerdos para comprobar cuánto puede cambiar la vida en unas pocas décadas. Quienes pasaron por la EGB podrán buscar entre lo expuesto algo que les resulte familiar; quienes nacieron después podrán descubrir cuál es el verdadero significado que tiene para los mayores del pueblo esas tres letras que siempre aparecen cuando recuerdan algo del colegio.
- Pinofranqueado se niega a pagar la orquesta de sus fiestas tras un 'bochornoso espectáculo
- Muere un ganadero de 68 años tras caerle varias pacas de paja en una finca en Berzocana
- Los vídeos demuestran que el alcalde miente': la orquesta que tocó en Pinofranqueado se defiende tras la polémica
- Una carretera centenaria hoy olvidada
- Penha Garcia: un rincón portugués a una hora y media de Cáceres con fósiles de 480 millones de años
- Cinco detenidos, dos de ellos menores, por tráfico de drogas y tenencia ilícita de armas en el norte de Cáceres
- Detenido en Hoyos por conducir ebrio y sin carné el mismo conductor investigado por un accidente mortal en Villamiel
- La Diputación de Cáceres lanza ocho cursos gratuitos para desempleados con 120 plazas