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El Periódico Extremadura

José Luis Bermejo

Proyectos que se quedan en el papel

Esta semana se ha presentado el ecopolígono, gran oportunidad para la ciudad que esta vez no debe quedar solo en un papel o en una pantalla

Presentación del proyecto del ecopolígono, este pasado martes, en Mérida. JUNTA DE EXTREMADURA

Son tantos proyectos en los últimos treinta años que quedan tan bien en el papel, que aparecen como una oportunidad para la ciudad, pero que al final se quedan solo en eso: en un papel y en una presentación. Un Corte Inglés, un aeropuerto, una estación de ferrocarril en las afueras para facilitar que llegase el AVE, una ciudad de la salud, una ciudad de las artes..., la lista es bastante amplia. Sí han resultado algunos, como el museo de arte contemporáneo Helga de Alvear o el centro de cirugía de mínima invasión. Aunque son mucho más los primeros que los segundos.

Ahora es un ecopolígono o ecoparque empresarial. Ya se conocía que se quería hacer y en los últimos meses se han ido avanzando algunas de sus características, pero ha sido esta semana cuando se ha hecho la presentación, ha sido en un acto que incomprensiblemente se ha realizado en Mérida. Es verdad que esta iniciativa tiene el respaldo de la Junta y que su intervención puede ser decisiva para que la administración no se convierta, como ha pasado otras veces, en un obstáculo. Pero algo que se presenta como fundamental para Cáceres donde se tiene que dar a conocer es en Cáceres, no a setenta kilómetros.

El ecopolígono se presenta como el cambio que necesita la ciudad para dejar de ser una capital provinciana con una población con una edad media cada vez mayor y que solo tiene en la administración y en el turismo sus fuentes de ingresos y de desarrollo, unos mimbres con los que pocos cestos se pueden hacer.

Al frente del proyecto está un cacereño, un dato relevante, nadie mejor que uno de aquí para saber cómo son los de aquí y ese carácter poco emprendedor y reservado, en ocasiones anclado en el pasado, de los naturales de esta ciudad. 

Lo primero que destaca de este proyecto es que desarrolla suelo para la implantación de empresas. Y es que en Cáceres no hay suelo para la instalación de compañías. Está Capellanías desde hace medio siglo, que tiene deficiencias, y Mejostilla con sus naves de tamaño medio. Charca Musia no vale, ni el polígono ganadero. En su primera fase, el proyecto desarrolla treinta hectáreas con sus servicios, sus calles bien urbanizadas y sus parcelas para la instalación de empresas. Lo segundo es el fin para el que está pensado el ecopolígono:tecnológicas y centros de datos con una oferta de instalación sin huella de carbono, sin contaminación, con energía procedente de plantas fotovoltaicas y la reutilización de agua tratada en la estación depuradora.

¿Dará resultado o estamos ante un nuevo proyecto que solo se verá en un papel o en una pantalla? Los promotores aseguran que saldrá, que hay interés y que se han iniciado conversaciones para que empresas lleven sus centros de datos a este ecopolígono, además se dan fechas para la finalización de las obras de los centros de datos:diciembre de 2024. Interés hay, o al menos en estos primeros meses de 2022 se han conocido dos movimientos de empresas tecnológicas. Por un lado NTT Data quiere instalarse en Cáceres y por otro Glovo ha comprado la tecnológica Homeria que tiene su sede en el campus universitario. El ecopolígono es una gran apuesta para la ciudad y tiene sus fechas. Por eso en este año se sabrá si esta vez sí se trata de una iniciativa que sea algo más que un papel.

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