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Turismo estival

Trujillo en el retrovisor: nueve escapadas para cambiar de paisaje en menos de 30 minutos

El entorno ofrece parajes naturales, sierras y pueblos con encanto a menos de media hora, ideales para escapadas de verano

Carreteras de Trujillo.

Carreteras de Trujillo. / Cedida a El Periódico Extremadura

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Sofía Pérez Ramiro

Sofía Pérez Ramiro

Trujillo

A veces, los mejores destinos para una escapada rápida pero inolvidable están mucho más cerca de lo que imaginamos. Trujillo tiene a menos de media hora en coche pueblos, sierras y enormes paisajes abiertos que permiten improvisar un plan de verano sin necesidad de preparar maletas ni dedicar buena parte del día a la carretera.

Basta elegir dirección y recorrer unos pocos kilómetros para cambiar las calles monumentales por senderos de montaña, dehesas, pequeños pueblos o algunos de los mejores territorios para observar aves de la provincia.

Durante el verano, cuando apetece romper con los planes habituales, el entorno trujillano ofrece alternativas que muchas veces quedan en segundo plano frente a destinos más conocidos. Algunas están a apenas diez minutos y otras rozan la media hora, pero todas permiten regresar a casa el mismo día después de haber conocido un lugar diferente.

De Trujillo a la montaña en apenas un cuarto de hora

Uno de los cambios de paisaje más sorprendentes se encuentra en Santa Cruz de la Sierra. Apenas 13 o 15 minutos separan Trujillo de esta localidad situada bajo la sierra, donde es posible pasar rápidamente de las grandes extensiones llanas a un entorno mucho más abrupto.

Una de sus propuestas es la Ruta del Risco Grande, de aproximadamente seis kilómetros, que conduce hacia el pico de San Gregorio, situado a 844 metros. El ascenso permite contemplar desde las alturas buena parte de las llanuras que rodean Trujillo y encontrar durante el recorrido vestigios de antiguos aprovechamientos del agua. En pleno agosto, el mejor momento para descubrirlo llega a primera hora o cuando las temperaturas comienzan a descender al final de la tarde.

Prácticamente, a la misma distancia se encuentra Madroñera, donde la excursión puede dividirse entre calles y campo. Su patrimonio incluye edificios como la iglesia de la Purísima Concepción o la Casa Palacio de los Santa Cruz. Quienes prefieran seguir caminando pueden buscar el paisaje de la Ruta de las Rapaces, un itinerario que conecta este territorio con Garciaz, Herguijuela y Conquista de la Sierra.

Un safari extremeño sin salir del coche

Hay incluso una alternativa para quienes prefieran sustituir las zapatillas de senderismo por unos prismáticos. Santa Marta de Magasca, situada aproximadamente a media hora, se encuentra rodeada por uno de esos paisajes donde aparentemente no ocurre nada hasta que uno se detiene a mirar.

Las grandes extensiones abiertas son territorio de aves esteparias y permiten intentar localizar avutardas, sisones o aguiluchos, convirtiendo una sencilla excursión en una jornada de observación de fauna. El amanecer y las últimas horas de la tarde resultan especialmente interesantes durante los meses más calurosos.

Además, es posible reducir mucho más el viaje. Belén, Huertas de Ánimas, Huertas de la Magdalena, Pago de San Clemente o Aldea del Obispo recuerdan que para cambiar de escenario ni siquiera es necesario abandonar demasiado el entorno inmediato de Trujillo.

15 minutos para cambiar de escenario

No todas las escapadas necesitan una ruta marcada o un monumento imprescindible. A unos 15 minutos, La Cumbre ofrece precisamente la posibilidad de disfrutar del paisaje rural y de las dehesas que rodean Trujillo con un plan mucho más tranquilo.

A unos veinte minutos aparece Ibahernando, una opción para quienes sienten curiosidad por la arqueología y por las huellas que diferentes civilizaciones fueron dejando en este territorio. Caminos y paisaje completan una visita que se aleja de los circuitos turísticos más habituales.

Herguijuela permite seguir otro hilo: el de las localidades históricamente relacionadas con Trujillo y con la familia Pizarro. Su entorno, además, vuelve a conectar con la Ruta de las Rapaces, por lo que historia y observación de la naturaleza pueden formar parte de una misma salida.

También entre los destinos menos frecuentados se encuentra Torrecillas de la Tiesa, aproximadamente a 25 minutos, apropiado para quienes buscan carreteras secundarias, paisaje extremeño y una jornada sin grandes aglomeraciones.

Una ruta para continuar la historia de Trujillo

Quien termine una visita a Trujillo con ganas de conocer qué ocurrió más allá de sus murallas puede poner rumbo a Conquista de la Sierra. En menos de media hora se llega a una localidad cuyo propio nombre guarda parte de su pasado.

Conocida antiguamente como La Zarza, su denominación posterior quedó relacionada con el Marquesado de la Conquista. Allí todavía permanece un torreón del antiguo palacio vinculado a los Pizarro, una pequeña pieza que permite prolongar fuera de Trujillo el recorrido por la historia de esta familia.

En una distancia similar aparece Monroy, donde el castillo domina buena parte de la identidad monumental del municipio. La visita permite combinar patrimonio con los paisajes de dehesa que acompañan buena parte del trayecto.

Vacaciones a menos de 30 minutos

Un atardecer desde Santa Cruz de la Sierra, una cámara o unos prismáticos en Santa Marta de Magasca, una incursión por la historia en Conquista de la Sierra o simplemente una carretera secundaria que conduzca hasta alguno de los pequeños pueblos del entorno. La ventaja de estas excursiones está precisamente en que no necesitan demasiada planificación.

Durante el verano no todos los viajes tienen que empezar haciendo una maleta. A veces las mejores vacaciones duran solamente unas horas y comienzan poniendo en el navegador un destino que estaba a 20 minutos de casa.

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